La razón por la que las personas sólo buscan relaciones serias en invierno
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LO EXPLICA LA NEUROBIOLOGÍA

La razón por la que las personas sólo buscan relaciones serias en invierno

La tendencia mayoritaria a formar parejas monógamas, y lo más duraderas posibles, se debe a un proceso neurológico determinado por el clima

Foto: El frío contribuye a aumentar los niveles de oxitocina, lo que refuerza el vínculo con una pareja. (Corbis)
El frío contribuye a aumentar los niveles de oxitocina, lo que refuerza el vínculo con una pareja. (Corbis)

La tendencia mayoritaria a formar parejas monógamas, y lo más duraderas posibles, cuenta ya con una explicación neurológica para la que el factor climático es determinante. Según los resultados de una investigación llevada a cabo por un grupo de neurobiólogos de la Universidad de Florida, y publicada en la prestigiosa revista Nature, la creación de vínculos de pareja perdurables está directamente relacionada con las bajas temperaturas.

Después de cada relación sexual se producen unas modificaciones químicas permanentes en los cromosomas que, según su intensidad, reforzarán más o menos los vínculos entre la pareja. Cuanto más bajas sean las temperaturas, más actividad tienen los neurotransmisores responsables de generar estos procesos de apego (poscoital). El verano, como popularmente se cree, no parece ser el mejor momento para construir una relación seria.

El estudio parte de otras investigaciones anteriores en las que ya se había determinado el papel clave de laoxitocina,también denominada hormona del amor, así comode la argipresina, para inducir y regular la formación de los vínculos dentro de una pareja. En esta ocasión, y con el objetivo de determinar su grado de influencia en la monogamia, los investigadores estudiaron las reacciones cerebrales de una especie de roedores denominada Microtus ochrogaster, conocidos comúnmente como ratones de campo, que se caracterizapor tener una sola pareja durante toda la vida.

La hormona del amor que define los comportamientos sociales

El resultado del experimento fue que los ratoneseligieron a su pareja en función de la cantidad de oxitocina quese generóen el área del cerebro asociada con la recompensa y el placer. Además, su expresión génica, etendida como el proceso mediante el que los organismos transforman la información codificada por los ácidos nucleicos en las proteínas necesarias para su desarrollo y funcionamiento,se vio afectada de por vida.

En los meses de invierno se segrega mucha más oxitocina que en las estaciones cálidas

Para corroborar el papel de esta hormona y de los procesos cerebrales que provoca en relación a la elección de una pareja, los neurobiólogos inyectaron oxitocina y argipresina a la especie de roedeores más promiscua, los Microtus montanus o ratones de montaña. Como consecuencia, éstos se volvieron monógamos alterando así su comportamiento habitual. Unos resultados que, según los autores, podrían contribuir aentender cómo los factores epigenéticos afectan el comportamiento social de los humanos, desde la monogamia a los trastornos como el autismo y la esquizofrenia.

Los propios autores apuntan en sus conclusiones que la oxitocina como una hormona ideal para desarrollar nuevos tratamientos psiquiátricos. Sobre todo, aquellos destinados a las personas con patologías relacionadas con la deficiente interacción social o la falta de empatía.

El antídoto de la infidelidad

En un estudio anterior publicado el pasado año en el Journal of Neuroscience, un grupo de científicos de la Universidad de Bonn realizó un peculiar experimento en el que se llegó a la conclusión de que la oxitocina es un mecanismo biológico que fomenta la monogamia. Para ello, reunieron a 57 hombres heterosexuales, la mitad de los cuales tenían parejas monógamas estables, y les aplicaron de forma aleatoria unas inhalaciones de oxitocina a través de un spray nasal o un placebo. Tras ello, los hombres se colocaron siguiendo una línea recta para ver pasar delante a una atractiva modelo y se les pidió que indicaran qué distancia respecto a ella estaban dispuestos a tolerar.

Los resultados fueron esclarecedores: los monógamos bajo la influencia de la hormona del amor registraron la distancia “ideal” entre los 70 y los 76 centímetros, mientras que el resto de participantes solteros y aquellos que habían inhalado placebo establecieron la distancia entre los 50 y los 61 centímetros. El efecto de la oxitocina fue aún mayor cuando la modelo miraba a los hombres con pareja a los ojos, lo que hacía que dieran el “alto” aún antes.

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