Siete maneras en las que el amor conyugal puede dañar tu salud
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EL AMOR PUEDE SANAR, PERO TAMBIÉN ENFERMAR

Siete maneras en las que el amor conyugal puede dañar tu salud

La relación que guarda la salud con nuestra situación sentimental sigue siendo objeto de un intenso debate. El matrimonio es positivo, pero si funciona

Foto: Los conflictos sentimentales pueden provocar serios problemas de salud. (Corbis)
Los conflictos sentimentales pueden provocar serios problemas de salud. (Corbis)

Larelación que guarda la salud con nuestra situación sentimental ha sido objeto de un intenso debate médico que continúa hoy en día. Sabemos gracias a las estadísticasque la prevalencia de ciertas enfermedades e, incluso, la esperanza de vida, difiere entre solteros y casados. En general, la gente casada –o que ha mantenido una relación monógama prolongada–, vive más tiempo que la gente soltera, pero todo cambia si el amor se torna en desamor.

Según apuntóel profesor de medicina de la Universidad de Cardiff John Gallacheren un editorial en elBritish Medical Journal, las mujeres y hombres casados muestran una mejor salud física y mental, algo que se explica dado el cuidado que, sobre todo al final de la vida, se prestan los esposos mutuamente en comparación con la gente que vive soltera. Pero este beneficio del matrimonio desaparece si la relación no es todo lo buena que debiera y, tal como comprobó un reciente estudio, también disminuye a medida que la salud de las partes va empeorando.

Aunque la discusión continúa, los médicos tienen algo muy claro sobre este asunto: nuestra pareja tiene un impacto en nuestra salud para lo bueno y para lo malo. Los solteros, de hecho, tienen mejor salud que los divorciados, los viudos o aquellas personas que mantienen una relación inestable. Y, aunque las parejas felices son más saludables en algunos aspectos, tienden a empeorar en otros.

1. Sobrepeso

Una revisión de estudiospublicada en 2012 en el Journal of Obesity fue clara al respecto: de media, la gente que se casa gana peso, y la gente que se divorcia, lo pierde. La conclusión tiene cierta lógica: en las relaciones largas las partes se descuidan, pues el incentivo que tiene mantenerse en forma para ligar desaparece, pero, además, muchos casados incurren en hábitos sedentarios que no tenían de solteros.

No obstante, la relación entre pareja y sobrepeso puede invertirse si ambas partes se plantean adelgazar ya que las dietas son más efectivas si se hacen en compañía, y con apoyo, que en solitario.

2. Estrés

Numerosos estudios han demostrado que las relaciones sexuales disminuyen el estrés, algo que no resultará sorprendente, pero también sabemos que el nerviosismo nos hace buscar consuelo en el sexo. En definitiva, la relación entre sexo y estrés es bidireccional pero, ¿qué hay de la relación entre estrés y matrimonio?

Si un matrimonio es feliz y mantiene sexo con frecuencia (dos asuntos que también parecen estar relacionados) ambas partes estén menos estresadas, pero el sexo no es el único elemento que hace que disminuyan las tensiones. Cualquier tipo de contacto físico con nuestra pareja hace que aumenten nuestros niveles de oxitocina, la famosa hormona del amor, que mejora nuestro humor y hace que disminuyan los niveles de cortisona, la hormona que está detrás del estrés.

La mala noticia es que si el matrimonio pasa por un mal momento ocurre todo lo contrario: las discusiones hacen que aumente notablemente nuestro estrés.

3. Trastornos del sueño

La cama es el epicentro del matrimonio y también el de muchos problemas relacionados con éste, y no hablamos del sexo. Según un estudio publicado en 2007 en la revista Sleep Medical Review, la relación entre sueño y pareja es bidireccional y recíproca: la calidad de la relación influye en la calidad del sueño, y la calidad del sueño influye en la calidad de la relación.

Pero, por muy fuerte que sea nuestro amor, si nuestra pareja tiene problemas de insomnio, ronca, es sonámbulao tiene cualquier otro trastorno del sueño vamos a notarlo. Si ambas partes duermen bien, por el contrario, el hecho de estar juntos puede ayudarles a relajarse. Todo cambia si la pareja pasa por un mal momento, entoncesda igual lo dormilones que seamos, la tensión existente perturbará nuestro descanso, en un círculo vicioso que puede llegar a ser fatal.

4. Ansiedad y depresión

La ansiedad y la depresión suelen ir de la mano, y la relación de pareja afecta en conjunto al desarrollo de éstas. Primero vayamos a lo general. Un estudio de 2010 publicado en la revista Psychological Medicine llegó a la conclusión de que las personas casadas tienen menor tendencia a desarrollar ansiedad y depresión así como otros trastornos mentales.

Dicho esto, si el matrimonio no funciona, la ansiedad y la depresión pueden dispararse. Hay estudios que han demostrado cómo las dificultades en la pareja pueden contribuir a que las partes desarrollen ansiedad, así como depresión. De hecho, las mujeres que descubren que su marido ha sido infiel, o están atravesando por un divorcio, tienen seis veces más posibilidades de caer en un trastorno de este tipo.

5. Alcoholismo

Aunque nuestro consumo de alcohol no sea patológico, estará fuertemente influenciado por las costumbres de nuestra pareja. “Dios los cría y ellos se juntan”, dice el refrán, pero también ocurre lo contrario: aunque nuestras costumbres con la bebida sean distintas a las de nuestra pareja, con el tiempo, acabarán pareciéndose. Un grupo de científicos de la Universidad Estatal Nueva York monitorizó los comportamientos respecto a la bebida de 600 parejas durante sus primeros cuatro años de matrimonio. Sus conclusiones, publicadas en 2008 en la revista Psychology of Addictive Behaviors, fueron claras. Cuando convivimos con nuestra pareja tendemos a imitar sus hábitos con la bebida. Si bebe mucho, acabaremos bebiendo mucho, si bebe poco, beberemos menos.

En términos absolutos, no obstante, el matrimonio resulta peor en lo que al alcohol respecta para las mujeres. Los hombres casados consumen, en general, menos alcohol que los solteros, los divorciados y los viudos. Esto se debe, en parte, a que sus mujeres beben menos que ellos, algo que tiene un efecto pernicioso sobre estas. Las mujeres casadas, por el contrario, beben más que las divorciadas –excepto en los primeros años de la separación– y las viudas, debido a que viven con hombres que, por lo general, beben más que ellas.

6.Problemas cardiovasculares

¿Tienes problemas de tensión? Quizás buscarte novia sea una buena idea. Según un estudio publicado en 2008 en la revista Annals of Behavioral Medicinelas personas casadas tienen de media una presión arterial más baja que las solteras. Todo cambia, no obstante, si el matrimonio no es feliz: en ese caso la presión sanguínea aumenta significativamente, por encima de la de los solteros.

El efecto que un matrimonio bien avenido tiene sobre la salud cardiovascular de sus miembros es importante. Ya que la tensión es más baja y el estrés es menor el riesgo de padecer un infarto, o cualquier otro problema cardiovascular, es sensiblemente menor entre los casados. Además, ante cualquier susto, el hecho de vivir acompañado hace que la atención sanitaria sea más rápiday el seguimiento de los tratamientos más riguroso.

7. Cáncer

Estar o no casado no parece tener ningún impacto sobre la prevención del cáncer, pero si es importante en lo que respecta a su curación. Varios estudios han mostrado cómo las personas que cuentan con el apoyo de su compañero sentimental durante el tratamiento del cáncer tienen una ratio de supervivencia sensiblemente mayor que la de los solteros.

Según un estudio que analizó los datos de 3,8 millones de pacientes, el 58% de las personas casadas viven más de 10 años tras el diagnóstico de un cáncer grave, frente al 52% de los solteros, el 46% de los divorciados y el 41% de los viudos. Pero la peor parte se la llevan las personas que contraen el cáncer en mitad de un proceso de separación, de ellos sólo sobrevive más de 10 años el 37%. Los médicos creen que esta importante diferencia se debe a que la soledad y el estrés que genera una separación tiene un importante impacto en nuestro sistema inmunitario.

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