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El 97% de los médicos receta placebos en algún momento (eso sí, te los cobran)
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“ASÍ LOS PACIENTES SON MÁS FELICES”

El 97% de los médicos receta placebos en algún momento (eso sí, te los cobran)

¿Son realmente útiles las medicinas que los facultativos nos recetan? Queremos pensar que sí, en cuanto que nos cuestan, a nosotros o a la Seguridad Social,

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El 97% de los médicos receta placebos en algún momento (eso sí, te los cobran)

¿Son realmente útiles las medicinas que los facultativos nos recetan? Queremos pensar que sí, en cuanto que nos cuestan, a nosotros o a la Seguridad Social, un dinero cuyo gasto debería estar justificado en los beneficios que dichos medicamentos proporcionan. Además, no queremos introducir en nuestro organismo componentes cuyos efectos no son los que se nos han prometido. Sin embargo, una reciente encuesta realizada entre 783 doctores británicos y publicada en la revista científica PLoS One ha arrojado una significativa y polémica conclusión: el 97% de ellos, es decir, casi la completa totalidad, ha recetado placebos en algún momento de su vida profesional.

El estudio, llevado a cabo por las Universidades de Oxford y de Southampton, ha realizado un amplio análisis demográfico entre los facultativos ingleses. Sin embargo, como señala el responsable de la investigación, el doctor Jeremy Howick, “no se trata de que los doctores estén engañando a sus pacientes”. La motivación que dirige este tipo de comportamientos no es deshacerse rápidamente de los enfermos que vuelven a casa con las manos llenas de medicamentos inútiles, sino la creencia en que, efectivamente, el placebo puede mejorar el bienestar del enfermo. “El estudio muestra que los placebos son ampliamente utilizados en el Reino Unido, y los médicos piensan que pueden ayudar de verdad a los pacientes”.

Las nuevas generaciones creen en la utilidad de esos tratamientos

Diversos datos llaman la atención de entre los proporcionados por las universidades inglesas. En primer lugar, la noción, compartida por el 90% de los encuestados, de que nunca recetarían placebos en caso de que ello hiciese peligrar la confianza que los pacientes tienen en ellos. Un dato altamente contradictorio con el hecho de que la mayor parte de ese porcentaje ha recetado este tipo de medicamentos. ¿Cuáles son las principales razones por las que lo hacen? Sobre todo, porque los facultativos consideran que pueden beneficiar psicológicamente a los enfermos, pero también porque estos se lo han solicitado o con el objetivo de tranquilizarlos.

El 84% de los consultados ve bien recetar placebos impurosLos consultados se muestran por lo general de acuerdo en que el empleo de placebos es éticamente aceptable. No obstante, hay una gran diferencia en lo que concierne a la utilización de placebos impuros (medicamentos con efectos farmacológicos que no tienen relación con el problema a tratar, como el empleo de antibióticos en una infección vírica) respecto a los puros (aquellos que no tienen ningún efecto farmacológico, como las vitaminas, los suplementos nutricionales o simples caramelos). El 66% de los consultados señalaba que la prescripción de este último tipo de medicamentos es éticamente defendible, una cifra que aumentaba hasta el 84% si hablaban de los placebos impuros. Otro factor importante es el engaño, ya que el 80% manifestaba que no recetarían un placebo si ello implicaba mentir al enfermo, si bien la prescripción de estos medicamentos implica este tipo de ocultación de información en un mayor o menor grado.

El estudio también detalla de manera bastante completa el perfil del médico que gusta de llevar a cabo estas prácticas. La mayor parte de los médicos que comentaron a la encuesta eran hombres (un 55%), se habían graduado en la escuela de medicina en 1993, trabajaban cuatro días a la semana de media y, durante este período de tiempo, veían alrededor de unos 123 pacientes. Muchos de ellos salían de la consulta con medicamentos que, en principio, no les servirían de nada.

Por supuesto, no se trata del primer estudio que se ha preguntado por el uso de los placebos por parte de los médicos. En 2006, una investigación de la Universidad de Chicago señaló que un tercio de los médicos consultados habían prescrito alguna vez antibióticos para tratar procesos víricos aun a sabiendas que no tienen ningún efecto a la hora de curar la enfermedad. En España, un estudio realizado entre los centros de Atención Primera de Cataluña mostró que el 70% de las visitas a estos centros no requieren la receta de antibióticos, pero a pesar de ello, se prescribían en el 40% de los casos.   

La utilidad del placebo

Decir que un placebo no tiene ningún efecto en el paciente es, aun así, incorrecto. Si bien no produce los efectos farmacológicos que se esperan de ellos, sí pueden llegar a mejorar otros aspectos de salud de los pacientes, por los positivos efectos psicológicos que ocasionan. Como señalan los investigadores de la Universidad de Southampton, “hemos mostrado claramente cómo los placebos pueden ayudar a muchas personas y ser efectivos durante un largo período después de su administración”.

La estigmatización de los placebos es 'irracional'El doctor George Lewith, que ha participado en la investigación, valora que los médicos que utilizan este tipo de medicamentos lo hacen con “buena fe”. “El efecto placebo funciona poniendo en marcha los analgésicos naturales de nuestro cuerpo que influyen en nuestro sistema nervioso”, explica el científico, que añade que, en su opinión particular, el estigma asociado con este tipo de fármacos es “irracional”, y que se debe realizar un nuevo esfuerzo de investigación con el objetivo de desarrollar nuevos placebos “éticos y efectivos”.

Asunto muy diferente son las implicaciones éticas de proporcionar a un paciente un medicamento, en teoría, útil, a sabiendas de que los efectos prometidos no serán tales. Por una parte, la ley obliga a comunicar al paciente de manera exacta las repercusiones de un determinado tratamiento, pero por otra, el efecto placebo requiere que el paciente no sea consciente de los efectos del compuesto. Por esa misma razón, los responsables del estudio inglés consideran que, si bien la prescripción de este tipo de fármacos va en contra del código deontológico del GMC (General Medical Counsil), es momento de reabrir el debate ya que, como se ha visto, la práctica es completamente diferente a lo que la teoría postula.

¿Son realmente útiles las medicinas que los facultativos nos recetan? Queremos pensar que sí, en cuanto que nos cuestan, a nosotros o a la Seguridad Social, un dinero cuyo gasto debería estar justificado en los beneficios que dichos medicamentos proporcionan. Además, no queremos introducir en nuestro organismo componentes cuyos efectos no son los que se nos han prometido. Sin embargo, una reciente encuesta realizada entre 783 doctores británicos y publicada en la revista científica PLoS One ha arrojado una significativa y polémica conclusión: el 97% de ellos, es decir, casi la completa totalidad, ha recetado placebos en algún momento de su vida profesional.