La censura en los discos de rock en el franquismo (I)
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La censura en los discos de rock en el franquismo (I)

Se sabe que Sticky Fingers tuvo en España una portada distinta al resto del mundo, con unos dedos grasientos saliendo de una lata de melaza. En

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La censura en los discos de rock en el franquismo (I)

Se sabe que Sticky Fingers tuvo en España una portada distinta al resto del mundo, con unos dedos grasientos saliendo de una lata de melaza. En su edición internacional, los ‘dedos grasientos’ de los Stones se referían a algo bien distinto, la masturbación, envuelta su portada por la foto de unos ceñidos pantalones vaqueros diseñados por Andy Warhol a los que se le abría su cremallera para descubrir los calzoncillos de alguien que podría ser Joe D’Allessandro, actor fetiche de Warhol.

La censura con los discos fue más rígida fue más rígida a finales de los 60 y principios de 1970¿Fue por razones comerciales? Pues no. Simplemente, al régimen de Franco, siempre paternalista, siempre atento a preservar la moralidad y las buenas costumbres, le pareció inapropiada la portada internacional. De ello se deduce que el mundo del rock no se libró de la acción de la censura durante esos 40 años. El recientemente publicado libro Veneno en dosis camufladas. La censura en los discos de pop-rock durante el franquismo (Editorial Milenio) así lo prueba.

La censura se aplicó durante 40 años inexorablemente a toda la cultura y a los medios de comunicación. También en el mundo del rock, aunque, a diferencia de la literatura, el cine, el teatro o los medios, en este ámbito fue más rígida a finales de los 60 y principios de 1970, coincidiendo con la llegada en un mayor número de discos y de la relativa mejora de la situación económica de la sociedad española.

Censura doble

A mediados de los años 60 se estableció una doble vía de censura. La primera la ejercía la Dirección General de Radiodifusión y Televisión del Ministerio de Información y Turismo, calificando los discos como radiables o no radiables. Con la expresiva denominación de Textos gramofónicos calificados como “no radiables” se prohibieron para su emisión pública desde el 16 de septiembre de 1960 hasta el 9 de octubre de 1977, de forma oficial y a través de los correspondientes listados, 4.343 canciones. De ellas, cerca de 500 canciones fueron amnistiadas a partir de 1966, tras su correspondiente ‘reconsideración’.

Los censores dejaron por escrito las razones de sus decisionesLa segunda vertiente de la censura en el rock se llevó a cabo en la Dirección General de Cultura Popular y Espectáculos del mismo Ministerio, empleándose a fondo en supervisar los textos de las canciones y las carpetas de los discos. A partir de 1970, cuatro censores-lectores que por las mañanas censuraban libros se dedicaron, bajo contrato, a hacer lo propio por las tardes con los discos para tener unos ingresos extra, dejando por escrito sus curiosas anotaciones sobre sus razones para censurar una canción.

Tomemos, como ejemplo de miles de casos documentados en el libro, el de la canción Good Vibrations, el tema de The Beach Boys, que fue censurado por su “sentido totalmente erótico, en el que se subliman las excitaciones sexuales”. A este comentario, el censor añadía el siguiente: “Esta letra pertenece a los ambientes de los grupos USA drogadictos del lumpen: los HIP -hippies- cuya filosofía está basada en el sexo. La acción sexual según sus efectos determina la bondad o maldad de la acción. De ahí que esta subclase USA que está tratando de cambiar radicalmente la moralidad USA se haya convertido en una amenaza social. La letra habla de Good Vibrations -buenas vibraciones- frente a Bad Vibrations -malas vibraciones-, que equivale a los actos sexuales. Esta filosofía no es conocida por el público español pero aun y todo, si se tiene en cuenta que el disco es para la juventud y que está en un inglés que se entiende demasiado fácil la letra y que psicológicamente las vibrations se asocian inmediatamente al orgasmo, creo que daría pie a muchísimos jóvenes a bailar por parecer graciosos en forma procaz. Considero, además, que su autorización daría pie a las revistas de tipo musical a ofrecer la letra en castellano. Por todo ello, considero que no debe autorizarse”.

Modificando portadas

La otra censura ejercida por la Dirección General de Cultura Popular y Espectáculos fue la de las portadas de los discos. Los censores se encargaban de visar las carpetas que se enviaban desde las discográficas para comprobar que no atentaban contra la moral y las buenas costumbres, la religión o el régimen político, los motivos principales de su prohibición.

Se pueden contabilizar más de un centenar de carpetas modificadas por la acción de la censura, empezando por el ya citado y conocido caso de Sticky Fingers de los Rolling Stones, hasta las modelos del Country Life de Roxy Music, agrandadas para que no se vieran en ropa interior, pasando por discos de Los Brincos, New York Dolls, Leonard Cohen, Alice Cooper, John Lennon, Atomic Rooster, Elephant’s Band, Birth Control, Brian Eno, Veneno, Blue Mink, Jellybread, Frank Zappa, Eric Clapton, Caravan, Yes, The Velvet Underground, The Who…

La censura afectaba a las contraportadas, carpetas interiores desplegables, posters o libretos interiores.Como ejemplos, la grandiosa tropelía acometida con el culo que aparecía en la portada del recopilatorio de bandas alemanas Mama Rock And The Sons Of Rock´N´Roll, convertido por obra y gracia de la censura en la parte trasera de un elefante, o el álbum Sabbath Bloody Sabbath de Black Sabbath, en el que la portada internacional con el gigantesco demonio y el número de Satanás bien visible, el 666, presidiendo una cama en la que se podía ver a varios hombres y mujeres desnudas, fue reemplazada por la fotografía de la contraportada del original, con un hombre que da la impresión de estar en su lecho de muerte y varias personas a su alrededor que parecen llorar su desaparición.

La censura de las carpetas de los vinilos no acaba en las portadas de los discos, sino que también afectaba a las contraportadas, carpetas interiores desplegables, posters o libretos interiores. Por ejemplo, el poster eliminado en el White Album de The Beatles, para no mostrar a Paul y John medio desnudos en fotos o dibujos, o los libretos de Red Rose Speedway de Wings, cambiando unas fotos de modelos desnudas por otras repetidas del grupo. El más memorable es el libreto interior de Quadrophenia de The Who, en el que alguien tuvo que invertir muchas horas pintando bikinis y bragas a un montón de fotografías de chicas desnudas que aparecían colgadas en el dormitorio del protagonista.

En las contraportadas se eliminaron textos conflictivos, como el que aparecía en Radio Ethiopia de Patti Smith o el del álbum John Wesley Harding de Bob Dylan, que fue sustituido por una biografía más inocente. En la contraportada de Puente sobre aguas turbulentas de Simon & Garfunkel se intentó tapar de forma un tanto chapucera las palabras making love (haciendo el amor’), mientras que en la de Below The Belt de Boxer la explícita imagen de la entrepierna de la chica quedó cubierta por un cinturón de boxeo; curioso en un disco que mostraba un par de pechos por primera vez en España en una portada, aunque así puede que pasase más desapercibido lo que de verdad había en la parte de atrás.

Muchos discos aparecieron con canciones de menos porque era la única forma de poder editarlos pasando la censuraOtra forma muy socorrida de evitar problemas fue la de eliminar las carpetas desplegables o substituirlas por otras. Casi todos los discos de Ohio Players de mediados de los 70 sufrieron en España algún tipo de amputación en sus carpetas. Por supuesto, por aquí no vimos el coche-falo de For Ladies Only de Steppenwolf o las mujeres desnudas en un prado de The Black Man’s Burdon de War. Pero de ahí a pintarles tres calzoncillos grises casi inapreciables a los recatados desnudos en un pajar de los componentes de Grand Funk en la carpeta desplegable de We’re An American Band aún hay un trecho.

También sufrieron amputaciones el troquelado de Two Sides Of The Moon de Keith Moon, la tierna foto de la líder de Mama Lion amamantando a un cachorro de león en Preserve Widlife -totalmente relacionada con su título (Preservemos la vida salvaje)- o la foto de la chica desnuda que podía verse a través de la cerradura del Thunderbox de Humble Pie, sustituida por una ampliación de su cara.

Están, además, todos aquellos discos que aparecieron con canciones de menos porque era la única forma de poder editarlos tras la censura de alguno de sus temas. Entre ellos se cuentan The Beatles, Rolling Stones, Lou Reed, David Bowie, The Who, Jethro Tull, Frank Zappa, Jimi Hendrix, Leonard Cohen, Can, Bread, Donovan, Nilsson, Nazareth, Crosby, Stills, Nash & Young o hasta los inocuos The Osmonds. Quizá el caso más curioso sea el de Doctor Pop, a los que obligaron a retirar su single Sofía y cambiar el título y las menciones en la letra por Lucía, para evitar ofender a la futura Reina de España.

El mayor desliz de la censura

Queda para el final uno de los más memorables. Se trata del disco The Classic German Rock Scene de Embryo. El grupo, que había titulado una de sus canciones Espangna si, Franco no en su disco Rache, intentó hacer una gira por España en 1972. Aquí el título de esta canción quedó reducido por la censura en la contraportada a “Espangna si,” -así, con la coma, como dando a entender que al título le faltaba algo- en el recopilatorio de sus dos primeros álbumes bajo el título de The Classic German Rock Scene para poder publicarse, pero nadie, especialmente el censor, reparó en que en la carpeta interior se reproducía íntegramente el título completo, comentando, además, sus problemas con las autoridades españolas.

Al editarse de nuevo en España ya muerto Franco, el grupo, que se lo había tomado como hay que tomarse estas cosas, lo retituló Espangna si, Franco finished (“España sí, Franco acabado”). Y ésa es la frase que mejor puede concluir este repaso por la absurda censura en los vinilos de aquellos años: España sí, Franco acabado.

Mañana continuará este reportaje con una selección de las mejores imágenes de la censura en el rock español.

Xavier Valiño* es periodista y autor del libro Veneno en dosis camufladas. La censura en los discos de pop-rock durante el franquismo (Editorial Milenio)