"Hay muchos motivos para ser infiel"
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LAS MUJERES ENGAÑAN MÁS, PERO SE NIEGA POR SISTEMA

"Hay muchos motivos para ser infiel"

La infidelidad femenina ha sido un comportamiento reprobado y castigado durante siglos. Si bien es cierto que el engaño masculino tampoco está bien visto, históricamente ha

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"Hay muchos motivos para ser infiel"

La infidelidad femenina ha sido un comportamiento reprobado y castigado durante siglos. Si bien es cierto que el engaño masculino tampoco está bien visto, históricamente ha sido más tolerado y, en cualquier caso, ha gozado de una mayor visibilidad. La sexóloga argentina Alicia Gallotti, autora de más de una docena de libros, presenta estos días su último trabajo, Soy infiel ¿y tú? (Ed. Martinez Roca).

En su nueva obra Galloti realiza un retrato de la infidelidad femenina, un fenómeno que, tal como ha explicado a El Confidencial, sigue siendo negado por sistema y calificado negativamente. Aunque la autora reconoce que la infidelidad femenina ha ganado visibilidad, cree que estamos en una época en la que se está cerrando el círculo de las libertades sexuales: “Los jóvenes vuelven a valorar cosas del pasado, con respecto a la moral de las relaciones sexuales. Hay chicos que no quieren usar el preservativo, como si nada hubiera pasado. Los cambios no son tan profundos como parecen. Hay una falsa moral. La sociedad se sigue escandalizando con la infidelidad femenina y no con la individual, con la que protagonizamos todos los días en el trabajo o las relaciones, cuando no somos fieles a nosotros mismos”.

Acabando con lugares comunes

Hay un tópico muy extendido para justificar la infidelidad masculina: los hombres son más propensos a ésta que las mujeres, ya que tienen un deseo sexual incontenible. Gallotti cree que se trata de un lugar común que no se ajusta a la realidad. Según la sexóloga, no hay tantas diferencias entre hombres y mujeres en lo que respecta al amor y el sexo, “lo que durante siglos ha hecho que parecieran distintas es un encasillamiento moral”. A la sociedad en conjunto le interesaba especialmente que la mujer no fuera infiel: “La reproducción complica mucho la sexualidad femenina, y afecta enormemente a su libertad sexual. Históricamente la sociedad ha intentado asegurar que los hijos fueran del marido de la pareja estable. Si los hombres también pudieran tener hijos la sexualidad sería muy diferente”.

Numerosos investigadores sociales han estudiado si la monogamia es realmente la forma natural de relación entre hombres y mujeres. Gallotti es de la opinión de que la monogamia es sólo “una convicción social y no está claro que es lo que quiera todo el mundo, ni siquiera que sea la forma de relación más beneficiosa en conjunto”. En la década de los 70, tal como explica Gallotti, se empezó a hablar abiertamente de la crisis de la familia y la pareja monogámica. En todo este tiempo han cambiado enormemente los modelos de familia, sin embargo la monogamia sigue resistiendo como la única forma comúnmente aceptada de relación sexual y amorosa.

Para Gallotti el sexo no tiene porque estar relacionado necesariamente con el amor, ya que “se trata de un instinto que responde a la biología”. Frente a la pareja monogámica, Gallotti defiende un modelo de pareja en la que “el amor y el respeto sean lo más importante, sin poner en entredicho la fidelidad en ese ámbito”. En ese sentido tiene claro que "puedes amar a una persona y acostarte con otra”.

Infidelidades de todo tipo

Investigadores y periodistas realizan continuos esfuerzos por buscar tópicos sobre la infidelidad que establezcan cuando se produce ésta, por qué motivos, y en qué punto de una relación de pareja. Gallotti por el contrario cree que no hay ningún criterio fijo al respecto: “Hay muchos motivos para ser infiel: cuando no hay diálogo, cuando no hay sexo, o es malo, cuando la relación es demasiado rutinaria… En cualquier caso, las razones para ser infieles de mujeres y hombres son muy parecidos”.

Respecto al momento concreto de una relación en la que se producen infidelidades tampoco existe un criterio fijo. Según datos estadísticos del portal de citas extramatrimoniales Victoria Milan, del que es portavoz la propia Gallotti, la edad más común de las mujeres que usan el servicio va de los 35 a los 50 años. Una horquilla muy amplia que para Gallotti no tiene demasiada validez: “No hay una edad más propensa a la infidelidad. Sé que es complicado para hacer un titular de prensa, pero no se puede encasillar”.

Tampoco parece estar muy claro el momento de la relación de pareja en la que aparecen las infidelidades. Sí se sabe que el amor pasional se extingue entre los tres y los seis primeros meses de relación, pero no está relacionado necesariamente con el inicio de las infidelidades. Tal como explica Gallotti, “hay personas que son infieles a los seis meses y otras a los veinte años”. La sexóloga cree que el inicio de las infidelidades, su frecuencia y su aceptación, dependen mucho del tipo de pareja: “Cuando vemos una pareja tenemos una visión muy convencional. Pero son relaciones muy complejas y lo que vale o no es muy distinto entre ellas. Hay parejas que van a intercambios, que tienen arreglos matrimoniales, que aceptan ciertas infidelidades…”

La infidelidad como algo positivo

Las relaciones ajenas a la pareja siempre han sido mal vistas, pero Gallotti cree que en muchos casos pueden ser positivas, incluso ser beneficiosas: “Las infidelidades pueden ser sanas. Pueden redundar en la valoración de la pareja y en la reactivación de la vida sexual, aumentar la autoestima…” Eso sí, hay que tener cuidado, pues muchas veces “se viven mal”.