JUEGATERAPIA REPARTE CONSOLAS EN HOSPITALES

Cómo devolver las ganas de jugar a niños con cáncer

Las grandes ideas, a menudo, nacen por casualidad. Mónica Esteban fundó Juegaterapia gracias a una consola en desuso sumada a su gran espíritu solidario: contribuir al bienestar de

Foto: Cómo devolver las ganas de jugar a niños con cáncer
Cómo devolver las ganas de jugar a niños con cáncer

Las grandes ideas, a menudo, nacen por casualidad. Mónica Esteban fundó Juegaterapia gracias a una consola en desuso sumada a su gran espíritu solidario: contribuir al bienestar de los niños enfermos de cáncer.

Mónica tenía una consola muerta de risa en su casa, una PSP que su marido ya no usaba y a la que sus hijos, demasiado pequeños, tampoco podían sacar partido. “Me daba una rabia terrible verla todos los días sin usar”, confiesa.

Hasta que un día una compañera de trabajo la iluminó. “Me dijo que el hijo de una amiga suya, de cinco años, tenía cáncer”. El aburrimiento y la depresión formaba parte de las sesiones de quimioterapia y de su estancia en el hospital. “Inmediatamente pensé en la PSP y se me ocurrió regalársela”. Aaron ya tenía una, pero su madre pensó en otro niño con cáncer que acababa de ingresar en la clínica de San Rafael (Madrid). “Cogí la consola, la metí en una caja con unos dibujos de mis hijos y se la envíe”, recuerda.

Los niños aceptan mejor su tratamiento

El niño no tardó en mostrarle su gratitud. Mónica fue consciente enseguida de la terapia que tiene el juego en estos niños. “El cáncer no lo podemos curar pero sí hacerles más felices”. Los médicos aseguran que el estado emocional y anímico de estos enfermos repercute en la aceptación del tratamiento. Desde entonces, Mónica cree que el juego es una medicina.

“Pensé, si lo puedo hacer con un niño, lo puedo hacer con muchos”. A partir de entonces, Mónica comenzó, primero en su trabajo como creativa de publicidad y después en su página personal de Facebook, a pedir videoconsolas a sus compañeros y amigos. “Mandé un email a todos mis compañeros de trabajo diciéndoles que si me traían una videoconsola les invitaba a un café y un donuts. Al día siguiente me trajeron tres. Después de publicarlo en Facebook me trajeron muchas más, tuve que dejar de invitar a donuts y café porque me arruinaba”, confiesa entre risas.

Consolas para todos los hospitales de España

Dada la aceptación, contactó por teléfono con todos los jefes de Oncología de España para "conocer la demanda, cuántos niños había y cuántas consolas necesitaban”. La iniciativa empezó a crecer “como una bola de nieve” hasta convertirse en Juegaterapia, una asociación sin ánimo de lucro que recoge, de forma gratuita, videoconsolas y juegos para los niños ingresados en el área de oncología pediátrica de los hospitales españoles.

Quien quiera puede enviarnos su consola de forma gratuita

Empezaron enviando 20 consolas al Hospital Universitario La Paz, “una para cada niño”, recuerda. Después de casi dos años de su fundación, Juegaterapia ha repartido más de 500 en casi una treintena de hospitales. “Ya hemos enviado a Venezuela, el cáncer y las consolas existen en todo el mundo”, reflexiona. El juguete se dona de manera permanente al hospital, “para que la disfruten todos los niños que ingresen”, explica.

“Al principio solo enviábamos a oncología, ahora hemos ampliado la entrega a la unidad de trasplantes porque son de larga duración y queremos hacerlo a quemados”, explica.

Los niños se convierten en príncipes, futbolistas o cantantes

¿Por qué videoconsolas y no peluches, por ejemplo? "Ya había otras organizaciones que reparten juguetes en hospitales", explica Mónica, "Nosotros queríamos hacer algo diferente. En La Paz hicieron una encuesta en la que preguntaron a los niños qué es lo que más ilusión les haría tener en la habitación y el 100% respondió que una consola", asegura.

Cada consola tiene el nombre y los datos del donante para crear un vínculo con el enfermo

Cuando un niño enfermo de cáncer ingresa en el hospital -cada año se diagnostican 900 nuevos casos de cáncer infantil en nuestro país-, su rutina se reduce a las sesiones de quimio y a esperar que su organismo responda al tratamiento. Pierde las ganas de jugar y deja de socializarse con los de su edad. “Con las videoconsolas, los niños juegan juntos, se evaden, pasan a ser un futbolista, una cantante, un príncipe… se olvidan de su enfermedad”, explica Mónica.

Cada consola se entrega dentro de una caja con una pegatina donde aparecen los datos del donante "para que la familia o el niño den las gracias o envíen un dibujo”, explica. Donante y receptor establecen un vínculo que “en la mayoría de los casos sigue cuando el niño abandona el hospital”, confiesa Mónica.

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