JUANJO COBO HA LOGRADO SUPERAR LA DEPRESIÓN Y SE HA COLOCADO LÍDER EN LA VUELTA

"Estaba todo el día tirado en el sofá, enganchado a la tele o al ordenador"

Hoy es el favorito para la Vuelta a España, pero hace sólo cuatro meses estaba hundido y no quería saber nada de su mejor aliada, la

Foto: Estaba todo el día tirado en el sofá, enganchado a la tele o al ordenador
"Estaba todo el día tirado en el sofá, enganchado a la tele o al ordenador"
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    Hoy es el favorito para la Vuelta a España, pero hace sólo cuatro meses estaba hundido y no quería saber nada de su mejor aliada, la bicicleta. La de Juanjo Cobo es una historia de superación personal y deportiva digna de ser contada, porque gracias a la fuerza de voluntad y, sobre todo, al ánimo de quienes le rodean, 'El bisonte de la Pesa' ha vuelto a subirse a la bici para ganarle este pulso a la vida.

    Y es que Juanjo Cobo no es un ciclista al uso. Lo cuenta su entrenador, su mentor, su guía y, casi, su psicólogo, Joxean Fernández 'Matxín', que reconoce que Cobo “es diferente”. Para empezar, es un ciclista que ha querido bajarse de la bici ya varias veces. La última fue en mayo de este año, cansado de luchar durante dos años muy malos, y se quedó encerrado en casa sin hacer nada, “todo el día tirado en el sofá, enganchado al ordenador o viendo la tele, casi sin hablar”, recuerda su padre.

    “No quería entrenar, no salía de casa, no se le podía decir nada”, explica su progenitor a El Confidencial. Lo que le ocurría era que estaba desmotivado, que había perdido la ilusión, que se había autoimpuesto tal exigencia y tanta presión que se derrumbó bajo su propio peso.

    Fue Matxín el que intervino y le dio la clave para retomar la bicicleta. “Le dije que se lo tomase como una diversión, que volviera a disfrutar pedaleando”, rememora. Parece ser que Cobo, que no había hablado con nadie más su decisión de dejar el ciclismo, le hizo, al menos, algo de caso. Y llegó un día en que la pregunta recurrente de sus hermanos (“¿ha salido a entrenar hoy?”) tuvo la respuesta esperada: “sí, hoy sí”.

    “Lo que había que hacer era darle confianza, no presionarle ni exigirle, porque entonces se bloquea”, explica Matxín. Y es que este preparador sabe de sobra que “es fundamental" el factor psicológico. “El ciclismo es un deporte muy duro, por eso es necesario buscar la motivación y ponerse metas asequibles”, continúa.

    El mensaje que le lanzó a Cobo fue que “no tenía ninguna necesidad de ganar, que solamente tenía que entrenar a su ritmo y disfrutando”. El cántabro recogió el guante, comenzó a disfrutar, y se colocó en la cabeza de la Vuelta.

    Ahora que se ha vestido de rojo, está de lo más optimista. “El efecto es colateral, igual que cuando estaba mal, se creía que estaba mucho peor, cuando está bien, se crece”, asegura Matxín. “Este chico vive a metro cero o en el Everest”, bromea.

    Detrás de este joven de 30 años que hoy disfruta del Everest hay una persona introvertida y “muy, muy, muy buena, con un corazón que no le entra en el pecho”, en opinión de su entrenador. Tan, tan bueno que se dice que es “bastante mejor persona que deportista”.

    Pero a Cobo le cuesta, por lo general, exteriorizar sus sentimientos. Por eso no contaba nada a su familia cuando se sentía afligido. “No se le podía decir nada, igual era peor”, recuerda su padre.

    La perseverancia y la fuerza de voluntad le han ayudado a subirse de nuevo a la bicicleta e, incluso, a hablar públicamente de sus peores meses. “Vengo de pasar unos meses muy malos y ahora estoy disfrutando del ciclismo. Cuando sueltas todo te liberas un poco", confesaba este mismo lunes, después de conquistar el domingo el Angliru. De nuevo sonriente, y de nuevo sobre la bici.
    Alma, Corazón, Vida
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