Operación retorno de batas blancas
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Operación retorno de batas blancas

Un 10% de los más de 5.500 médicos que en su día optaron por emigrar a otros países, sobre todo a Reino Unido, Francia y Portugal,

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Operación retorno de batas blancas

Un 10% de los más de 5.500 médicos que en su día optaron por emigrar a otros países, sobre todo a Reino Unido, Francia y Portugal, en busca de reconocimiento y mejores sueldos, planea regresar a España en los próximos 12 meses. No lo dice el ministro de Sanidad, Bernat Soria, quien anda en otras batallas menos interesantes y productivas para el país, sino la consultora Adecco Medical & Science.

De dar en el clavo con sus previsiones, sería la primera vez en 10 años que cientos de médicos españoles vislumbran algún signo de mejoría que les invita a regresar a un lugar, España, del que nunca debieron salir. Y menos porque no se les reconocía su valía ni se les ofrecían unos sueldos dignos para salir adelante con sus familias. Claro que ahora el efecto llamada sale, aunque de manera solapada, de la propia administración, que se ve con el agua al cuello a causa de la alarmante escasez de médicos.

Situación que debería sacarles los colores a los jefes del Ministerio y de las consejerías de sanidad autonómicas. Pues con casi 46 millones de habitantes, España no puede permitirse el lujo de dejar escapar a profesionales sobradamente preparados, mientras importa médicos sin títulos homologados aquí. ¿De qué galenos se van a nutrir los hospitales futuros?

Sólo en la Comunidad de Madrid se han abierto siete centros desde 2004 y está previsto que se inauguren otros cuatro. La consultora Adecco calcula que para atender la demanda harán falta 9.000 médicos en toda España. Me parecen pocos, tal y como está de penosa la asistencia. Pero, además, están los salarios y otras hierbas.

Por ejemplo: en Castilla-La Mancha un doctor cobra 29 euros por guardia, y en Andalucía, la mayor región del país, 19 euros. Pagos tercermundistas. Se matan a hacer guardias para llegar a fin de mes. Así están de quemados los médicos. Luego pasan consulta y tienen en la sala de espera a 60 o a 70 pacientes diarios, a los que no pueden dedicar ni 10 minutos. Lo cual que el riesgo de equivocación aumenta enormemente, lo mismo que las denuncias de los enfermos.

¿Y el ministro, qué hace? De momento, es ministro, viaja, da charlas, da órdenes, se atraganta delante de los periodistas, pocos le creen y son muchísimos los que se preguntan si hace o no hace algo para remediar la cada vez más deteriorada sanidad pública. Mientras, los colectivos de médicos claman en el desierto por una mejoría en la planificación de los recursos humanos y materiales. Los galenos sí quieren volver a su tierra, pero no a cualquier precio.

Ilustración de Julio Cebrián.

Bernat Soria Ministerio de Sanidad