Sin fecha y sin precio

Baterías españolas, grafeno y un montón de humo: la revolución que no llega nunca

Grabat, una compañía con sede en Yecla, asegura que ha dado con la tecla para fabricar baterías capaces de multiplicar la capacidad de las actuales a la vez que reduce peso y volumen
Foto: Grabat, las nuevas baterías de polímero de grafeno
Grabat, las nuevas baterías de polímero de grafeno

Más ligero, más eficiente, más limpio. Es tan bonito que parece que no es cierto. Y, por el momento, no lo es. La compañía española Grabat presentó este martes en Madrid tres baterías de grafeno —una para bicicletas, otra para motocicletas y una tercera casera—, con una tecnología investigada con la Universidad de Córdoba y con la que pretenden alumbrar una revolución en el sector energético.

Lo han hecho en un evento donde presentaron físicamente las baterías y mostraron varios vídeos promocionales. También se contó con la presencia del Secretario de Estado de Comercio así como de las autoridades locales de la localidad murciana de Yecla, el presidente de Chint, empresa líder mundial en fabricación de productos eléctricos y hasta un arquitecto que ha trabajado para la administración Clinton, John Picard. ¿Ofrecieron algún dato concreto sobre Grabat más allá de su supuesta capacidad? Ninguno.

 

Los tres modelos de baterías no tienen precio o fecha de salida. No se conoce la durabilidad de las mismas, los ciclos que tendrán o el coste unitario de producción. "En una primera fase, vamos a comenzar a fabricar baterías pequeñas en los próximos meses para acelerar la producción al 100% en octubre. Vamos a emplear a cien personas con un coste de 20 millones de euros. En la segunda fase, con una inversión de 300 millones, emplearemos a 5.000 personas, con una facturación de entre 3.000 y 4.000 millones de euros", enumeraba Martín Martínez, CEO de Grabat.

Los pocos datos que sí ha mostrado Grabat están a la altura de las expectativas. La batería casera tendrá 24 kWh, que se contraponen a los 7 o 10 kWh que ofrece Tesla; pesará 48 kilos, por los 100 de Tesla; y asegura que tendrá un volumen un 33% menor. La batería de Tesla mide 130x86x18 centímetros mientras que no se han dado las especificaciones de la de Grabat. La firma española asegura que cada kilo de sus baterías almacena hasta cuatro veces más energía que una tradicional de ion-litio.

Desde Teknautas hemos intentando conseguir la confirmación de algunos de esos datos que no se han facilitado. Todo lo que ha comunicado Grabat es que las baterías tendrán el mismo precio que una de litio, y que, tendrán "más de 2.000 ciclos en igualdad de condiciones que el litio". Se desconoce la fecha de salida.

Grabat pretende llegar a invertir 300 millones, emplear a 5.000 personas y facturar entre 3.000 y 4.000 millones de euros

En el acto de presentación también ha estado presente Chint, fabricante chino de materiales eléctricos y que en las últimas horas se ha hecho con un 10% de Grabat por 18 millones de euros, que le permitirá distribuir los productos en exclusiva en ese país. La transacción permitirá poner en pie la fábrica que se encargará de la producción de la primera tirada de baterías.

La materia prima la posee la misma compañía a través de una filial, Graphenano, que ya produce grafeno: "No importa tenerlo, lo que cuenta es convertirlo en un producto. Tenemos suficiente material como para manufacturar desde ya mismo".

Para certificar que han dado con la gallina de los huevos de oro, Grabat se escuda en que el polímero utilizado para las baterías ha pasados dos pruebas de estudios independientes (AT4 Wireless en España y TÜV en Alemania). En ambas pruebas, la firma asegura que ha quedado patente que el polímero es capaz de llegar a los 1.000 Wh/kg, una cifra que supera de manera amplia a las baterías actuales.

Nadie da con la tecla

Descubierto en 2004 por dos científicos en la Universidad de Manchester, Andre Geim y Konstantin Novoselov, el grafeno se ha convertido en el Santo Grial de la industria tecnológica: ligero, fino, flexible, transparente, es más duro que el acero y conduce el calor y la electricidad.

El grafeno es el Santo Grial de la industria tecnológica: ligero, fino, flexible, transparente, más duro que el acero y conduce el calor y la electricidad

Lo que parecen ventajas a todas luces se han encontrado sólo con un inconveniente: nadie en el planeta ha dado con la tecla para fabricarlo de manera masiva a un precio razonable. Hasta la fecha, todos los esfuerzos por fabricar grafeno han resultado en un material con impurezas que eliminan parte de sus ventajas.

La universidad de Glasgow anunció el pasado mes de noviembre que había dado con una técnica que abarataba hasta cien veces la producción. Que doce años después el grafeno no haya saltado a la electrónica de consumo de manera masiva es la mejor prueba de que la tecnología tiene más problemas de los previstos para llegar a todos los públicos.

Pocos acuerdos

Los responsables de Grabat han asegurado tener sobre la mesa varias alianzas con firmas automovilísticas aunque no han podido hacer pública ninguna: "Tienen acuerdos con proveedores de baterías de ion-litio y es preferible mantener el anonimato". La firma sí ha hecho público que trabaja con Airbus para lograr que certifique las celdas de polímero de grafeno y también ha puesto en marcha una subsidiaria, Grabat Renewables, para comercializar las baterías caseras en Inglaterra y Australia.

Grabat tampoco ha dado nombres en el ámbito de las motocicletas y las bicicletas aunque sí ha remarcado que, en el caso de las segundas, ofrecerá una autonomía de hasta 300 kilómetros.

Tecnología

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