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Robos, chantajes y clientes violentos tras el degollamiento de la prostituta de Alcobendas

La policía descarta al exmarido de la fallecida y centra sus pesquisas en un hombre que mantuvo una fuerte y violenta discusión con la mujer antes de asesinarla

Foto: El cuerpo de la mujer fue descubierto el pasado 2 de marzo. (EFE)
El cuerpo de la mujer fue descubierto el pasado 2 de marzo. (EFE)

Los investigadores de la Policía Nacional han puesto el foco sobre un cliente. Consideran que este podría ser el autor del degollamiento que acabó con la vida de Mari Paz F. G., una mujer de 45 años que ejercía la prostitución en su piso de Alcobendas y que fue encontrada muerta la mañana del pasado 2 de marzo en el suelo de su vivienda. Los vecinos de la finca vieron que la puerta estaba entreabierta, llamaron al timbre, pero nadie respondía, por lo que alertaron a los servicios de Emergencias, que se personaron en el inmueble y vieron el cadáver semidesnudo con un profundo corte en el cuello en medio de un charco de sangre. Los médicos no pudieron más que confirmar el fallecimiento.

La Brigada de Policía Judicial comenzó entonces una investigación con el fin de esclarecer los hechos. La casa se encontraba revuelta y la sangre salpicaba la práctica totalidad de la habitación, con lo que parecía evidente que la muerte había sido consecuencia de una pelea previa con claros signos de violencia. Las primeras hipótesis apuntaron al exmarido de la fallecida, por lo que los funcionarios del Grupo VI de Homicidios de la Policía Nacional comenzaron a tantear esa línea de investigación.

La mujer tenía un hijo con este hombre y otro con una seguna expareja, con lo que cabía la posibilidad de que se tratara de un asunto doméstico. No en vano, la víctima y su exesposo se habían denunciado el uno al otro por presuntos malos tratos que en ningún caso acabaron en sentencia condenatoria. Sí había dos órdenes de alejamiento contra él, según informó 'ABC', que ya estaban inactivas.

Robos, chantajes y clientes violentos tras el degollamiento de la prostituta de Alcobendas

Sin embargo, tras las comprobaciones pertinentes, los responsables de las pesquisas descartaron la posibilidad de que el exmarido estuviera involucrado en el asesinato. Cabía entonces la posibilidad de que el móvil del crimen fuera el robo. Es decir, que alguien hubiera accedido a la vivienda por la fuerza con el fin de atracar a la mujer. Tampoco esta opción ocupó demasiado tiempo a los investigadores, que decidieron igualmente descartarla.

Casi por descarte, los agentes de la Brigada Provincial de Policía Judicial centraron sus indagaciones en un cliente de la mujer. Llegaron a la conclusión de que la prostituta sustraía de vez en cuando bienes a los hombres que venían a contratar sus servicios y dedujeron que podía ser uno de estos el que estuviera detrás del crimen. Es, de hecho, en estos momentos la línea de investigación que los responsables de las diligencias consideran prioritaria.ç

No era la primera vez, ni mucho menos, que los vecinos eran despertados por el alboroto

Así lo atestiguó su excompañera de piso, quien declaró ante los policías que la fallecida sustraía cosas a los clientes teóricamente a modo de fianza, aunque sin que ellos se dieran cuenta. Quería evitar la mujer que los hombres la usaran y luego se fueran sin pagar, según explicó su excompañera, quien también añadió que fue agredida en más de una ocasión por la asesinada. La excompañera también declaró ante la policía que la mujer muerta bebía mucho, se dejaba las llaves habitualmente en casa, solía tener problemas con los clientes y la dueña del inmueble quería echarla porque no pagaba el alquiler.

Los agentes también basan sus sospechas en el testimonio de una vecina del edificio, que escuchó ruidos alrededor de las tres de la madrugada que procedían del interior de la vivienda de Mari Paz F. G. No era la primera vez, ni mucho menos, que los vecinos eran despertados por el alboroto que se organizaba a altas horas de la noche en casa de la prostituta. La finca es pequeña —apenas cuenta con cuatro viviendas— y, por lo tanto, todos los moradores se conocen de sobra. Uno de ellos incluso denunció dos veces a la hoy fallecida precisamente por estos altercados.

Madrid
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