la norteamericana remite los datos en bruto

Falso Felipe González: la Policía lleva meses desencriptando los datos que envió Twitter

La red social remite al juzgado una ingente cantidad de información encriptada que, una vez descrifrada, ayudará a descubrir al impostor que se hizo pasar por el expresidente del Gobierno

Foto: Felipe González, expresidente del Gobierno. (EFE)
Felipe González, expresidente del Gobierno. (EFE)

Los miembros de la Unidad de Investigación Tecnológica (UIT) de la Policía Nacional llevan semanas analizando una ingente cantidad de caóticos datos de Twitter. La información masiva fue aportada por la propia red social a los responsables del departamento después de que el Juzgado número 36 de Madrid se la requiriera el pasado junio a la mercantil norteamericana vía comisión rogatoria a Estados Unidos, en el marco del caso que indaga quién usurpó la identidad del expresidente del Gobierno Felipe González.

Una persona sin identificar se hizo pasar por el exmandatario socialista, creó un perfil con su nombre y lanzó mensajes de los que posteriormente incluso se hicieron eco algunos medios de comunicación, lo que provocó la reacción del afectado, que interpuso una denuncia ante los juzgados de plaza de Castilla que ratificó en persona el 21 de abril de 2016, lo que motivó la apertura de la mencionada investigación, que tiene por objeto principal la localización del farsante. El instructor ordenó a la policía indagar sobre el mencionado extremo, pero los agentes de la UIT le hicieron ver al titular del Juzgado 36, Juan Antonio Toro, que tenían las manos atadas y que únicamente Twitter podía desvelar el nombre y los apellidos del creador del perfil.

Fue entonces cuando el magistrado remitió la mencionada comisión rogatoria a las autoridades norteamericanas, con el fin de que la mercantil revelara la citada identidad. La red social, sin embargo, estuvo más de ocho meses sin responder a la reclamación judicial, lo que provocó el nerviosismo de los policías y del propio juez. Algunos creían, de hecho, que Twitter no contestaría nunca y que el procedimiento terminaría estancándose. No fue así finalmente y la empresa terminó respondiendo, aunque de forma poco clara.

La multinacional tecnológica remitió al juzgado una enorme cantidad de datos en bruto y encriptados detrás de los cuales teóricamente debería estar la información que ayude a desvelar la identidad del impostor. Sin embargo, por el momento, no hay ningún resultado claro. Los investigadores del departamento de delitos digitales de la policía, a los que el juez Toro envió todo el paquete tal cual llegó de Estados Unidos, continúan hoy analizando y tratando de desencriptar la inmensa cantidad de documentación que ha caído en sus manos.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Durante su declaración en el Juzgado 36 el 21 de abril de 2016, González confirmó que él nunca ha tenido cuenta de Twitter, que jamás la ha creado y que, por lo tanto, necesariamente tuvo que haber alguien que se hizo pasar por él al hacerlo. El juez Toro considera que detrás de esa apropiación de la personalidad habría un delito de acceso a datos de carácter personal con el agravante de haberse realizado a través de medios informáticos, contemplado en el artículo 197 del Código Penal, y otro ilícito de usurpación de estado civil, también incluido en el mismo punto del compendio normativo.

El Confidencial trató de localizar la cuenta de Twitter desde la que, según el expresidente del Gobierno, se vertieron los mensajes, pero solo pudo acceder a un perfil que ya había sido presumiblemente desactivado por los gestores de la red social y que podría ser el que había denunciado González. En concreto, se trata de la cuenta @Felipe_GlezM, que se dio de alta en 2011 y que en estos momentos no está disponible.

Desde Twitter, explicaron nada más conocer la polémica que usurpar la identidad de una persona está prohibido en la red social. Si un usuario denuncia que alguien ha creado un perfil con su nombre y su foto, aseguraron, la red social activa un mecanismo para comprobar que la queja es cierta y automáticamente cancela o suspende temporalmente la cuenta. Si la infracción que comete el autor puede solucionarse cambiando algo, la red social se lo comunica al denunciado y le cierra el perfil hasta que lo modifique. Si detecta que la usurpación es clara e intencionada, cancela la cuenta para siempre.

El Confidencial no pudo comprobar si es esto último lo que ocurrió con la cuenta @Felipe_GlezM, dado que Twitter se limitó a señalar que hoy por hoy ese perfil ya no existe, lo que hace pensar que podría haber sido cancelada por los mencionados motivos. Este extremo, sin embargo, no puede ser confirmado por la red social, que no habla de casos concretos para respetar la proteccion de datos, sino de cómo funciona en general. En relación al largo tiempo que tardó la mercantil norteamericana en responder el requerimiento del Juzgado 36 —más de ocho meses desde que el pasado junio fue tramitada la comisión rogatoria—, Twitter prefirió no hacer comentarios a preguntas de este diario.

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