TAMBIÉN CULPA A RAJOY DEL DETERIORO EN 2012

Mafo saca pecho por su gestión y achaca a Aznar y Zapatero la crisis de la banca

La economía española y su sector financiero padecen una situación límite, pero nadie está dispuesto a aceptar responsabilidades por su gestión. El último gobernador del Banco

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Mafo saca pecho por su gestión y achaca a Aznar y Zapatero la crisis de la banca

La economía española y su sector financiero padecen una situación límite, pero nadie está dispuesto a aceptar responsabilidades por su gestión. El último gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ha aprovechado su comparencia esta mañana en el Congreso de los Diputados para presumir de haber “cumplido bien su tarea en un periodo excepcional en el que España ha sufrido simultáneamente tres crisis”. A su juicio, la culpa del “problema bancario” es de los gobiernos de José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, por lo que ha rechazado las “descalificaciones simplistas y politizadas” hacia la “supervisión bancaria española”. Además, ha achacado al gabinete de Mariano Rajoy la pérdida de confianza de los mercados internacionales y la escalada de la prima de riesgo.

Fernández Ordóñez ha defendido así su trabajo al frente del regulador, sacando pecho por la masiva transformación de las cajas en bancos, la “transparencia de nuestras entidades”, el aumento de las provisiones o la reducción de la capacidad instalada. Y, todo ello, con “una estrategia de minimizar el uso de recursos públicos” que “multiplica y dilata el trabajo de reestructuración”. “El supervisor español no ha podido contar hasta ahora con un ‘banco malo’ para reestructurar el sector”, ha recordado.

¿Cuál es el origen entonces de la grave situación económica y financiera? De acuerdo con Mafo, no hay que pedir cuentas al Banco de España, sino a los diferentes gobiernos, desde Aznar a Rajoy, pasando por Zapatero. “El problema bancario español se engendró durante los años de expansión desmesurada”, es decir, “arrancó a mediados de los años noventa y se desarrolló durante las dos legislaturas del PP y la primera del Partido Socialista”. “Esos fueron los años de la alegría, de la exuberancia irracional en la que todos participaron”, ha denunciado. Asimismo, ha asegurado que estos gobiernos fallaron al no hacer a tiempo una reforma laboral que hubiera impedido tasas de paro tan altas como las actuales.

En cuanto a la gestión del actual Ejecutivo, que forzó su salida anticipada, el exgobernador también se ha mostrado implacable en sus críticas, despejando de nuevo el balón al tejado de la Moncloa y el Ministerio de Economía. En un doble juego, ha querido interpretar el papel de hombre de Estado que prefiere no juzgar al Gobierno en un contexto de gran dificultad, pero al mismo tiempo ha trufado su discurso de dardos hacia la gestión de Rajoy. Así, ha lamentado que se haya cambiado la “estrategia de reestructuración financiera”, incluyendo la gestión de Bankia. También ha puesto en evidencia el deterioro de la confianza en el último semestre, la subida de la prima de riesgo, y “lo que es nuevo y más grave es la pérdida de confianza en nuestros mejores bancos”.

Incluso ha llegado a afirmar que antes de la llegada al poder del PP, España estaba alejada del rescate. “Hasta finales de 2011”, ha señalado, los indicadores de confianza se mantuvieron “en unos niveles relativos alejados de la amenaza del rescate”. “Es ridículo que Zapatero dijera que tenemos el mejor sistema financiero del mundo, pero hace más daño decir que está fatal y que el supervisor no lo hace bien”; ha cargado contra el Gobierno.

En contra del cese de Rato

A Mafo tampoco le gustó la salida de Rodrigo Rato de Bankia, a quien él hubiera preferido dejar de presidente, aprovechando su relevancia internacional, mientras se elegía a un “gestor profesional” como Goirigolzarri para llevar el día a día. En sus alabanzas a Rato ha tildado de “excelente” su relación con él, justificando decisiones como la frustrada fusión con La Caixa por las “herencias” y cuestiones del “pasado” que el exdirector del FMI habría recibido. Y es que, ha indicado en respuesta a Esperanza Aguirre, el supervisor no ha obligado a ninguna unión a punta de pistola, por lo que “la responsabilidad absoluta es de los gestores”.

En el caso de Bankia, ha sostenido que la entidad podría “haber tirado adelante” con las medidas adoptadas en el pasado, si no hubiera sobrevenido una segunda recesión que, argumentó, nadie había previsto. No obstante, ha proyectado una sombra de duda sobre el incremento del agujero a cubrir, indicando que se pregunte a De Guindos y Goirigolzarri por las necesidades de capital presentadas. “No quiero meter ruido”, se ha justificado.

Rechaza buscar “chivos expiatorios”

Según su relato, el Banco de España ni siquiera ha tenido responsabilidad en los problemas a la hora de fusionar y reconvertir las cajas de ahorro, ya que los obstáculos surgidos en este proceso se deben  a las reticencias de “sindicatos, gestores, comunidades autónomas, etc.”. “En el colectivo de cajas predominaban intereses muy diversos como los de mantener el poder, aumentar las prejubilaciones o influir en las decisiones sobre dónde ubicar las sedes sociales”. La responsabilidad, por tanto, corresponde a los legisladores por no haber reformado las cajas durante los doce años de expansión económica.

¿No han nada que achacar entonces al regulador? “También el Banco de España, en su ámbito de competencias, podía haber tomado algunas medidas macroprudenciales que no se adoptaron. Pero a mi me parece incorrecto discutir aquí qué se debería haber hecho y no se hizo sin dejar a mi antecesor dar su punto de vista”, ha afirmado, zanjando así cualquier posibilidad de autocrítica. De hecho, ha ironizado con esta exigencia de la mayoría de grupos parlamentarios, afirmando que se trata de una costumbre propia de la “Inquisición y de los partidos de extrema izquierda”.

En este sentido, y tras haberse despachado a gusto contra los responsables políticos y los gestores de las cajas, ha rechazado las “descalificaciones simplistas y politizadas” en su contra, advirtiendo además que “resulta contraproducente buscar chivos expiatorios”. Por ello, Mafo se ha permitido cerrar su intervención apelando al “diálogo”, al “consenso” y a la “cooperación que tanta falta nos hace”.

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