LA FISCALÍA ESPAÑOLA SE NIEGA A EXTRADITARLE A SUIZA

Falciani, ¿justiciero contra bancos corruptos o vendedor de información sensible?

Hervé Falciani pudo comprobar durante años cómo el banco donde trabajaba, el HSBC Private Bank, no controlaba en absoluto el dinero que se ingresaba ni la procedencia
Foto: Falciani, ¿justiciero contra bancos corruptos o vendedor de información sensible?
Falciani, ¿justiciero contra bancos corruptos o vendedor de información sensible?

Hervé Falciani pudo comprobar durante años cómo el banco donde trabajaba, el HSBC Private Bank, no controlaba en absoluto el dinero que se ingresaba ni la procedencia del mismo. Esta entidad bancaria es en sí misma un paraíso fiscal y, por sus prácticas “escandalosas” junto a las de otros bancos, se ha llegado a la crisis económica mundial actual. Así lo ha asegurado este informático francoitaliano durante la vista que se ha celebrado en la Audiencia Nacional para estudiar su extradición, solicitada por Suiza, por la comisión de varios delitos, entre ellos el de revelación del secreto bancario.

Falciani compareció disfrazado, con peluca, gafas, barba y maquillado para evitar que se le identifique. Llegó en un vehículo todoterreno negro con los cristales blindados y protegido por varios escoltas. Tantas medidas de seguridad se deben al peligro que él siente por su vida. Es más, su localización en Madrid es el secreto mejor guardado.

Ha pedido que no se le entregue a las autoridades helvéticas, las que han demostrado desde 2008, cuando se puso en contacto con ellas, que no quieren investigar los delitos que está cometiendo el HSBC. Falciani dice no buscar dinero y ha asegurado que jamás ha recibido ninguna gratificación económica por los datos y que ni siquiera la ha solicitado. Su más “intima convicción” es luchar contra la “opacidad financiera” en interés de las todas las democracias y que “esta lucha tenga lugar por el clasismo de los establecimientos bancarios”. Ha aprovechado su alegato para reclamar que las acciones estatales contra el fraude sean públicas y detalladas “y no se limiten sólo a una declaración de intenciones”.

Su motivación real para salir de Suiza con miles de ficheros de clientes del HSBC de todo el mundo es uno de los puntos más cuestionados de Falciani. El fiscal general del Tribunal de Apelación francés, Eric de Montgolfier, quien tuvo a disposición los ficheros entregados por el propio Falciani, ha explicado en la vista que él mismo al principio no entendía cómo el responsable de la informática de un banco se exponía de ese modo a las represalias del HSBC.

Le preguntó y le contestó que había propuesto al banco unos procedimientos y fueron rechazados porque implicaban una gran transparencia. “Tenía la sensación de que un buen número de bancos admitían el fraude fiscal y consideraba que era una de las causas de la crisis económica mundial que estamos viviendo”, ha aclarado Montgolfier, quien ha ratificado que, en su opinión, Falciani no lo hizo para vender la información.

Historia de película

La historia narrada no deja de tener unos tintes de película de acción. Una vez que obtuvo toda la información de los clientes, tanto personas físicas como empresas, gracias a otros trabajadores del banco que le ayudaron a obtener las claves, se puso en contacto con las autoridades suizas, que optaron por detenerle.

Cuando se dio cuenta de que no iban a perseguir los delitos, localizó telefónicamente a la Fiscalía francesa para informarles de las pruebas que tenía. Se trasladó al Líbano y se puso en contacto con el banco Audi, una filial de un banco suizo. Según la versión de Falciani no acudió a Beirut para obtener dinero a cambio de los datos, sino para lanzar una llamada de atención a las autoridades suizas. De allí, se trasladó a Francia, donde vive su padre, y colaboró con la Fiscalía, entregándole una gran cantidad de documentación que los galos distribuyeron entre los países afectados, como España, Estados Unidos o Italia.

En febrero de 2012, la Justicia helvética le requirió y, a pesar del peligro, acudió. Se reunió con el fiscal general, que le quería ofrecer un acuerdo para terminar con una situación que les estaba perjudicando. Falciani habló con sus abogados y, al sopesar que lo que se buscaba era ayudar al HSBC, declinaron la opción.

Cuando salió de Suiza por primera vez, la documentación no iba con él. Elaboró un complejo sistema de seguridad para evitar que cayera en manos inadecuadas. Cuando llegó a Francia, las autoridades se dieron cuenta que le necesitaban para desencriptar toda la información. Sin él, esos datos eran inservibles: sin su ayuda no se podían consultar. “Tuve la confirmación de que sin Falciani no podíamos comprender lo que estaba en juego”, y por eso no fue entregado a Suiza, según ha reconocido Montgolfier, quien ha explicado que si imprimían todos los datos entregados se podría llenar un tren de mercancías. 

La duda de la colaboración con España

Sin embargo, Falciani vio el peligro y decidió huir de allí y entrar en España, donde fue detenido el 1 de julio del pasado año para permanecer preso durante seis meses, hasta que quedó en libertad, y donde vive –protegido- hasta ahora. En su informe definitivo, la fiscal de la Audiencia Nacional Dolores Delgado ha solicitado a la Sala que no conceda la extradición porque en España no es perseguible el delito por el que le reclama Suiza, decisión que se conocerá en los próximos días. Es más, el delito de  revelación del secreto bancario fue abolido en 1977 y, por el contrario, se debe apoyar las denuncias y la colaboración de aquellos que por su cargo conocen de la comisión de delitos.

Delgado ha recordado que gracias a Falciani se han descubierto 130.000 evasores fiscales y se ha detectado la defraudación de 250.000 millones de euros en Europa. “Este fraude y esta situación ha podido contribuir a la crisis económica que vivimos, pero lo que sí ha hecho seguro es vulnerar sistemáticamente los derechos de los ciudadanos, ocultando unos fondos que deberían ir destinados al interés general. Por eso no se puede perseguir a Falciani, porque España no lo haría”.

La representante del Ministerio Público ha insistido en que este ciudadano ha colaborado con autoridades de distintos países y España se ha beneficiado de tal colaboración. Aun así no ha especificado si, en la actualidad, Falciani está colaborando con la Justicia española, y concretamente con la Fiscalía Anticorrupción, para localizar más evasores. De los datos cedidos por Francia, se han localizado 659 cuentas de clientes españoles y se han llegado a regularizar 300 millones de dinero detectado, según ha señalado en la vista el exsecretario de Hacienda, Carlos Ocaña, citado en calidad de testigo.

La fiscal ha recalcado que la labor de Falciani, obligación de todo ciudadano, ha llevado a perseguir no sólo a los evasores fiscales, sino los delitos de blanqueo de capitales o la financiación del terrorismo. A pesar de todo, Delgado ha querido subrayar la buena relación de colaboración que existe con Suiza en materia de defraudación fiscal poniendo de ejemplo el caso Gürtel, a pesar de que ahora España se esté negando a entregar a Falciani. “Existe una reciprocidad en la colaboración y esperamos que siga más fuerte y más contundente”, ha añadido.
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