uno de los grandes retos del atletismo

Ciencia para diseñar un maratoniano perfecto

El keniata Eliud Kipchoge estuvo muy cerca de hacer un maratón por debajo de las dos horas. La ciencia trabaja para alcanzar este objetivo desde hace muchos años

Foto: En la imagen, Kipchoge tras la maratón en la que casi baja de las dos horas. (Reuters)
En la imagen, Kipchoge tras la maratón en la que casi baja de las dos horas. (Reuters)

Un puñado de segundos. Muy pocos. Esta vez, en el circuito de Monza, no pudo conseguir sellar el milagro, porque así se puede considerar a la gesta planteada. El bautizado proyecto Breakin2, impulsado por la firma Nike, casi encuentra premio. Pero Eliud Kipchoge no pudo esta vez alcanzar el objetivo, bajar de las dos horas en un maratón. Se quedó a 25 segundos en el más rápido de la historia. Junto al keniata, buscaron el asalto al reto el etíope Lelisa Desisa y el eritreo Zersenay Tadese. Con 30 liebres —la prueba no era homologable— el actual campeón olímpico de esta prueba demostró que en algún momento alguien bajará de la barrera de las dos horas. Y es este africano, parece, el que está más preparado para pasar a la historia. Pero siempre con la inestimable ayuda de la ciencia, que lleva años detrás de esta proeza.

Este sábado hizo trizas la mejor marca de la historia hasta ahora, fijada por su compatriota Dennis Kimetto en 2h02:57. Haile Gebrselassie, legendario atleta etíope, manifestó hace unos días, en una entrevista concedida a 'Marca', que "es imposible bajar de las dos horas sin tecnología durante los dos próximos años", aunque sí estima que "si se pone algo especial en el calzado, algún día se podrá correr un maratón en 1h50". Con marca homologable, claro. Y para que eso se haga realidad más pronto que tarde, la ciencia entró hace mucho en escena, con muchos proyectos impulsados para que el ser humano derribe la barrera de las dos horas. El mismo Gebrselassie se embarcó en uno de ellos, en concreto el liderado por Yannis Pitsiladis, un científico australiano de la Universidad de Brighton, que desde hace años trabaja en busca de las claves para alcanzar el objetivo.

La pócima

¿Se pueden recorrer 42.156 metros en menos de dos horas? El proyecto bautizado como SUB2, con Pitsiladis al frente, considera que en no mucho tiempo será posible. Desde 2014 trabaja a conciencia para conseguir que el hombre salte el obsesivo obstáculo. Bioenergética, nutrición, biomecánica, genética, ciencia del rendimiento... Diferentes áreas, todas perfectamente enlazadas, son los pilares de este plan tan codicioso. Tan insaciable es que se estima que son necesarios 30 millones de dólares de financiación para conseguir que en cinco años un atleta alcance la meta fijada.

Esta ambiciosa iniciativa tiene como lugar de desarrollo un centro de entrenanientos en Kenia, donde todos los atletas son controlados al milímetros, aplicando en ellos todos los descubrimientos que se hagan. Destaca, sobre todo, una bebida que según los que la han producido, mejora de manera notable las prestaciones del atleta. Según se explica en la página web del proyecto, el producto ha sido desarrollado por la empresa sueca Maurten. "La calidad única de este producto es que permite que el cuerpo tolere altas cantidades de hidratos de carbono", subraya, explicando que "tan pronto como se aumenta la concentración de hidratos de carbono en una bebida, el vaciado gástrico se ralentiza. Maurten ha encontrado una forma de evitar este problema". "Va a cambiar toda la industria", remata SUB2 sobre esta pócima que provoca que el deportista asimile la mayor cantidad posible de hidratos de carbono cuando está corriendo.

Eliud Kipchoge acabó reventado por el esfuerzo realizado. (Reuters)
Eliud Kipchoge acabó reventado por el esfuerzo realizado. (Reuters)

'Profesores de sillón'

En una entrevista concedida a 'Atletas.info', Yannis explica que "el gran objetivo de este proyecto es dejar un legado para la posteridad, hablo de dejar al mundo del deporte libre del doping. En otras palabras: pueden lograrse grandes resultados a través de la innovación y de la investigación científica”, dijo el australiano. Esperaba, reconoce, superar el reto en el plazo de 5 años, pero subraya que "nuestra situación ha variado, al entrar en el mismo camino firmas como Adidas o Nike. Así las cosas, debimos centrarnos más en correr que en la investigación y desarrollo". "Me molesta mucho escuchar a los 'profesores de sillón' que este proyecto fracasará; me recuerda a lo que debió enfrentarse Colón cuando quiso cruzar el océano", sentenció.

Esta apasionante carrera, la de correr un maratón en menos de 2 horas, se inició en los años 80. Michael Joyner, entonces un estudiante de medicina de Tucson (Arizona), llegó a algunas conclusiones al valorar cómo influían en el rendimiento deportivo factores como la capacidad pulmonar o el umbral del lactato. Se cuestionó si con los mejores valores a nivel fisiológico, un atleta era capaz de correr un maratón por debajo de las dos horas. Y su conclusión fue muy concreta. Estimó que se podría hacer algún día en 1 hora, 57 minutos y 58 segundos. En 1991, tras años de investigación, publicó un estudio en el que marcaba en ese tiempo el límite del cuerpo humano al afrontar la mítica prueba. En aquellos tiempos, el récord del mundo estaba fijado en 2:06:50. El doctor americano estimaba que el elegido sería un atleta que mediría entre 1,64 y 1,76 metros, con un peso de entre 51 y 61 kilos.

Kenyan Eliud Kipchoge en plena carrera. (Reuters)
Kenyan Eliud Kipchoge en plena carrera. (Reuters)

Ácido láctico y dopaje

Joyner explicó que lo que se planteó en su estudio es "qué sucedería si un atleta tuviera los mejores valores para el consumo máximo de oxígeno". Ahí entra en juego el umbral de lactato, la intensidad de ejercicio en la que el lactato (ácido láctico) empieza a acumularse en la corriente sanguínea. En carrera, es el nivel estimado de esfuerzo o ritmo. Cuando un corredor supera el umbral, el cansancio empieza a incrementarse a un ritmo acelerado. "La gente pensó que estaba loco cuando dije que se podía bajar de las dos horas algún día", dijo años después de presentar su escrito. Ahora, el gran objetivo, parece, tiene próxima su fecha de caducidad. En 2010 actualizó el citado estudio, estimando que en un plazo de entre 12 y 25 años, un atleta pasaría a la historia.

En esta carrera por encontrar el mejor camino para que un maratoniano baje de las dos horas no sólo está involucrada la comunidad científica. Grandes marcar como Nike o Adidas pelean con fuerza para encontrar con sus productos atajos para ello. La primera bautizó el proyecto como Breaking2, presentando las Zoom Vaporfly Elite, con las que pretenden conseguir romper la legendaria barrera. Las normas de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) no son nada claras al respecto. Mientras, la firma rival presentó las adizero Sub2, unas zapatillas expresamente creadas para saltar la barrera de las dos horas. La cuestión es si este tipo de calzado moderno, que busca restar segundos al implacable cronómetro, será reglamentario algún día. Por ahora, toca esperar.

La interminable lista de escándalos, por otra parte, obliga a que las medidas para luchar contra el dopaje sean cada vez más severas. Se ha conocido hace unos días, por ejemplo, que la Asociación Europea de Atletismo (AEA) pretende cambiar los criterios para el reconocimiento de los récords. Volviendo al protagonista del fin de semana, hay que recordar que la Federación de Atletismo de Kenia instauró una medida que fue apoyada por los deportistas. Así, todos los que representen al país africano a nivel internacional, ya llevan un tiempo en manos de 6 doctores acreditados a nivel internacional, debiendo informarlos de todo, también mensualmente a la IAAF, sobre cualquier consumo de un medicamento. El propio Eliud Kipchoge manifestó su total acuerdo sobre la medida. Todo con llegar limpio al momento cumbre que esta vez no alcanzó por unos segundos...

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