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¿Desmayos en el cine? No se alarmen: son solo caníbales

'Crudo', impactante ópera prima de la francesa Julia Ducournau, arrasa en Sitges tras su agitado paso (desmayos y ambulancias incluidos) por el Festival de Toronto

Foto: Julia Ducournau en Sitges (EFE)
Julia Ducournau en Sitges (EFE)

"Son exageraciones de la prensa". Lo dice Julia Ducournau (París, 1983), directora francesa de 32 años, para quitar hierro a una de las noticias cinematográficas más llamativas de los últimos tiempos: el estreno de su ópera prima —'Crudo'— en el Festival de Toronto acabó con parte facultativo: una ambulancia en la puerta del cine para atender a un par de espectadores que se habían desmayado durante la proyección...

¿Es para tanto 'Crudo'? Digamos que Julia Ducournau, nueva gran esperanza blanca del cine fantástico, no se ha puesto muchos límites para contar la historia de una chica vegetariana a la que unos cretinos de su facultad fuerzan a comer carne, destapando así la bestia (caníbal) que lleva dentro. Lo que sigue es un festival caníbal de las relaciones humanas narrado con mano de hierro por Ducournau, que no se priva de nada, y hasta es capaz de filmar una depilación brasileña al detalle sin que le tiemble el pulso. ¿Quién dijo morbo? Nadie.  

¿Desmayos en el cine? No se alarmen: son solo caníbales

"'Crudo' no es una película morbosa", desmiente Ducournau, que prefiere calificarla de "filosófica". Sí, amigos, los franceses son así. "Hablar del cuerpo, de la mortalidad y de la muerte no es morboso, sino filosófico. Son temas esenciales sobre la identidad y sobre la condición humana", cuenta la directora a este periódico.

"Las escenas del filme no son para nada gratuitas, forman parte de la evolución del protagonista, son legítimas. Si haces una película sobre el canibalismo en algún momento tienes que tratarlo frontalmente", añade Ducournau. 

Los seres humanos no estamos tan lejos como queremos imaginar de los vampiros y de los monstruos

Preguntada sobre el legendario escándalo generado por el falso documental 'Holocausto caníbal' (Ruggero Deodato, 1980) y sobre la persistencia del tabú caníbal en nuestra sociedad, la directora se luce: "Existen tres tabús: el asesinato, el incesto y el canibalismo. Ocurre que tanto el canibalismo como el resto de los tabús están entre nosotros. La libertad, sin duda, implica un sentido de la responsabilidad hacia el otro, pero eso no quita para que la línea que separa el tabú de lo cotidiano sea muy delgada: los seres humanos no estamos tan lejos como queremos imaginar de los vampiros y de los monstruos".  

Cartel del filme
Cartel del filme

Puede que a usted le inquiete que una película provoque desmayos a su paso, pero para el Festival de Sitges es un sueño húmedo. Si hay un espectador al que le gustan las emociones y las transgresiones fuertes, es el de Sitges, que ha recibido 'Crudo' con una mezcla de alborozo y aplomo (se han visto cosas más bestias por estos lares en los últimos años). Fuera como fuese, he aquí LA película del festival sin ningún género de dudas. 

'Crudo', no obstante, tiene todas las papeletas para trascender el nicho del fantástico: la 'major' Universal la estrenará a todo trapo en España en marzo de 2017. Y es que, más allá de los desvanecimientos de algún espectador que quizá no sabía bien lo que iba a ver, 'Crudo' es un debut impactante y muy por encima de la media. 

"Pese a todo lo publicado, creo que el público de Toronto comprendió muy bien tanto la película como las relaciones que pretendía establecer entre el cuerpo de la protagonista y el cuerpo de los espectadores. Mi intención era activar al público. Siento lo que pasó en Toronto, pero creo que los medios exageraron lo de los desmayos, porque no fue en absoluto la reacción generalizada de los espectadores", zanja Ducournau.  

Fotograma de 'Crudo'
Fotograma de 'Crudo'

 

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