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Has estado cocinando mal las salchichas: la forma correcta de freírlas

Martin King, especialista en cocina, ha detallado en su blog las pautas para preparar unas salchichas al estilo inglés, perfectas para el 'brunch'

Foto: Consigue que aflore todo el sabor de la carne. (iStock)
Consigue que aflore todo el sabor de la carne. (iStock)

“Cuando un hombre junto a una gran hoguera ha rellenado una salchicha de grasa y sangre y la vuelve a un lado y a otro, y espera con ansiedad que no tarde en asarse...”, Homero cantó las excelencias gastronómicas de la salchicha -su verdadera musa- en el poema épico de 'La Odisea' en la que es la primera referencia literaria conocida de este alimento. No obstante, si lo que quería era hacerse un buen bruch o English breakfast, no supo sacarle todo el potencial a esta deliciosa comida.

El bloguero especializado en cocina Martin King ha desmembrado en un post de 'The Why Chef' las pautas para preparar unas salchichas estilo inglés bien sabrosas. Para empezar, es hora de olvidarse de las barbacoas, asar a la parrilla o, como Homero, junto a una gran hoguera, y en cambio utilizar un procedimiento de cocción mucho más apetitoso: freír en la sartén. Cada fórmula tendrá sus propios méritos, pero si lo que quieres es que aflore todo el sabor de la carne, deberías seguir la siguiente receta.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Potencia el sabor de la carne

No puede ser más simple. Coge una sartén y pon la potencia en un nivel bajo. Agrega un poco de mantequilla sin sal (se nota que King es inglés). Luego vierte la carne y fríela durante al menos 30 minutos. No te olvides de darles la vuelta ocasionalmente.

Las salchichas deben freírse a fuego lento durante al menos 30 minutos, el doble de lo que la gente suele tenerlas en la sartén
Habrás notado que la diferencia principal con tu forma de hacerlas no es solo que utilices otros utensilios de cocina, sino la cantidad de tiempo del cocinado. Las salchichas deber freírse a fuego lento durante al menos 30 minutos, el doble de lo que la gente suele tenerlas en la sartén, con un poco de mantequilla sin sal y dándole la vuelta para asegurarse de que estén cocidas uniformemente. Este método de baja intensidad hace que la grasa de la carne se derrita suavemente y deje las salchichas crujientes en el exterior y (lo más importante) sin quemar su interior. "Cocinarlas durante mucho tiempo a fuego lento, permite que la grasa se caramelize en la sartén, sin miedo a que la carne termine como una suela de zapato", indica el experto en cocina.

A fuego lento

Aunque haya hambre, merece la pena esperar. Este es el principal error que cometemos cuando las hacemos en la barbacoa. En este caso, señala King, la salchicha es la principal víctima. "Tener las brasas demasiado calientes para que se hagan rápido hace que se carbonice el exterior y que su interior (crudo) nos siente mal al estómago". Mejor reserva este calor para otro tipo de alimentos como gambas, bacon o filetes.

La parrilla es una opción menos sabrosa, pero más saludable, ya que permite que la grasa gotee lejos de la carne

Aunque en cuanto a sabor la sartén no tiene rival, King admite que la parrilla es sin duda la opción más saludable, ya que permite que la grasa gotee lejos de la carne. Si lo que buscas es un plato más sano, "tendrás que sacrificar parte de su sabor". En este sentido, la mantequilla es clave cuando hay que añadir gusto a los platos. Se podría utilizar aceite, pero no complementaría con el sabor del plato. "Necesitamos algo que lubrique la superficie de la sartén y que ayude a fundir la grasa", señala King.

Los consejos de King son perfectos para hacernos el típico 'English breakfast'. (iStock)
Los consejos de King son perfectos para hacernos el típico 'English breakfast'. (iStock)

La salchicha, ya sea la Frankfurt, las versiones españolas o las múltiples variedades de 'wurst' alemanas, es una de las mejores muestras de eficiencia alimenticia y, como tal, en cada rincón del planeta existe una u otra variante de la misma. Se trata, básicamente, de un embutido que aprovecha las partes desechables del animal (la grasa, sangre o vísceras) introducidas en una envoltura, que en el pasado solía ser el intestino, y que actualmente suele consistir en una mezcla de colágeno y celulosa.

Hay que reconocer que la salchicha siempre ha tenido mala prensa: por su contenido de restos, advertencias de la OMS e incluso ha tenido a toda una religión en su contra. Cuando el emperador Constantino se cristianizó, convirtió su sabor en delito fragante y el alimento devino en un placer clandestino que el pueblo disfrutaba a escondidas. Hoy, por fortuna, no hay que ocultarse para disfrutarlas en un buen brunch, mejor, claro está, siguiendo los consejos de King: freir mejor que asar.

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