PEQUEÑOS TRUCOS PARA SUFRIR MENOS

Cómo tener un día feliz, según la ex de McKinsey que está de moda en el Reino Unido

La Biblia aseguraba que el hombre debería ganarse el pan con el sudor de su frente, y desde entonces, lo hemos percibido como un castigo divino. Sin embargo, hay pequeños detalles que nos pueden aliviar

Foto: Todo el mundo puede tener un mal día y ser inaguantable, incluido tú mismo. (iStock)
Todo el mundo puede tener un mal día y ser inaguantable, incluido tú mismo. (iStock)

Caroline Webb se ha convertido, de la noche a la mañana, en una de esas mujeres de las que todo el mundo habla. Al menos en el ámbito de la psicología laboral, gracias al libro que acaba de publicar en el mercado anglosajón, 'How to Have a Good Day' (Crown Business/Pan Macmillan), en el que, tras consultar miles de artículos científicos (y examinar detenidamente sus propias reacciones en el trabajo), ha reunido algunos de los mejores consejos para sobrevivir en nuestro día a día. Algo especialmente útil ahora que el retorno a la vida cotidiana tras el parón de las navidades puede resultar traumático para más de uno.

Eso no quiere decir que Webb haya aparecido de la nada. Entre otras cosas, es la fundadora de Seven Shift, una consultora dedicada, precisamente, a ofrecer asesoramiento basado en las ciencias del comportamiento para mejorar el bienestar de los trabajadores. Además, fue economista en el sector público durante los años noventa, hasta que en el año 2000 se unió a McKinsey, donde fundó el departamento de Liderazgo, una experiencia que en 2012 le permitió arrancar con la compañía que actualmente dirige.

'How to Have a Good Day', de Caroline Webb.
'How to Have a Good Day', de Caroline Webb.

Como señala la reseña del libro que publicó 'Financial Times', su tono no es tan grandilocuente como al que nos tienen acostumbrados otros libros de psicología y bienestar. Más bien adopta un registro “contenido” cuando se trata de trasladar, de manera práctica, los hallazgos de las distintas ciencias para hacernos la vida mejor. ¿Cuáles son?

Una sola tarea a la vez

Empecemos por lo básico. Como hemos recordado en multitud de ocasiones, el 'multitasking' (o multitarea), es decir, intentar hacer varias cosas a la vez, no sirve para nada más que para abarcar mucho y apretar poco. Debemos realizar una sola tarea a la vez puesto que, aunque no nos lo parezca, ahorraremos tiempo y lo que hagamos nos saldrá mucho mejor.

Deja de anticipar lo que va a ocurrir

Por mucho que pensemos que nuestra opinión sobre nuestro trabajo se basa únicamente en lo que hemos vivido, Webb recuerda que nuestra percepción está determinada por nuestras prioridades y conjeturas. Así pues, si creemos que va a ser un día lamentable, es muy probable que, salvo que ocurra algo excepcional, termine siéndolo. De igual manera, si lo que esperamos es recibir un aumento, y finalmente este no llega, terminemos decepcionados. Ello no quiere decir, claro está, que seamos conformistas, sino que debemos entender mejor cuáles son nuestros deseos y prejuicios para entender qué resulta realista esperar.

Para Webb, la mejor medida del esfuerzo es la diaria: todas las listas de tareas deberían ocupar únicamente el día que tenemos por delante

Plantea objetivos (razonables)

Marcarnos un propósito es esencial, pero siempre y cuando sea el adecuado. No conviene ser excesivamente ambicioso sino, simplemente, plantear una meta volante que podamos alcanzar fácilmente y que nos haga sentirnos realizados. Algo esencial para mejorar nuestro rendimiento, puesto que sentiremos que lo que hacemos sirve para algo.

Día a día: el futuro no existe

A medida que pasan las jornadas, las semanas, los meses y los años, es probable que terminemos dándonos por vencidos debido en parte a la monotonía del trabajo, pero también a la imposibilidad de alcanzar los grandes objetivos. Para Webb, la mejor medida es la diaria: todas las listas de tareas deberían ocupar únicamente el día que tenemos por delante; si no, tendremos la sensación de que se nos ha ido de las manos. Además, ello ayuda a que el día no venga y vaya como si nada. Las tareas a realizar, en pequeños mordiscos: nada de “martes 22: escribir un libro”, sino más bien “martes 22: redactar la primera página”.

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Tres cosas buenas por día

Otro de los trucos propuestos por Webb es el de 'three-a-day' o tres veces por día. Consiste en preocuparnos por buscar, al menos, tres cosas que nos parezcan positivas a lo largo de la jornada, aunque sean tan banales como que has conseguido coger el tren en hora o alguien te ha dejado pasar en el autobús. “No las verás si estás de mal humor, ya que tu cerebro criba y busca las cosas que se adaptan a tu estado de ánimo”, explica la autora en 'The Telegraph'. Si las cosas van mal, irán peor; si van razonablemente bien, solo podrán mejorar.

No pienses, actúa

Ningún gran político, como es el caso de Barack Obama, se levanta pensando “¿qué tengo que hacer hoy?”, pues de lo contrario a los cinco minutos se habría arrepentido de haber abierto los ojos. Tienen todo un equipo que les mantendrá informados de todo aquello que deben hacer o saber a lo largo del día. Algo semejante podemos hacer nosotros mismos: olvidémonos de las tareas que debemos realizar, conduzcamos felizmente hasta el trabajo y, una vez allí, abramos la agenda (o la aplicación que utilicemos para organizarnos), donde habremos apuntado todo lo que debemos saber. El objetivo es evitar la conocida como “fatiga de decisión”, causada por el hecho de estar eligiendo continuamente aquello que vamos a hacer a continuación. Además, deberíamos incluir en nuestra agenda diaria actividades físicas como pasear

Duerme

Lo hemos recordado por activa y por pasiva, pero Webb recoge en su libro una fantástica frase de un CEO, compañero suyo, que recordaba que “no dormir lo suficiente es como olvidarte de guardar un documento en el que has trabajado todo el día”. Sin un sueño reparador, no podremos razonar correctamente, ni organizarnos, ni autocontrolarnos.

Cuando tenemos por delante una tarea complicada, tendemos a no levantar la vista de la pantalla hasta que la hemos terminado

Todos viajamos juntos en este tren abarrotado

Uno de los grandes estresantes de nuestra vida diaria es el transporte público, el lugar donde, por primera vez en la jornada, tendremos que enfrentarnos -a veces, de forma literal- con los que nos rodean. Webb recomienda pensar que los demás son “buenas personas en un mal día” y que, tarde o temprano, nosotros también estaremos empujando, pisando sin querer o cruzándonos delante de alguien, es decir, siendo una buenísima persona en un día infame. Algo que podemos aplicar también a ese compañero de trabajo que está hoy especialmente cansino.

El correo electrónico, en pequeñas dosis

Cada vez es más habitual que estemos conectados durante las 24 horas de los siete días de la semana al correo electrónico: cuando no es el ordenador de sobremesa, son la 'tablet' o el teléfono móvil. Mal hecho. Webb recomienda que solo miremos los correos un par de veces al día (si es que nos lo podemos permitir, claro) y, sobre todo, no estar pendientes de él cuando estamos centrados en otra tarea.

Haz pausas

Cuando tenemos por delante una tarea complicada, tendemos a dejarnos los cuernos en ella, como se dice popularmente, y no levantar la vista de la pantalla hasta que la hemos terminado. Es preferible, no obstante, tomarnos pequeños descansos, puesto que en esos momentos el cerebro “procesa y consolida” aquello que acabamos de pensar. En otras palabras, es el momento perfecto para que se nos ocurra esa idea que nos saque del atolladero en el que nos encontramos.

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Canta

El último consejo proviene de la experiencia de la propia Webb, que solía cantar en voz baja 'I Feel Love' de Donna Summer antes de encontrarse con un cliente importante. “Nuestros cerebros son muy asociativos y solo tenemos que experimentar algo bueno para disparar los pensamientos relacionados con eso”, explica la autora. En otras palabras, si estamos nerviosos o asustados, basta con recordar una canción que nos haga sentir bien para que se nos pase. De repente, dejarás de estar en un frío despacho rodeado de gente desconocida a transportarte a la casa de tu infancia rodeado por gente a la que quieres.

Alma, Corazón, Vida

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