Ayer finalizaron las dos jornadas de conclusiones del VII Encuentro Internacional de Educación 2013 convocado por Fundación Telefónica a lo largo de 18 meses de trabajo de campo en 9 países y en las que se han presentado las principales reflexiones sobre el futuro de la educación del siglo XXI.

En ellas han participado expertos como el filósofo Fernando Savater; el director General de Evaluación y Cooperación del Ministerio de Educación, Alfonso González Hermoso de Mendoza; la fundadora de Idead4all, la red social de las ideas, Ana María Llopis; la analista del Centro de Investigación e Innovación Educativas de la OCDE, Tracey Burns; el catedrático de la Universidad de Barcelona Rafael Bisquerra y el catedrático de sociología e investigador, Ramón Flecha.

1. La memoria no es lo importante

Ana María Llopis, en “Ideas, innovación y actitudes emprendedoras: un desafío para la educación del siglo XXI”, destacó que “la universidad debe renovarse porque la educación ya no garantiza el empleo” y mencionó los resultados del Informe PISA, enlazándolos con la importancia del talento en la sociedad y en la educación. También identificó tendencias de la educación en este siglo, como que la memoria no será tan importante o que la universidad dejará de estar de espaldas a la sociedad.

2. Debemos formar ciudadanos

En “La construcción de los valores necesarios para el siglo XXI. El papel de la educación”, el filósofo y escritor Fernando Savater dijo que “la educación no es un gasto, sino una inversión, la inversión que permite regenerar la sociedad”. También identificó los  distintos niveles de la educación. El primero es el de preparar para el trabajo, que es el objetivo más inmediato pero no el más importante. Por encima de este estaría la formación de ciudadanos, que son una exigencia de la democracia para que esta funcione. El tercer plano sería el de desarrollar la humanidad en todos los aspectos con el objetivo de lograr la plenitud y la felicidad del individuo. También señaló que hay que “exigir a los políticos que la educación quede al margen de los vaivenes políticos”, y que “hemos de aprender a vivir de personas, no de aparatos. De ahí la importancia del profesor”.

3. La escuela no puede con todo

En la mesa redonda que puso fin a la primera jornada, “¿Dónde estamos y hacia dónde avanzamos? Políticas educativas de éxito”, Tracey Burns, analista del Centro de Investigación e Innovación Educativas de la OCDE, habló de la tendencia  que lleva a que cada vez se produzcan menos casamientos y se formen menos familias. “Cabe preguntarse”, dijo, “dónde está la familia del siglo XXI, qué tipo de modelo familiar tendremos. Esto es algo que tienen que tener presente los modelos educativos. Ponemos mucha responsabilidad en la escuela, pero la escuela no puede con todo”.

4. Hay que usar mejor la tecnología disponible

Por su parte, Alberto J. Cañas Director Asociado del Institute for Human and Machine Cognition de Florida, dijo ser “muy optimista con respecto a la tecnología, pero pesimista con respecto a su aplicación en la educación porque el uso que se da es muy pobre. La introducción masiva de la tecnología no ha funcionado. Hay una nueva generación de docentes que ya no le tienen miedo a las nuevas tecnologías pero no vienen bien preparados de las facultades de Educación”.

5. Debemos explotar las capacidades de cada alumno

Alfonso González Hermoso de Mendoza, Director General de Evaluación y Cooperación del Ministerio de Educación, explicó que el cambio en la educación está en cuándo, cómo, cuándo y sobre todo con quién se aprende.  El gran reto de la educación es favorecer el derecho a aprender, que cada persona pueda desarrollar todas sus capacidades al máximo”.

6. La educación emocional debe ser central

Ya en el segundo día, Rafael Bisquerra y Esther García, en “Educar con emoción: la importancia del individuo emocionalmente sano y la formación profesional”, Bisquerra dijo que “la educación debería responder a las necesidades sociales que no están atendidas en las unidades académicas como, por ejemplo, el conocerse a uno mismo” y que “el profesorado ha de sentirse motivado para llevar a cabo una educación emocional, ya que esto supone ir contracorriente”.  Esther García “es imprescindible la formación del profesorado en estos temas, formarse en educación emocional. La educación emocional se puede integrar en cualquier asignatura, pero va más allá de las actividades académicas: implica conocer a los alumnos, crear un clima en el aula…”.

7. La educación no puede ser homogénea

Ramón Flecha, catedrático de sociología e investigador, en la ponencia “Caminando hacia una educación más justa: políticas para la inclusión” destacó la importancia de los Grupos Interactivos y la necesidad de hacer actuaciones educativas diferentes en las que se mejoren los resultados y crear grupos heterogéneos para “dinamizar el aprendizaje entre iguales con el fin de obtener mejores resultados, valores, desarrollo educacional y sentimientos, ya que para que una actuación sea de éxito tiene que demostrar que obtiene los mejores resultados en todos los contextos”.