OPINIÓN DE 'LA TELETIPA'

El verdadero protagonista de la llegada del hombre a la Luna fue Jesús Hermida

El 20 de julio de 1969, hace exactamente 50 años, se produjo "un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad"

Foto: Jesús Hermida. (Cordon Press)
Jesús Hermida. (Cordon Press)

"Observen como sigue aún con su mano sujeta al módulo lunar. La tiene tendida hacia lo que es suyo, hacia la Tierra, hacia lo que le ha traído aquí, hacia lo que le une con su mundo, con su historia”. La madrugada del 20 al 21 de julio de 1969 (hora peninsular) el hombre puso por primera vez un pie en la Luna. Con el debido respeto hacia Neil Armstrong y Edwin Aldrin, los astronautas protagonistas de este hito, aquí en España, el verdadero protagonista fue Jesús Hermida. Él, con su particular forma de narrar los hechos, con su impostura, su inolvidable modulación de voz y sus estudiados silencios, fue el hombre que acercó la Luna a la España tardofranquista, a aquella España en blanco y negro que todavía vivía constreñida por una dictadura moribunda en la que estaba prohibido todo, incluso llevar la contraria y pensar de manera diferente (esto se lo recuerdo a aquellos que parece que lo han olvidado).

El verano del 69 fue el verano del Stonewall, el verano en el que El Salvador y Honduras se declararon la guerra, el verano del asesinato de Sharon Tate, el verano en el que el senador Kennedy tuvo un accidente de coche y dejó morir a su amante lo que acabó con su carrera política, pero el verano del 69 ha pasado a la historia por la llegada del hombre a la Luna, una hazaña iniciada ocho años antes por el presidente Kennedy. Un hecho que vieron en directo 500 millones de espectadores en todo el mundo gracias a la señal emitida desde EEUU a decenas de países. Sí, lo sé, hoy en día una conexión así sería absolutamente normal, pero si entonces que el hombre pisara la Luna supuso uno hito, que se retransmitiera en directo fue casi magia. De hecho, todavía hay gente que cree que todo fue un montaje emitido desde un estudio en cualquier rincón perdido del mundo.

En España miles de familias se levantaron de madrugada o se mantuvieron en vela para ser testigos del acontecimiento

Recuerdo en mi nebulosa infantil, a Jesús Hermida, con su gabardina abierta que dejaba entrever una corbata siempre negra y su inmenso tupé, como corresponsal de TVE en Nueva york en aquellos Telediarios que se me antojaban eternos, en la misma nebulosa puedo vislumbrar a mi padre con su voz aguardientosa imitando aquella retransmisión, es lo único que me queda de aquella noche histórica que se supone viví en mi primera infancia. En España miles de familias se levantaron de madrugada o se mantuvieron en vela para ser testigos del acontecimiento. La mayoría vieron la llegada del hombre a la Luna desde las tabernas o bares, puesto que tener un receptor en casa impensable en la mayoría de los hogares, era sinónimo de lujo. Aquella noche, como le gustaba decir a Hermida. “La verdadera protagonista fue la televisión”.

Compartí espacio con Jesús Hermida cuando se cumplieron 40 años del evento, TVE se volcó con un especial y pude escuchar al mentor de periodistas, al maestro que despertó las mañanas televisivas de este país cuando regresó de su aventura americana. "Fue un día agotador con trabajo, mucho trabajo. Al final de la jornada acabé exhausto, pero orgulloso de que allí arriba unos astronautas hubieran llegado donde nadie había llegado hasta ese momento y yo había tenido la oportunidad de poderlo contar", confesaba.

Jesús Hermida. (Cordon Press)
Jesús Hermida. (Cordon Press)

El hombre ya había llegado a la Luna con su imaginación mucho antes que Amstrong. Dante nos la mostró impulsado por una nube, Julio Verne predijo casi cómo sería, Meliès le regaló un rostro y Hergè llevó Tintin en una de sus aventuras. Aquel día, mientras los responsables estudiaban cómo el Eagle, así bautizaron los americanos al modulo lunar, se posaría en la Luna, Hermida andaba ocupado con sus preparativos en el Centro Espacial de Houston (Texas) donde, probablemente antes de las cuatro de la mañana, estaba previsto que comenzara el espectáculo.

Contagió su emoción a pesar de los problemas técnicos, los ruidos, incluso, cuando en plena retransmisión desapareció la imagen de la Luna

Una vez que el Eagle aterrizó sobre la superficie lunar, Jesús Hermida inmortalizó el momento que él veía frente a un pequeño monitor del que sólo se filtraban siluetas desdibujadas y manchas negras y blancas. Contagió su emoción a pesar de los problemas técnicos, los ruidos, incluso, cuando en plena retransmisión desapareció la imagen de la Luna de la pantalla. Cuarenta años después, recordaba que hubo momentos en los que incluso le faltaron las palabras, y eso que él era de verbo fácil.

Paradójicamente, el periodista andaluz tampoco escuchó la famosa frase que el primer hombre dijo al pisar la superficie lunar. Sólo pudo oír el final: “un paso para la humanidad”. Desde el Centro Espacial le pasaron el resto. “Este es un pequeño paso para el hombre y un gran paso para la humanidad”.

Hermida. (Cordon Press)
Hermida. (Cordon Press)

Hermida se centró en describir la situación mientras el astronauta se preparaba para dar sus primeros pasos. Si alguien sabía como impregnar tensión en un momento así, ese era él. Una fisura en el traje, un fallo o cualquier imprevisto podían dar al traste con la misión y acabar con la vida de los astroanutas. Jesús Hermida siempre fue consciente de la importancia que tenía que la televisión estuviera emitiendo este hito a millones de personas y no dejó de subrayarlo en todo momento. Cuando por fin Armstrong plasmó su huella en la Luna, el periodista lanzó su frase lapidaria, la que le perseguiría durante toda la vida, la que repetía mi padre cada vez que se hablaba del tema: “El hombre, el hombre deposita por primera vez su pie en la Luna”. (léase despacio, con silencios y con la impostura del maestro, si no, no tiene sentido).

El ser humano es muy peculiar, una vez conseguida la conquista suele perder interés. Por miles de razones la humanidad también se olvidó de la Luna

A la euforia del primer momento, le siguió cierto desaire. El ser humano es muy peculiar, una vez conseguida la conquista suele perder interés. Por miles de razones que ahora no vienen al caso, la humanidad también se olvidó de la Luna. Para Hermida se convirtió un recuerdo agridulce pues, como confesó en sus crónicas posteriores, le pareció sorprendente que nos hubiéramos curado tan rápidamente de la fiebre espacial. “La luna, al menos para Norteamérica, empieza a ser pasado y queda inscrita como una enseñanza y como recuerdo para el futuro”.

Querido maestro, allá donde estés, te diré que en noviembre de 2018 la Sonda Espacial InSight consiguió aterrizar y explorar el corazón de Marte y los viajes a la luna se van a comercializar de manera privada. No sé qué pensarías tú de todo esto, a mí me provoca extrañas contradicciones emocionales.

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