Sonia Arenas deberá pagar 20.000 euros a Aída Nizar por asegurar que era prostituta
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POR INTROMISIÓN AL DERECHO DEL HONOR

Sonia Arenas deberá pagar 20.000 euros a Aída Nizar por asegurar que era prostituta

Sonia Arenas aseguró en 2011 que Aída Nizar "cobraba dinero por irse con unos señores y luego los chantajeaba y amenazaba, que se dedicaba a una profesión muy antigua". Recibió una demanda y ha perdido ahora en el Supremo

placeholder Foto: Aída Nizar por las calles de Barcelona, en una imagen de archivo (Gtres)
Aída Nizar por las calles de Barcelona, en una imagen de archivo (Gtres)

El cruce de acusaciones entre Sonia Arenas y Aída Nizar ha terminado gracias a la mediación de un juez. El Tribunal Supremo ha dictado sentencia con fecha del 1 de octubre, según la cual la primera debe indemnizar a la segunda con 20.000 euros por una intromisión ilegítima al honor realizada el pasado día 10 de junio de 2011 en el plató de 'Sálvame Deluxe', donde Sonia se sentó a contar lo que supuestamente había llegado a sus oídos: “Que Aída cobraba dinero por irse con unos señores y luego los chantajeaba y amenazaba, que se dedicaba a una profesión muy antigua, según le había dicho una compañera de trabajo, y que no trabajaba precisamente en una panadería”, tal y como se recoge en el documento judicial al que ha tenido acceso 'Vanitatis'.

Aída Nizar, una de las exconcursantes de 'Gran Hermano' más polémicas de todos los tiempos, decidió emprender acciones legales al considerar que había sufrido un daño irreparable en su derecho al honor y a la intimidad personal y familiar, por lo que solicitaba una indemnización de 35.000 euros. Sin embargo, el Supremo estima que tan solo existe una violación en su derecho al honor y que, con independencia de “quedar acreditado si la atribución era o no cierta o veraz, resultaba con toda evidencia que se había utilizado una expresión injuriosa o vejatoria al relacionar a la demandante con el mundo de la prostitución”, por lo que rebajaba la cuantía solicitada a 20.000 euros, así como al pago de las costas del juicio y a hacer frente de su propia cuenta el coste de publicación de la resolución de la presente sentencia “en dos periódicos de alta difusión nacional”.

Nizar presentó la demanda contra Arenas el 17 de junio de 2011 y tuvo que esperar dos años hasta ver sus pretensiones legales aceptadas en primera instancia en la Audiencia Provincial de Madrid. Sonia Arenas no quedó conforme con lo establecido, protegiéndose ante el derecho a la libertad de expresión, por lo que presentó un recurso en segunda instancia que fue desestimado el 28 de febrero de 2013, pero admitido a trámite ocho meses después, llevando el caso al Tribunal Supremo, que acaba de poner fin al litigio entre ellas. El alto tribunal entiende que Aída Nizar, aunque sea un personaje público “tremendamente popular y conocido, no determina su tácita autorización para ser insultada y vejada”, aunque Sonia Arenas trató de cubrirse las espaldas midiendo con tacto sus palabras “dentro de un guión o plantilla que nada pone ni quita a su responsabilidad”.

Resultado: insultar a Aída Nizar cuesta 20.000 euros.

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