Tras los pasos de la próxima pandemia: a la caza en Zamora del virus que estalló en Rusia
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¿FUNCIONA LA VIGILANCIA?

Tras los pasos de la próxima pandemia: a la caza en Zamora del virus que estalló en Rusia

A finales de enero, el virus H5N8 saltó de aves a humanos infectando a siete trabajadores. Así funcionan los sistemas de alerta que buscan patógenos peligrosos en la naturaleza

placeholder Foto: Jesús Martín otea las aves en una de las lagunas de Villafáfila. (D. B.)
Jesús Martín otea las aves en una de las lagunas de Villafáfila. (D. B.)

El 27 de enero, uno de los agentes que peinan la reserva natural de las Lagunas de Villafáfila, al norte de Zamora, encontró al fin lo que temía. El cadáver del ganso estaba en uno de los prados que rodean a la Salina Grande, una de las mayores masas de agua del segundo mayor humedal de España por detrás de Doñana. Probablemente este ánsar acudió allí a pastar, pero estaba tan enfermo que aquella fue su última cena.

El agente estaba sobre aviso. El día anterior ya habían podido observar a lo lejos unas aves muertas en un islote inaccesible y antes habían aparecido otros cuerpos por los alrededores, pero los encontraron ya depredados por zorros. Siguiendo el protocolo que hay para virus sospechosos de alta patogenicidad, enviaron el cadáver el ave a los laboratorios que el Centro de Investigación en Sanidad Animal tiene en Algete, Madrid.

Foto: Imagen de recurso de un pavo. (Foto: Unsplash)

"Si hubiera sido en verano habría pensado que es un brote de botulismo, pero en invierno no, porque no hay hipertrofización de las aguas", indica a El Confidencial el biólogo Jesús Martín, empleado en el centro de visitantes del humedal. Una semana más tarde, el 5 de febrero, el CISA confirmaba el primer caso en Castilla y León del virus H5N8.

Se trataba del mismo tipo de influenza aviar que en Rusia saltó hace poco a los seres humanos infectando a siete trabajadores de una enorme explotación avícola de la región de Astracán en la que habían muerto 101.000 gallinas. Esto ha provocado que la Organización Mundial de la Salud iniciara una investigación al respecto. Actualmente, el riesgo de que estos trabajadores puedan contagiar el virus se considera "bajo", pero nunca inexistente. Los virus influenza, como los de la gripe, se caracterizan por sufrir mutaciones muy rápido, por lo que su capacidad de saltar entre especies es mucho mayor que con otras amenazas como el coronavirus o el ébola.

placeholder Muchas especies acuden a Villafáfila a pasar el invierno. (D. B.)
Muchas especies acuden a Villafáfila a pasar el invierno. (D. B.)

De hecho, de las últimas pandemias sufridas por el ser humano, prácticamente todas han sido con virus influenza, desde la célebre 'gripe española' de 1918 a la gripe porcina de 2009, ambas curiosamente del subtipo H1N1. Y entre medias, la gripe asiática del 57, la gripe de Hong Kong del 68 o la gripe rusa del 77: todas ellas acabaron con la vida de cientos de miles de personas.

Desde lo de Rusia, el virus había sido detectado en muchos otros lugares de Europa siguiendo las vías migratorias de las aves. Primero en Hungría, donde 53.000 pavos tuvieron que ser sacrificados, más tarde en el suroeste de Francia, donde aparecieron 466 focos y entre medias han aparecido focos en Rumanía, en Polonia o en Alemania. El siguiente paso en su camino era España, un destino invernal para docenas de especies diferentes. Poco a poco, las alarmas se fueron encendiendo. A finales de año apareció en un halcón peregrino hallado en Cantabria. A mediados de enero, en tres cigüeñas y una oca salvaje fallecidas en el parque natural ampurdanés de los Aiguamolls, en Girona.

placeholder Ave depredada cerca de donde se encontró el ánsar con H5N8. (D. B.)
Ave depredada cerca de donde se encontró el ánsar con H5N8. (D. B.)

Si ha sido capaz de saltar incluso al ser humano, entre especies de aves la capacidad de transmisión del H5N8 es casi absoluta, por lo que era cuestión de tiempo que el virus llegase a este polvorín biológico —Villafáfila presume de ser el lugar del mundo con mayor densidad de avutardas— y los agentes lo sabían.

Aquí comienza la labor detectivesca. ¿Dónde se infectó el ánsar? ¿Llegó ya enfermo a Zamora? Otras fuentes consultadas, expertas en sanidad animal, pero que prefieren no ser identificadas, apuestan a que el ave iba ya de vuelta hacia sus zonas de cría en el norte de Europa, por lo que podría haber salido desde Doñana. "Por fechas nos cuadra, pero no se puede afirmar al 100% porque en Villafáfila también hay población hibernante, y en Doñana no se ha detectado ningún caso", apuntan.

Cazadores de virus

"Está considerada como una zona de especial riesgo, porque es un área acuática con gran acúmulo de especies silvestres", indica José Emilio Yanes, jefe de sección de Sanidad Animal en los Servicios Veterinarios Oficiales de la Junta de Castilla y León. Desde el año 2007, cuando se puso en marcha el programa de vigilancia epidemiológica, "todos los meses, al menos una vez al mes, los celadores y agentes medioambientales tienen que darse una vuelta por los humedales para ver si encuentran algún cadáver".

placeholder Yanes, junto a una de las lagunas. (D. B.)
Yanes, junto a una de las lagunas. (D. B.)

Al igual que está pasando ahora con el covid-19 en los seres humanos, la vigilancia del próximo gran virus pandémico en animales tiene dos partes: una es activa y consiste en hacer test de seroprevalencia, sacar sangre a las aves o cerdos de una explotación y comprobar qué enfermedades andan por ahí rondando aunque no se hayan manifestado clínicamente. La otra, pasiva, consiste en hacer lo que hizo el celador aquella tarde de enero, buscar cadáveres y esperar a que la epidemia de turno se manifieste.

Toda pandemia empieza igual. Hay una zoonosis —un patógeno animal que de repente se adapta sorprendentemente bien al ser humano y empieza a replicarse— o bien algo ya adaptado que empieza a burlar las defensas inmunes o farmacológicas que hasta entonces teníamos contra él, como sucede con las superbacterias resistentes a los antibióticos. Muchas veces, como ocurrió con el SARS de 2003, somos capaces de cortar rápido su transmisión. Otras, como sucedió en China a finales de 2019, no actuamos a tiempo y la gran pregunta es si en España (o en Europa) estamos preparados para cazar este tipo de amenazas en cuanto se materialicen.

placeholder Un empleado entra en una granja de aves afectadas por el H5N8 en Glinik, Polonia. (EPA)
Un empleado entra en una granja de aves afectadas por el H5N8 en Glinik, Polonia. (EPA)

"Censamos mensualmente todas las lagunas desde 1991, si en ese censo detectas alguna cosa rara es el momento de actuar", dice Mariano Rodríguez, director de la reserva natural zamorana. "Ves si algún ejemplar se pone a hacer cosas raras, a torcer la cabeza o a girarse… Un animal muerto al que se está comiendo un buitre no indica nada, si tienes 10 animales muertos ya puede ser síntoma de un problema".

Eso sí, a la hora de trazar conexiones entre zonas, para saber de dónde procede el contagio, la cosa puede complicarse. "Quien coordina es la administración central: el ministerio tiene una campaña activa con la gripe aviar y es quien coordina con las distintas comunidades", dice Rodríguez. "Yo no comunico nada a otra reserva natural cuando detecto un caso de influenza, como mucho puedo hablar con Fuentes de Nava", el tercer humedal de España, situado en Palencia a unos 30 kilómetros de allí, "porque la población es la misma, pero con Doñana a 700 kilómetros no tendría sentido porque ellos ya no tienen gansos y la coordinación de la administración central funciona de forma ágil".

"No es tan sencillo porque no puedes pensar que si hay un aguilucho comiéndose a un pato es por enfermedad", dice Rodríguez

Muchas de estas enfermedades llegan desde la naturaleza salvaje al ser humano cuando las aves, en sus largas migraciones de una punta a otra de Europa, se detienen a descansar en instalaciones de producción animal, por ejemplo una granja de pollos donde pueden disfrutar de agua y alimento antes de retomar su camino. En ese momento, si están contagiadas, lo transmiten. Lo demás es cuestión de tiempo y suerte hasta que un día ese virus ha mutado lo suficiente, perfeccionándose en su periplo de ave a ave, como para emprender un nuevo salto evolutivo.

¿Quién traerá la próxima epidemia?

Para entonces puede ser ya demasiado tarde, por lo que toda esta labor de epidemiología veterinaria es imprescindible. Descubrir o no el cadáver de un ánsar a tiempo puede determinar el futuro del control de la próxima pandemia de gripe aviar. "No es tan sencillo porque no puedes pensar que si hay un aguilucho comiéndose a un pato es por enfermedad", dice Rodríguez. "Si vemos algo raro, como varios animales muertos o animales vivos con síntomas raros, aplicamos el protocolo".

placeholder La Salina Grande y al fondo, Villafáfila, en Zamora. (D. B.)
La Salina Grande y al fondo, Villafáfila, en Zamora. (D. B.)

Por supuesto, las aves no son la única fuente de zoonosis. Pese a la preocupación que existe ahora por el H5N8 —bastante moderada, ya que aunque fuese a más contamos con vacunas específicas para este subtipo de gripe— hay muchas otras especies capaces de desatar una pandemia. Aunque en España no sean comunes ni los murciélagos en los que incubó el SARS-CoV-2, los camellos donde cuajó el MERS o las civetas que dieron origen al SARS que saltó al hombre, sí lo son, en cambio, los cerdos que dieron pie a la última gran pandemia, la de gripe porcina de 2009.

Pese a que España adelantó recientemente a Alemania como el país con más ganado porcino de la Unión Europea, nuestro país solo cuenta con una persona vigilando las nuevas mutaciones de virus influenza que puedan protagonizar una tragedia epidémica como la de hace 10 años. Gustavo del Real, investigador en inmunología porcina en el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria.

placeholder Las migraciones las carga el diablo. (D. B.)
Las migraciones las carga el diablo. (D. B.)

"Cuando en la naturaleza se encuentran casos como los que refiere de Girona o Zamora, es obligatorio declararlos al laboratorio de referencia en gripe aviar, que está en Algete", explica este biólogo. "A su vez, ellos lo reportan a la OIE", es decir, a la Organización Mundial de Sanidad Animal, que aún conserva sus siglas históricas de cuando se llamaba Organización Internacional de Epizootias.

En esos laboratorios se les realiza una prueba a la que estamos más que acostumbrados ya, la PCR. "Gracias a esta prueba, sin necesidad de secuenciar todo el genoma, se puede saber si pertenece a lo que llamamos virus de alta patogenicidad", explica Del Real. "Cuando afecta a aves silvestres y son casos aislados, no tiene mucha más trascendencia: el problema es cuando afecta a granjas".

Para hacernos una idea del casino viral que se juega en estos momentos —o en cualquier momento— en la naturaleza, según el último informe de la OIE, entre el 15 de enero y el 4 de febrero de 2021 se registraron en Europa 353 brotes de enfermedades altamente patogénicas en aves de corral y otros 147 en especies salvajes. Esta estadística no cuenta aún lo de Zamora.

placeholder Pavos en una granja orgánica de Ziesluebbe, Alemania. (EPA)
Pavos en una granja orgánica de Ziesluebbe, Alemania. (EPA)

"En cerdos, que es a lo que yo me dedico, la gripe no es una enfermedad estacional", explica Del Real, "puede ocurrir que en un momento dado se dispare el número de focos porque haya ferias de ganado, y en cuanto a las aves tampoco porque las granjas intensivas son como un invernadero". Solo las aves silvestres están sujetas a este tipo de rutinas y aquí está muchas veces el detonante. A España pueden llegar desde el norte de Europa, desde África o incluso desde Asia.

"Las rutas migratorias cuando pasan por Asia son muy anchas, porque el territorio es muy grande, pero al llegar a Europa se estrechan y se forman cuellos de botella que aumentan las posibilidades de que estas aves infectadas contacten con granjas", indica el investigador de INIA. "En su mayoría suelen ser granjas abiertas, de gansos o pavos o incluso de estas gallinas ecológicas que se crían al aire libre".

—Ya hace una década desde la última vez que una gripe, en este caso porcina, provocó una pandemia. ¿Cree que hemos mejorado desde entonces en cuanto a la vigilancia?
—No, al menos en cuanto a cerdos no. Creo que soy el único ahora mismo en España que está investigando en gripe porcina. No hay una cosa organizada como ocurre con la gripe aviar o con la humana, lo nuestro es casi circunstancial. Nos metemos ahí y buscamos los medios a base de proyectos. Hacemos lo que podemos.

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