SÓLO UNO DE CADA TRES CICLOS ACABAN EN BEBÉ

La apuesta española para duplicar la tasa de éxito de bebés in vitro tras 30 años congelada

Alrededor del 30% de los procesos de reproducción asistida acaban en embarazo. Dos estudios presentados en Estados Unidos por científicos españoles podrían lograr doblar ese porcentaje

Foto: un análisis de óvulos en microscopio, en el IVF Centro de Reproducción, en Ciudad de Panamá (Bienvenido Velasco / EFE)
un análisis de óvulos en microscopio, en el IVF Centro de Reproducción, en Ciudad de Panamá (Bienvenido Velasco / EFE)

La tasa natural de embarazo está en torno a un 20% cuando las mujeres son más fértiles —entre los veinte y los treinta años— y a partir de los 35 desciende drásticamente hasta situarse en el 5% al acercarse a los cuarenta. Por supuesto, en las últimas décadas la investigación científica ha permitido que esto no fuera un problema insalvable para tener hijos.

A mediados de los ochenta, cuando nació Victoria Anna Sánchez Perea, el primer nacimiento por fertilización in vitro que hubo en España, todavía se les llamaba 'bebés probetas' pero actualmente se les llama sólo por sus nombres de pila. En 2018, casi el 10% de los 367.000 nacimientos en España contaron con la ayuda de técnicas de reproducción asistida pero, a decir verdad, la tasa de éxito de estos tratamientos sigue estando al mismo nivel que hace treinta años.

Alrededor de un 30% acaban en un embarazo exitoso. Hay muchos factores que intervienen —edad, peso, características de la pareja o tabaquismo— pero elevar las opciones más de allá de esta ratio ha supuesto a los cientos de investigadores de todo el mundo reunidos estos días en Filadelfia, donde se celebra el congreso anual de la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (ASRM, por sus siglas en inglés), muchos quebraderos de cabeza.

Por fin, tras muchos años, la creencia general es que la disciplina está a punto de dar un salto en ese sentido.

"La tecnología está por fin penetrando en nuestra especialidad y mejorando los resultados", explica a El Confidencial el investigador valenciano Carlos Simón, recientemente nombrado profesor de Obstetricia y Ginecología en Harvard y una de las máximas autoridades mundiales en este campo. "Hasta ahora lo que hacíamos desde hace 30 años era obtener un ovocito, fecundarlo, tener un embrión e implantarlo, aquí la gran cosa es dar un paso más y científicamente saber que ese embrión va a dar lugar a un niño cromosómicamente normal y que ese endometrio, el útero de la madre, es receptivo y carece de infección", explica Simón, director científico de la empresa española de genética reproductiva Igenomix.

La tasa del 30% de éxito en FIV es inaceptable, imagínese una aerolínea que solo lleve al 30% de los pasajeros a su destino

"Esa tasa del 30% es inaceptable", añade, "imagínese una aerolínea que solo lleve al 30% de los pasajeros a su destino".

La clave para pasar de esa FIV 1.0 es ser capaces de seleccionar correctamente al embrión adecuado, es decir, aquellos que reúnen características genéticas normales. Esto no es sencillo, especialmente en mujeres a partir de 35 años, donde pasan de tener un 40% de embriones anormales a un 70% con 40 años y un 100% con 43.

El hallazgo que Simón y su equipo han venido a presentar al congreso es ser capaces de seleccionar el embrión adecuado sin, además, tocar el embrión. La alternativa hasta ahora era biopsiarlos en un momento en que tienen apenas un puñado de células, lo que en muchos casos equivale a matar al embrión o arriesgarse a dejarlo inviable. Estos científicos españoles descubrieron que podían extraer la misma información analizando el ADN libre que el embrión de dos o tres días de edad liberaba en el medio de cultivo.

Simón durante la presentación de uno de los estudios en el ASRM (A.V)
Simón durante la presentación de uno de los estudios en el ASRM (A.V)

El otro gran hallazgo que han venido a presentar es el Estudio de la Receptividad Endometrial (ERA) un sistema molecular personalizado que detecta la ventana de fertilidad más óptima para cada mujer. El endometrio es la mucosa que recubre el interior del útero, y durante cada menstruación se prepara para implantar un embrión humano. "Esa personalización es la que nosotros hemos creado mediante una firma transcriptómica que dice 'sí, ahora es receptiva la paciente' y eso lo hemos comprobado en un estudio con 500 pacientes de tres continentes", apunta Simón.

En resumen, y teniendo en cuenta las limitaciones de estas nuevas técnicas, la tasa de embarazo podría crecer del 30% actual "a casi un 55% o un 60%".

Infertilidad, 'big data' y marihuana

Más allá de este relevante anuncio, la última edición del congreso ha dejado varios estudios llamativos. Por ejemplo, que (paradójicamente) la infertilidad masculina podría tener un fuerte componente hereditario.

Investigadores de Utah han presentado un trabajo que muestra que existe una relación entre el recuento total de espermatozoides móviles de un hombre y el número de descendientes que tuvieron sus antepasados ​​a través de varias generaciones. Cuanto mejor era el recuento (TMC o Total Motility Count) de un individuo, más hijos tenían sus antepasados. Y viceversa, claro.

Viales de esperma congelados en un laboratorio de París (Reuters)
Viales de esperma congelados en un laboratorio de París (Reuters)

Para llegar a esta conclusión obtuvieron el TMC de 2.182 hombres que figuraban en la Base de Datos de Población de Utah y completaron su información genealógica desde, al menos, el año 1935, evaluando el promedio de generaciones de su familia y el número de descendientes por generación. Para Peter Schlegel, el presidente de la ASRM, "este estudio, uno de los primeros de su tipo, utiliza el 'big data' de una forma innovadora para identificar un marcador de infertilidad masculina asociado con el tamaño de la familia durante generaciones y nos muestra una imagen clara de cómo se puede heredar la fertilidad masculina".

Dos de los factores que al parecer están impidiendo un mayor número de nacimientos, según otros estudios que se han presentado en este congreso estadounidense, son el café (más de dos tazas diarias para la mujer parecen tener una incidencia negativa en su fertilidad) y la marihuana cuyo uso —asociado exclusivamente al padre, no a la madre— parece predisponer más a su pareja a sufrir un aborto espontáneo. El límite está al parecer en un consumo de una vez por semana, a partir de ahí el riesgo se duplicaba.

Ciencia
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