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El dinero ruso que nadie ve y puede hacer un roto a las 'startups' tecnológicas
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EFECTOS SECUNDARIOS DE LA INVASIÓN

El dinero ruso que nadie ve y puede hacer un roto a las 'startups' tecnológicas

Muchas de estas empresas tienen a oligarcas rusos o fondos manejados por ellos entre sus inversores. Algunas pueden resultar impactadas por esta situación

Foto: Vladímir Putin. (EFE/Alexandre Vilf)
Vladímir Putin. (EFE/Alexandre Vilf)
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La guerra que ahora mismo está sucediendo a las puertas de Europa, entendida como un enfrentamiento sobre el terreno, tiene solo dos protagonistas: Rusia y una Ucrania que trata de defenderse de la invasión de su territorio. Sin embargo, el conflicto está teniendo otras dimensiones en la que participan muchos otros actores que están utilizando las sanciones, en muchísimos niveles, para convertir a la de Vladímir Putin en una nación paria, financieramente hablando. Y para ello han recurrido a la expulsión del sistema SWIFT, congelamiento de bienes de oligarcas cercanos al poder, prohibición de importaciones o castigos para empresas públicas y privadas de aquel país.

A todo esto hay que sumarle el boicot que decenas de empresas han hecho, interrumpiendo sus ventas o cortando sus servicios en aquel mercado. Sin embargo, hay un frente que parece haber pasado desapercibido: el de las 'startups' y las empresas emergentes. No tanto por la postura que tomen, sino porque, en muchos casos, las fortunas de origen ruso son combustible clave en su accionariado o en el de los fondos que sostienen sus diferentes rondas y necesidades de financiación. La pregunta es inevitable: ¿cómo puede pasarles factura?, ¿qué posicionamiento están tomando los 'cachorros' y las fuerzas vivas de Silicon Valley?

Foto: Uno de los centros de control de US Cyber Command. (US Cyber Command)

Buyk, de 100 a cero en dos meses

Un buen ejemplo de cómo el conflicto puede ser un misil a la línea de flotación de una estas compañías es lo que le ha ocurrido a Buyk Corp, una empresa de entrega de comida a domicilio que ha pasado de 100 a cero en unas pocas semanas. La compañía había sido fundada en 2021 por dos empresarios de origen ruso, Rodion Shishkov and Slava Bocharo, al calor de la euforia que había en torno al negocio del 'delivery' durante la pandemia. No tardó, como otros tantos actores como Gorillas o Getir, en ejecutar una agresiva y rápida expansión por su mercado natal. Solo en Chicago y Nueva York se acercaban ya, entre ambas ciudades, a casi 50 'supermercados fantasma' y tenían planes para triplicar estas cifras. El sustento para ello: una ronda de 250 millones que estaban a punto de anunciar al comienzo de curso.

Las sanciones a Rusia han supuesto un golpe definitivo a la compañía, que ahora mismo se encuentra en bancarrota y tratando de poner orden al desastre en los tribunales. Según Bloomberg, deben casi 65 millones de dólares en concepto de financiación que podía ser convertida a títulos de la compañía.

placeholder Foto: Buyk.
Foto: Buyk.

En una huida hacia delante, intentó venderse a otros operadores del sector e incluso estuvieron cerca de acuerdos con Doordash, pero la operación fue abortada. Al final, han tenido que subastar los bienes a contrarreloj y pedir un préstamo para poder ejecutar las obligaciones con proveedores y empleados. El motivo para que Shishkov y Bocharo hayan tenido que echar la persiana en un lapso tan corto de tiempo no ha sido su inclusión en ninguna lista negra. No ha sido tampoco que se hayan convertido en una máquina de quemar billetes hasta que las cuentas corrientes se quedasen a cero. Ha sido la imposibilidad de enviar fondos desde Rusia, donde tenían sus activos estos empresarios.

Las dificultades que se encontraron para ejecutar una venta que fue imposible incluso a precio de saldo demuestran como en los círculos tecnológicos se está tratando de reducir la exposición a capitales rusos o rechazando abiertamente cualquier tipo de relación con fortunas de este tipo. Estas posturas radicales también han llegado desde las autoridades.

Por ejemplo, en Reino Unido, Voi, una de las empresas más grandes de patinetes compartidos de Europa, ha visto en los últimos días cómo su expansión en el país puede ponerse en riesgo. Todo después de que el alcalde de Bristol amenazase con tomar medidas después de que un periódico sueco publicase que uno de los principales accionistas de esta 'startup' de micromovilidad, Alexander Eliseev, tenía lazos con Alexei Mordashov, oligarca sancionado por la UE.

Foto: Foto: Reuters.

Además, es presidente de Globaltruck, una empresa propiedad del Estado ruso. Voi, que ha cesado sus operaciones tanto en Bielorrusia como Rusia, ha anunciado una investigación para estudiar estos hechos. "Esto incluye la destitución de los accionistas en caso de que ya no se alineen con nuestros valores fundamentales. Siempre cumpliremos con las leyes o sanciones vigentes", explicó la compañía en un comunicado.

El 'decaunicornio' de moda, salpicado

Este hecho es una prueba más de que las relaciones se están estudiando con lupa. La última en ser señalada por este asunto ha sido Getir, probablemente una de las compañías que más esté dando que hablar en los últimos meses en España, el resto de Europa y Estados Unidos. Se trata de un gigante turco del comercio electrónico y el envío de comida a domicilio, que ha conseguido recientemente el estatus de 'decaunicornio' al conseguir una valoración de 11.800 millones de dólares tras una última ronda de 760 millones de dólares, que se suman a otros 550 millones levantados el pasado verano. En el mercado patrio está protagonizando una particular lucha de 'poder' frente a Gorillas y GoPuff (antes Dija), después de adquirir la 'startup' catalana Blok, apenas seis meses después de su fundación.

La historia es que Getir parece tener nexos, según han informado varios medios en las últimas semanas, con un conocido oligarca ruso, Vladímir Potanin, con presuntas conexiones con el Kremlin. El primero fue incluido en un listado de más de 200 oligarcas y empresarios cercanos a Putin, por parte del Tesoro de EEUU, hace cuatro años.

Potanin ya era un clásico de los listados de los más ricos del mundo, con una fortuna estimada, antes del estallido del conflicto, de 25.000 millones de dólares. Un capital que le ha permitido, a través de Interros (una de sus empresas), ser el mayor inversor del fondo Winter Capital. Se estima que participación en la compañía ha superado los 35 millones de dólares. Potanin no ha podido permanecer fuera del foco de la polémica en las últimas semanas y en ciudades como Berlín, pidiendo boicotear la plataforma de 'delivery' por estos nexos.

placeholder Foto: Piroschka van de Wouw/Reuters.
Foto: Piroschka van de Wouw/Reuters.

También se ha afirmado que tenía relación con otro conocido empresario ruso, Arkady Volozh, que figura en algunas bases de datos como cofundador de Getir. Este hombre, conocido por haber sido uno de los dos fundadores y el CEO de Yandex (también conocido como el Google ruso), tiene vínculos empresariales con Potanin. Sin embargo, en Getir aseguran a este periódico que el magnate vendió sus acciones en 2019 y que no tiene ni relación ni ostenta ni ostentó cargo alguno de este tipo.

Además, explican que están reevaluando las conexiones de los fondos con estos oligarcas y que actuarán en consecuencia en caso de que alguno de los inversores de Winter Capital fuese incluida en alguna batería de medidas o sanciones. Aseguran que este fondo tiene un pequeño peso en el accionariado, con tan solo un 0,45% de los títulos. "Nuestros equipos jurídicos están evaluando el asunto y actuaremos de la forma adecuada", aseguran desde la compañía."Getir apoya firmemente al pueblo ucraniano y hemos enviado 5 camiones de suministros esenciales que ya han llegado a Ucrania", añaden. Por su parte, en declaraciones a Sifted, desde Winter Capital aseguran que no hay conexión con Interros, que, por su parte, ha eliminado las referencias a dicho fondo en su página corporativa, como ha podido comprobar la web, perteneciente al 'Financial Times'.

La maraña de sociedad que hay detrás de algunos vehículos de inversión es lo que está dificultando en algunos casos poder cerciorarse o descartar estos vínculos, ya que se dificulta mucho el rastreo de los activos y el capital. Este problema, el del dinero ruso corriendo por las venas de diferentes 'startups', no es algo excepcional y parece que llega hasta el mismísimo Silicon Valley, donde muchas de estas fortunas han tomado buenas posiciones a través de una importante comunidad migrante que ha fundado 'startups' locales. Si uno se fija en la inversión rusa en 'startups' fuera del país, los niveles el año pasado estaban alcanzando los máximos históricos de 2016. Según Pitchbook, se invirtieron 7.200 millones de euros durante 2021, solo 100 menos que hace un lustro.

Hace una década, cuando las relaciones entre ambos países no estaban tan erosionadas, el Gobierno de Moscú impulsó esta estrategia de inversión en tecnología e incluso abrió una sede de un fondo soberano, Russian Ventures Capital, en Boston, a través del que invirtió en diversos fondos de capital riesgo, según se relata en un reportaje de la CNBC. Este medio recoge que, a día de hoy, hay todavía importantes actores en ese entorno con vinculaciones con oligarcas rusos, aunque recoge también que, cuando comenzó la invasión de Crimea, ya hubo quien decidió optar por cortar lazos con inversores que estuvieran en la órbita de Putin. Ahora, una vez el conflicto ha escalado a los niveles actuales, parece que es una tendencia general.

La guerra que ahora mismo está sucediendo a las puertas de Europa, entendida como un enfrentamiento sobre el terreno, tiene solo dos protagonistas: Rusia y una Ucrania que trata de defenderse de la invasión de su territorio. Sin embargo, el conflicto está teniendo otras dimensiones en la que participan muchos otros actores que están utilizando las sanciones, en muchísimos niveles, para convertir a la de Vladímir Putin en una nación paria, financieramente hablando. Y para ello han recurrido a la expulsión del sistema SWIFT, congelamiento de bienes de oligarcas cercanos al poder, prohibición de importaciones o castigos para empresas públicas y privadas de aquel país.

Conflicto de Ucrania