¿Gran Hermano para vencer al virus? La duda tras el 'boom' del reconocimiento facial
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China puede marcar el camino

¿Gran Hermano para vencer al virus? La duda tras el 'boom' del reconocimiento facial

Organizaciones de todo el planeta desarrollan y animan a implementar este tipo de soluciones biométricas por ser más manejables e higiénicas, pero esto esconde un peligroso lado oscuro

Foto: ¿Gran Hermano para vencer al virus? La duda tras el 'boom' del reconocimiento facial
¿Gran Hermano para vencer al virus? La duda tras el 'boom' del reconocimiento facial

Es algo que ya estamos viendo en muchos sectores. Igual que hay tecnologías y compañías que el coronavirus ha puesto contra las cuerdas hay otras que no solo están capeando el temporal sino que pueden salir incluso reforzadas por la pandemia. Es el caso de la compra online, las videoconferencias, el reparto a domicilio... Y en este grupo también podemos añadir el reconocimiento facial. Muchas empresas tecnológicas, y de otros sectores, están apostando por este tipo de 'software' tanto para identificaciones masivas como para conseguir controlar accesos o permisos de una forma más higiénicas que las tarjetas o la huella dactilar. Pero, ¿nos está acercando este 'boom' al Gran Hermano con la excusa de la pandemia?

El mejor ejemplo de lo que entendemos como 'Big Brother' en la actualidad es China. En sus calles ya están más que acostumbrados al sistema de reconocimiento facial del Gobierno como herramienta de control policial y social, pero es que con la crisis del coronavirus se ha hecho un gran lavado de imagen de estos sistemas vendiéndolos como algo útil y clave para combatir el coronavirus controlando temperaturas o detectando a la gente que se salta las normas de confinamiento y uso de mascarillas. Y otros países están empezando a comprar esa idea como si fuese necesario un sistema así para ganar al virus.

Foto: El fiasco del 'software' de reconocimiento facial de Amazon: ni sus clientes se fían

Chile ha anunciado hace unos días que colocarán hasta 1.000 cámaras inteligentes en las calles, India ha pedido a las empresas que cambien los lectores de huellas por lectores de rostros y hasta en Nueva York la policía de la ciudad piensa en una medida similar. ¿Quiere decir esto que para ganar al virus tendremos que aceptar un sistema similar? Europa de momento se resiste y las compañías no se han lanzado a desarrollar ideas similares aplicables a nuestro continente, pero ya hay quien empieza a moverse en este más que lucrativo negocio que, según el informe de la consultora 360iResearch, puede llegar a facturar en 2025 hasta 2.500 millones de dólares en todo el planeta.

Como explican en el medio OneZero, Dermalog, una compañía de biometría alemana que fabrica hardware de reconocimiento de huellas dactilares, iris y faciales, ha adaptado su tecnología para que esta pueda determinar la temperatura y está presentando la actualización como una característica de seguridad. Lejos de ser un prototipo, ya está en uso en todas las zonas de aduanas de Tailandia como otro método para parar la pandemia. En España, aunque sean proyectos sin poner en marcha ya empiezan a aparecer ciertas ideas.

Uno de los 'software' de reconocimiento facial que miden la temperatura. (EFE)
Uno de los 'software' de reconocimiento facial que miden la temperatura. (EFE)

Todo un gigante como la consultora PwC ha sido el primero en mover ficha con un gran proyecto durante la cuarentena. En concreto ha anunciado un sistema que podría permitir, en el caso de ser necesario y no existir otra opción, la videoidentificación de un usuario que intenta pedir una ayuda al alquiler. La idea es que siguiendo un proceso similar al que ya permiten organismos como el SEPBLAC, se puede confirmar la autenticidad de una petición a través de una imagen del usuario que lo solicita. El sistema se llama RentCovid-19 y aunque no se han dado muchos más datos sobre este desarrollo que aún no está en funcionamiento ya ha levantado el recelo de muchos.

El peligro de la tecnología que "no valía"

Una de esas expertas que ven con preocupación el crecimiento de este tipo de tecnologías es la periodista experta en tecnología, privacidad y seguridad en la red Marta Peirano. "La verdad es que el crecimiento del reconocimiento facial a nivel global es claro y no se puede ver la magnitud final porque es una tecnología fácil de esconder. Sin embargo, nadie da una explicación sobre su utilidad para mejorar la situación actual ", explica Peirano en conversación con Teknautas. Según esta periodista, este tipo de desarrollos han encontrado una gran coartada en la situación actual para colocarnos lo que antes nos parecía que no funcionaba. "Hay que recordar que hace 2 meses el reconocimiento nos parecía que no valía, que no servía y lo teníamos apartado", apunta.

Peirano no descarta que haya maneras de hacer esto conforme a la legalidad, pero cree que muy pocas o casi ninguna situación justifica la utilización de una medida tan intrusiva. "¿Qué situación tan extrema justificaría la utilización de tu rostro para identificarte y que no hubiese otra opción? Piensa que rostro solo tenemos uno, no podemos cambiarlo como las contraseñas o el número de móvil. El problema no es solo que una compañía tenga el código de tu cara es que si se filtra como se filtran correos o contraseñas no hay forma de cambiarlo".

Foto: EFE.
Foto: EFE.

Desde su punto de vista se trata de una tecnología delicadísima que, además, tampoco garantiza una mejor lucha contra el coronavirus. "Nos hemos preocupado tanto porque todas estas tecnologías cumplan las normas que nos hemos olvidado de preguntar por su verdadera utilidad. Y ahora todo se justifica con que es útil para luchar contra el virus como si no hubiese otras opciones quizá más eficaces y menos intrusivas".

Por último, la periodista duda del futuro de estas tecnologías, porque pueden quedarse sin ser vistas. "Al final nadie se da cuenta si 10 cámaras le vigilan cuando va andando por la calle y puede aceptarlo en un momento como el actual por las circunstancias. Esto lo explica perfectamente Naomi Klein en 'La doctrina del Shock': Muchos pueden aprovechar la situación excepcional para conseguir que los ciudadanos acepten algo que antes les parecía inadmisible".

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