Pacto con el enemigo

Giro de Uber: su 'app' ahora te enviará taxis. ¿Qué hay en realidad detrás de esta alianza?

La próxima vez que reserves un Uber el sistema te podrá enviar un taxi en lugar de un coche negro (si no lo cancelas antes). ¿Qué esconde esta nueva alianza de Uber con su mayor enemigo?

Foto: Taxis disponibles en Uber. (Foto: cedida)
Taxis disponibles en Uber. (Foto: cedida)

Volantazo de Uber en Madrid. La compañía integrará a partir de ahora en su aplicación la posibilidad de pedir taxis además de sus coches habituales. La próxima vez que abras la 'app' y reserves un UberX (el más económico) el sistema te podrá enviar un taxi en lugar de un coche negro. Tendrás la opción de escoger. Justo después de cerrarse la reserva, la 'app' te avisará con un mensaje: "El servicio contratado será prestado por un taxi". El usuario podrá rechazarlo pero Uber asegura que el servicio tendrá la misma calidad que si fuera una VTC normal. Y le costará exactamente lo mismo. ¿Cuál es entonces la ventaja para el viajero? ¿Qué esconde esta nueva alianza de Uber con su mayor enemigo?

La compañía ha cerrado un acuerdo en la capital con Ciudad del taxi, una empresa propiedad de los hermanos José y Jesús Ramos, conocidos (y odiados) en el sector por tener un pie a ambos lados del charco: gestionan unas 600 licencias de taxi en Madrid y, a la vez, cerca de 700 VTC de la mano de Uber. De momento, la tecnológica solo contará con 50 de esos taxis para mostrar en su aplicación, por lo que el arranque del servicio es limitado, pero la idea es ir aumentando paulatinamente si la propuesta funciona.

Uber asegura que los 50 taxis que se unirán a la plataforma cumplirán con los estándares de calidad que exige la firma. El coche deberá tener determinadas características que garanticen la comodidad y la seguridad del usuario, como un máximo de 6 años de antigüedad y 350.000 kilómetros, vehículos en perfecto estado y con un mínimo de 5 puertas y capacidad para 4 pasajeros. Como ocurre con la 'app' de Uber, el usuario podrá valorar al conductor y viceversa. En otras palabras: VTC disfrazadas de taxis o taxis disfrazados de VTC, según se mire.

Dara Khosrowshahi, CEO de Uber. (Reuters)
Dara Khosrowshahi, CEO de Uber. (Reuters)

"Creemos firmemente que esta alianza va a ser beneficiosa para todos. Para nuestros clientes, que verán reducidos sus tiempos de espera, para los taxistas, que verán crecer sus ingresos, y para Madrid, que será pionera en integrar taxis y plataformas en un modelo de convivencia”, explica en un comunicado Juan Galiardo, director de Uber en España. No todo el mundo está de acuerdo.

Cabify se adelantó este año ofreciendo una opción muy parecida: reservar taxis a través de la aplicación, 100 en Madrid y 10 en Valencia (y próximamente en Barcelona). En su caso, la 'app' deja escoger entre VTC y taxi antes de cerrar la reserva. Pero hay un problema: no indica un precio exacto cerrado y el tiempo de espera es siempre mayor porque el número de vehículos disponibles es muy limitado. El resultado: el cliente no tiene ningún incentivo para optar por un taxi. Uber espera solucionar este inconveniente enviando un taxi al usuario por defecto si hay uno disponible, forzando al usuario a rechazarlo una vez pedido. El problema de los escasos vehículos de inicio, solo 50, será el mismo. En el caso del Cabify, la reacción del taxi tras anunciarse la alianza fue la esperada: guerra total contra la iniciativa. En el de Uber, la reacción del taxi no se ha hecho esperar, y va justo en la misma dirección.

"El intento de incorporación del taxi en Uber prueba que el modelo de las VTC no ha sido rentable para las plataformas, pese a estar en buena medida sostenido en la competencia desleal y el incumplimiento sistemático de las normas. [...] Tras haber intentado desmantelar y arruinar el modelo de taxi y sustituirlo por un mercado desregulado, finalmente han tenido que abandonar esas posiciones y reorientar su estrategia oligopolista hacía la entrada en el mercado regulado del taxi", explica la asociación Fedetaxi en un comunicado. "La preocupación dentro del sector del taxi es máxima, si este modo operativo se extiende a su intermediación en el servicio público de taxi".

Un taxi que funciona con FreeNow (antes MyTaxi) en Madrid. (Foto: cedida)
Un taxi que funciona con FreeNow (antes MyTaxi) en Madrid. (Foto: cedida)

Lo que le espera a Uber le ha ocurrido ya de hecho a FreeNow (antes MyTaxi). La aplicación permite reservar un taxi con un precio orientativo, cobra un 12,5% de comisión al taxista y gestiona todo por detrás (alertas, pagos, envíos de facturas...). Es exactamente lo que quiere hacer ahora Uber, que incluso cobrará algo menos al taxista: una comisión del 12%. FreeNow, sin embargo, ha sido declarada aplicación 'non grata' por el sector por pretender liberalizar el taxi. Propone revisar las restricciones al número de licencias, flexibilizar tarifas, el uso compartido del taxi, la revisión de los límites geográficos y la flexibilización de las jornadas y turnos de trabajo.

Para la Asociación Nacional de Taxi (Antaxi), la propuesta de FreeNow, lejos de ser beneficiosa, haría mucho daño al taxi. "Perjudicaría los que han hecho una inversión grande. Además, cuando FreeNow aumente la comisión que cobra a los taxistas, que la aumentará, porque aspira a ser un monopolio, muy pocos podrán pemitirse ser taxistas", aseguraba en octubre a este diario Julio Sanz, portavoz de la asociación.

Uber se enfrenta ahora a una oposición igual de agresiva. El motivo por el que ha decidido aliarse con el taxi es sencillo: el número de licencias VTC en España es el que es (ahora mismo 8.000 concedidas en Madrid, 6.000 activas). Ya no va a aumentar más. La única manera de crecer, de ampliar la flota de vehículos, es arrebatarle coches (y licencias) a Cabify o convencer al taxi de pasarse al 'lado oscuro'. Esto último es justo lo que están intentando ahora con este movimiento. Sin embargo, solo los taxistas afines a las VTC, ex jefes del taxi como José Antonio Parrondo o ahora los hermanos Ramos, están de momento dispuestos a correr el riesgo. Para el 95% del sector, Uber y Cabify siguen y seguirán siendo el enemigo número uno a batir.

El fundador y consejero delegado de Cabify, Juan de Antonio. (EFE)
El fundador y consejero delegado de Cabify, Juan de Antonio. (EFE)

Hay otro motivo que explica la alianza de Uber con el taxi: la compañía lleva ya más de un año intentando dejar de ser solo una empresa de coches VTC para pasar a ser una especie de Google del transporte urbano. Su objetivo a largo plazo es ser la puerta de entrada para reservar múltiples sistemas de desplazamiento: entrarás en la 'app' y podrás viajar en VTC, en taxi, en patinete (Jump), en bici, en helicóptero... En España, de momento, está muy lejos de conseguirlo, pero ese es su objetivo para huir del bloqueo legal y la eterna 'guerra del taxi'.

¿Qué ganan los usuarios con todo esto? De momento, nada. En Cabify, por un precio más elevado y mayor tiempo de espera, puedes reservar un taxi. En Uber, por el mismo precio y mismo tiempo de espera te llegará uno de esos taxis de los que justo querías huir al abrir la 'app'. A cambio, ambas compañías arriesgan evidenciar más que nunca eso que siempre se les ha criticado: ser un taxi pintado de negro. Sin el sector al completo a bordo, todo apunta a un abruto final de trayecto para esta nueva carrera de Uber y Cabify.

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