Los repartidores son asalariados

Los 500 'riders' y la Seguridad Social ganan el macrojuicio contra Deliveroo en Madrid

El Juzgado de lo Social número 19 de Madrid ha dejado claro que estos repartidores no son autónomos, y por tanto, que la compañía debe pagar a la Seguridad Social por ellos

Foto: (Foto: Reuters)
(Foto: Reuters)

El primer macrojuicio contra Deliveroo se cierra (aunque cabe recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid) con la victoria de los 'riders' y de la propia Seguridad Social que había llevado a la compañía ante los tribunales después de que la Inspección de Trabajo dejase claro que la relación entre repartidores y Deliveroo es laboral. En el macrojuicio participaban más de 532 'riders' y se trata de la causa más grande celebrada hasta la fecha contra una de estas compañías de reparto.

Según fuentes del sindicato UGT, una de las instituciones presentes en el caso como demandante junto a la SS y a CCOO, la sentencia del Juzgado de lo Social número 19 de Madrid es clara y firme y certifica la laboralidad de la relación entre ambas partes. Es decir, que da la razón plenamente a la acusación y a los propios 'riders' que llevan años defendiendo que la relación con la empresa no era mercantil.

Las palabras de dejan muy claro la posición del juzgado: "Declaro, con los efectos legales correspondientes, que los trabajadores codemandados estaban sujetos a una relación laboral con Roofoods Spain en el tiempo en el que prestaron respectivamente sus servicios en el período que abarca el acta de liquidación, condenando a la indicada sociedad a estar y pasar por ello".

La última parte es clave en todo esto pues da la razón a Tesorería General de la Seguridad Social en su exigencia a Roofoods Spain (Deliveroo) para que pagase las cuotas que esta empresa debería haber abonado a la SS por cada uno de sus trabajos desde el momento en el que empezaron a trabajar con ellos. Unos costes que estos se han ahorrado y que ahora podrían tener que pagar.

Un trabajador de Deliveroo por Edimburgo (iStock)
Un trabajador de Deliveroo por Edimburgo (iStock)

Desde UGT calculan que entre Deliveroo y Uber Eats deben unos 93 millones y Glovo y Stuart unos 10 por este motivo. "El caso aún es peor para Glovo y Stuart, ya que se deberían asociar al convenio colectivo de reparto de cada comunidad, no al de hostelería, y la deuda podría ascender por encima de los 100 millones", explicaba Rubén Ranz, coordinador de UGT de plataformas digitales.

¿Sienta un precedente?

La sentencia se ha recibido con alegría entre los demandantes y los colectivos como RidersxDerechos (uno de los grupos que más repartidores aglutina en nuestro país). Desde este mismo grupo esperan que esta sentencia marque un antes y un después en el futuro de estas aplicaciones y de la relación con sus trabajadores. "No tendría sentido que después de esto en otros juicios el resultado fuese diferente", apunta Nuria Soto, portavoz del colectivo. "Esperemos que esto también ayude a dejar de lado la idea de algunos políticos de aceptar a los falsos autónomos a través de un cambio en la normativa y sí se apueste por obligar a estas empresas a trabajar bajo la legislación actual".

Desde UGT, muestran su satisfacción al ser una sentencia tan clara y contundente que apoya todas sus demandas. "La sentencia es sumamente clara, confirma todos los indicios de laboralidad que la Inspección de Trabajo determinó en su acta de liquidación y reconoce, sin ningún género de dudas, que los trabajadores y trabajadoras de Deliveroo son falsos autónomos y tienen relación laboral con la empresa", apuntan desde el sindicato.

Un repartidor recoge un pedido en 'Deliveroo Editions'. (M,Mcloughlin)
Un repartidor recoge un pedido en 'Deliveroo Editions'. (M,Mcloughlin)

El juez incluso llega a analizar y desestimar los argumentos de Deliveroo como que los 'riders' son dueños del móvil y el medio de transporte. "La empresa no se ha limitado a contratar un servicio de transporte de comida en el que lo esencial sea la entrega en sí sin entrar en el detalle de cómo se ha de realizar, sino que ha establecido con toda precisión la forma en la que se ha de prestar ese servicio, homogeneizándola para todos los repartidores, a quienes se anima a presentarse como parte de Deliveroo".

En lo relacionado con su flexibilidad, una de los puntos que más defiende Deliveroo, el juez habla de limitaciones claras y de consecuencias. "Su margen real de autonomía se limita así a aspectos que estimo que no son determinantes en orden a la calificación de la relación como laboral, como es la elección del medio de transporte (como se ha dicho, de importancia muy relativa en este caso), la concreta ruta (aunque parece evidente que elegirán la más corta) y la posibilidad de rechazar el pedido. Sin embargo, estimo que no se ha de exagerar la importancia de esa posibilidad de rechazo. En primer término, esa posibilidad no era intrascendente para el repartidor sino que podía tener consecuencias negativas para él, ya que se tenía en cuenta por la empresa a la hora de elaborar unas métricas del servicio que podían implicar la no asignación de los turnos apetecidos y, por tanto, quedarse sin trabajar".

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