desarrollada por la 'startup' española chiara

Así aprenden los directivos del Ibex a hablar en público: esta 'startup' española les enseña

Ya la han usado directivos de Acciona, BBVA, Ferrovial, Banco Santander, Endesa o Repsol: esta 'startup' española recurre a la realidad virtual para enseñarles a dar discursos

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Año 2016. Soraya del Portillo, que lleva 16 años al frente de una empresa de servicios para grandes compañías, percibe un problema: aunque todos los grandes directivos y 'jefazos' de este tipo de empresas suelen recibir cursos para aprender a hablar en público, la mayoría de ellos no saben hacerlo con la destreza que se les debería presuponer: se ponen nerviosos, no saben argumentar, se traban, dan discursos monótonos... En definitiva, quizá sepan mucho de la materia que están tratando, pero sus intervenciones en público aburren hasta a las ovejas.

Es entonces cuando a la emprendedora española se le ocurre una idea para mejorar este tipo de talleres: la realidad virtual. Si los directivos reciben clases y ensayan sus discursos pero siguen sin mejorar, quizá sea hora de evaluarlos en un entorno más real. Es entonces cuando empieza a dar forma a Chiara, unas gafas de realidad virtual que hacen que los directivos ensayen sus discursos ante un público 'real' que ha sido grabado aposta, no solo para poner en situación al que está hablando sino también para hacerle sentir lo que realmente va a experimentar cuando tenga que enfrentarse a un auditorio lleno de gente o a otros directivos.

Así funciona su tecnología

Una vez puestas las gafas de realidad virtual, comienza el 'juego': el directivo en cuestión verá una escena totalmente real, grabada con actores y con visualización en 360 grados, en la que deberá defender un discurso ante un público más o menos numeroso en función del escenario elegido: una junta de accionistas, una reunión de equipo, una charla, una gran conferencia en un auditorio, etc. Su público, además, también será variado: habrá muchos que le hagan caso, pero también se encontrará con uno que no para de mirar el móvil, otro que está tosiendo, otro que le mira mal y le despista, etc.

En este punto, los algoritmos de Chiara se centran en analiar diversos parámetros dentro de tres bloques distintos.

1.- Análisis de la voz

En este apartado, la tecnología analiza el rango tonal (entonación que realiza el alumno), la intensidad, el volumen y la velocidad. Además, realiza combinaciones de todos estos parámetros: "No es lo mismo hablar con una elevada entonación pero hacerlo lento, que hacerlo rápido. Una entonación puede ser buena, pero si la persona habla lento, el discurso se percibirá monótono", asegura Soraya del Portillo.

2.- Análisis del discurso

En este bloque, la 'startup' analiza cinco parámetros distintos: la claridad de lo que se dice (articulación, pronunciación y locución), el uso de coletillas, la positividad del discurso (usando más o menos palabras con carga emocional), las pausas llenas y la frecuencia con que el emisor se queda en silencio (analizando tanto si hay muchos silencios como si son estratégicos o provocados por el bloqueo).

3.- Análisis de la mirada

En este bloque, Chiara propone varios escenarios trampa. "Quien hace el discurso se enfrenta a un público numeroso, pero no todos le están haciendo caso: hay uno mirando el móvil, otro atendiendo, otro mirando mal...", añade Del Portillo, "así que hacemos 'head tracking' y lo mostramos con un mapa de calor para analizar a qué personas del público está mirando más, a cuáles menos, si alguna de ellas le está despistando, etc.".

Para analizar todos estos parámetros, Chiara tiene un equipo de colaboradores de todos los perfiles: cuenta con especialistas en fonética, en lingúística, pedagogos, psicólogos y profesionales de recursos humanos para evaluar los resultados del alumno.

Este es uno de los escenarios que ven al ponerse las gafas.
Este es uno de los escenarios que ven al ponerse las gafas.

Grandes empresas y lanzamiento internacional

Hasta el momento, Chiara ha usado su aplicación de realidad virtual con 550 personas de grandes empresas. Entre ellas, se encuentran varias del Ibex 35, como Acciona, BBVA, Ferrovial, Banco Santander, Endesa o Repsol, pero también varios gigantes empresariales como Everis, Vodafone, Cepsa, ING o Danone, entre muchos otros.

A nivel empresarial, Soraya del Portillo empleó cerca de un año y medio en diseñar el primer prototipo de Chiara hasta poder probarlo con sus primeros clientes. Ahora, una vez testado y comprobado su funcionamiento, están "mejorando la tecnología, creando nuevos escenarios y abordando otros países, como Perú, Colombia y Chile". "Además, este año empezaremos a replicar la tecnología en inglés".

Acciona, BBVA, Ferrovial, Santander, Endesa, Vodafone, ING, Cepsa, Danone, Everis o Repsol ya están usando su tecnología

A nivel financiero, Chiara cuenta con dos empresas matrices: Team Training Consulting (para clientes privados) y Team Training Public Services (para las administraciones públicas a las que también dan servicios). Según las cuentas presentadas ante el Registro Mercantil, ambas empresas facturaron 370.000 euros en 2017 con un beneficio de 29.000 euros, pero Chiara ha supuesto un nuevo empuje para el negocio: "El CDTI nos dio 150.000 euros y, en total, en el desarrollo de Chiara hemos invertido cerca de 450.000 euros, pero solo con la facturación de 2018 ya lo hemos recuperado".

Así pues, la fundadora no está buscando la entrada de capital externo de inversores de capital riesgo: "Hemos demostrado que el producto funciona y tiene clientes que lo hacen rentable, así que no necesitamos inversores", asegura.

"No es fácil decirle a un directivo que está hablando mal"

En cualquier caso, y ampliando el foco más allá del caso de Chiara, lo cierto es que ninguna de las empresas que se dedican a enseñar a directivos a hablar en público lo tiene nada fácil, ya que, por el perfil de su cliente, no siempre encajan bien las críticas: "A veces, los directivos o grandes empresarios no se toman bien lo que les dices, sobre todo si está su equipo delante, así que no siempre reciben un 'feedback' sincero", nos cuenta Del Portillo.

En este caso, por tanto, "la tecnología nos permite hacer que todo el proceso sea objetivo. Porque un evaluador también puede tener sus propios sesgos, pero la tecnología tiene unos criterios que los directivos y clientes ya conocen de antemano".

Los directivos no siempre aceptan las críticas, pero si la 'app' te dice que has repetido mucho una coletilla, es que lo has hecho, no hay discusión

Así pues, "si nuestra aplicación te dice que has repetido mucho una coletilla, que has hecho muchos silencios, que has hablado de manera muy lenta, que te has trabado o que has mirado donde no debías, es que lo has hecho, no hay discusión, porque queda registrado todo lo que hacen".

Chiara, por tanto, tiene un objetivo en mente: que los directivos de las grandes empresas españolas dejen de aburrir a las ovejas con discursos monótonos, somnolientos, nerviosos o trabados. Por ahora, a esta 'startup' española el tiempo le está dando la razón.

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