CINCO AÑOS DE 'HYPE' Y ESTO ES LO MISMO

Un mes con una impresora 3D doméstica: un 'trasto' divertido (que te puedes ahorrar)

Esta máquina de BQ quiere que te familiarices con esta tecnología sin tener conocimientos. El problema es que acabarás probablemente imprimiendo cosas banales más que objetos útiles

"Con esto de la impresión 3D llegará un momento en el que se pueda prescindir del sistema de producción capitalista, montarlo en casa". Eso brotó de la boca del primo de un buen amigo, una especie de parroquiano de bar fusionado con un 'hippie'. Lo lleva repitiendo recurrentemente. Desde 2012, por lo menos. En ese momento esta tecnología subió hasta la cresta de la ola.

Desde ahí arriba muchos vislumbraron un mundo salpicado de estas máquinas en el que podríamos imprimir a 'todo volumen' en casa, en la oficina,... Un lustro después del gran 'hype' he tenido la oportunidad de convivir con una impresora 3D doméstica durante un mes. Me he divertido muchísimo pero tengo la sensación, tras este tiempo, de que hemos avanzado poco o nada en comparación con lo que nos prometían hace cinco años.

La Witbox GO! ha sido mi compañera de piso las últimas cuatro semanas. Ha lucido bien en mi salón, llamando poderosamente la atención de todos los que han pasado por casa en este tiempo. Es un invento de BQ, la marca española, más conocida por sus móviles, pero que también tiene entre manos, desde hace un tiempo, otros productos como 'kits de robótica' o impresoras 3D dedicadas a un público especializado. Y es que este matiz es importante señalarlo: este aparato es el primero que lanza la compañía dirigido al común de los mortales. Una especie de 'abre el paquete y ponte a usarlo', sin más complicaciones ni conocimientos. Y más o menos cumple esa promesa.

He impreso pocas cosas serias

Es mejor imprimir por piezas en muchas ocasiones.(C.Castellón)
Es mejor imprimir por piezas en muchas ocasiones.(C.Castellón)

Cuando llegó a mis manos la Witbox GO! de BQ quedé con tres amigos y se lo comenté.

- "A ver qué imprimo...", les pregunté mientras enseñaba fotos del aparato.

- "No se. ¿Vasos? ¿Los adornos de Navidad?", me comentó uno.

- "Buah. Imprime alguna 'fricada' y lo cuelas como 'amigo invisible", respondió otro.

- "¡Eh! Una empresa de 'tuppersex'. Tú le das forma y yo de comercial", dijo no con poca sorna la última integrante de este particular 'brainstorming' de ocurrencias

Esa noche en casa me puse a ver uno de los repositorios de internet que ofrece varios modelos. Me bajé un jarrón, un juego de tazas de café, una base para el móvil, una montura de gafas... Descartado lo de comenzar a levantar mi propio imperio de los juguetes eróticos impresos en 3D, empecé a buscar de manera aleatoria términos como 'Juego de Tronos', 'Star Wars', 'Pokémon' y otros tantos. Se abrió ante mí un mundo con muchas posibilidades.

Metí en una carpeta todo lo que había descargado hasta entonces. Abrí otra y empezaron a caer ahí archivos de todo tipo. Minions, réplicas de Pikachu, una taza de Jake el perro de 'Hora de Aventuras', la mano del rey,...

Esta ha sido la tónica general. He impreso más cosas banales que objetos realmente útiles. Cuando he chequeado con otras personas -algunos de ellos había probado otras impresoras 3D- coincidían conmigo. Sus usos son demasiado concretos, a nadie se le ocurrían cosas realmente interesantes y útiles para usar en el día a día.

Aprender a base de 'epic fails'

Vista de la resistencia que calienta el filamento y le da forma. (C. Castellón)
Vista de la resistencia que calienta el filamento y le da forma. (C. Castellón)

"Llevar la impresión 3D de un público especializado al público general". Democratizarla, que tanto gusta decir en el gremio de la electrónica de consumo. Que cualquier persona con curiosidad y sin apenas conocimientos pueda experimentar en primera persona esta tecnología. En parte lo logran gracias a Zetup, el programa de ordenador que necesitas para ejecutar los diferentes proyectos.

Se trata de una plataforma muy intuitiva pero también básica. De las de ABC y punto. Para poder utilizarla necesitarás un equipo con Windows o Linux, nada de Mac (un error, en mi opinión, teniendo en cuenta el gran número de diseñadores que trabajan con los equipos de Apple y podían encontrar interesante este producto), aunque dispones de una 'app' para Android e iOS. Es relativamente fácil cargar los modelos a imprimir pero si eres una persona sin grandes nociones del tema es probable que te equivoques y metas la pata.

Cuando se acaba de imprimir las diferentes piezas, toca rascar.(C.Castellón)
Cuando se acaba de imprimir las diferentes piezas, toca rascar.(C.Castellón)

Por ejemplo, a la hora de escoger el relleno o la calidad del acabado (alta, media o baja) y tengas que repetir alguna de las impresiones, cosa que no es cuestión de dos minutos que hay algunas que se demoran y mucho.

Yo mismo he acabado con un precioso pisapapeles 'rosa' (uno de los colores de filamento que he dispuesto para esta prueba) cuando lo que quería en realidad era un jarrón. Todo por no fijarme en las instrucciones del diseñador y no leer más atentamente los ajustes antes de mandarlo a la máquina. Las ansias me pudieron.

Eso sí, se agradecería -debería ser obligatorio- un tutorial más extenso para controlar las posibilidades. Es una impresora para 'principiantes'. Las posibilidades no son las mismas que un modelo superior o hecho a 'medida'. De la misma manera que un móvil de 200 difícilmente conseguirá hacer lo mismo que uno de 800. Por tanto, hay muchas opciones que haya archivos que encuentres en internet que estén pensados para impresoras de otro tipo o de mayor nivel y que no obtengas el acabado esperado.

Fácil de montar...

En algunas ocasiones es necesario 'lijar' los resultados.(C.Castellón)
En algunas ocasiones es necesario 'lijar' los resultados.(C.Castellón)

La Witbox GO! es una de las cosas más fáciles de montar. Recuerdo presenciar el montaje en el pasado alguno de esos 'kits' DYI ('hazlo tu mismo') y lo tengo en mente como algo un tanto engorroso. Esta impresora, la primera en utilizar un sistema operativo (el de la máquina, no el ordenador) basado en Android y equipada con un chip Snapdragon, te lo pone tan fácil como sacarla de la caja, colocar la placa de cristal en la base de impresión, enchufarla y conectarla por USB al ordenador para configurarla.

Una cosa es cierta: la Witbox Go! es un 'gadget' pensado para el hogar y el diseño está logrado

No te costará tampoco buscarle acomodo. No es pequeña pero tampoco muy grande. Entra perfectamente en una mesilla de noche con sus 300 por 250 por 480 milímetros. Pesa cinco kilos. Además del hueco de la base de impresión (espacio de 140 x 140 x 140 milímetros) donde podemos ver perfectamente el extrusor (la boquilla de donde sale el plástico para imprimir), hay que tener en cuenta el hueco lateral, donde se colocan los rollos de filamento. Estas bobinas transmite por contacto NFC la información a la máquina del color o de cuánto nos queda por lo que no necesitamos parametrizarlo constantemente.

...pero no tanto de poner en marcha

Cambio de 'cartucho'
Cambio de 'cartucho'

Prometen que en quince minutos estás imprimiendo. Cierto es que el proceso de configuración no se demora tampoco durante una hora y pico pero dista mucho de ser un cuarto de hora. La máquina tiene que estar conectada al mismo Wifi que el equipo, hay que utilizar el asistente para colocar el filamento y cuando cargas el primer modelo, si quieres tocar algo de posición, añadir o escala, no responde todo lo fluido que debería. Al menos con el 'trackpad' del portátil, por lo que acabarás utilizando un ratón.

Otra cosa son los tiempos. El primer jarrón que imprimí -ese que tuve que repetir al tener un precioso pisapapeles- tardaba nueve horas. Así que muchas veces acabé por dejar la máquina trabajando de noche. Y aquí me di cuenta de una cosa. No es tan silenciosa como esperaba. Se podía oír perfectamente desde el cuarto de al lado el ruido en plena madrugada mientras se ejecutaba el trabajo. Una vez acabado, hay que extraer las figuras con una paleta, sacar la base de impresión y raspar bien los restos para poder encargar otro trabajo. Si no lo haces, no te dejará avanzar.

Una de las cosas que chirría un poco son algunos errores en el funcionamiento de Zetup. A veces tarda demasiado en comunicarse con la impresora, tienes que apagar y encenderla, se cuelga en determinadas ocasiones cuando ya has mandado el proyecto a la impresora, tienes que reconectar el Wifi... Errores puntuales que arrancarán sin duda alguna un suspiro, lamento y algún improperio por parte de los usuarios. Algo que uno no espera en un 'gadget' de este valor.

¿De dónde has sacado esa taza?

Claro. Una impresora para todo el mundo pero...¿y lo modelos? No todo el mundo es diseñador, arquitecto o modelador y dispone de los conocimientos necesarios para lograr la figura deseada. Aunque con el dominio de ciertas herramientas multiplicarías el provecho que sacas a este aparato, en Zetup ofrecen un acceso directo a MyMiniFactory, una gran biblioteca de todo tipo de objetos -gratuitos- para imprimir. Objetos para educación, para el jardín, para la cocina, para decorar la casa, marcos de fotos, figuras de tus series favoritos... Un lugar donde tirarse horas buceando e investigando.

Juegos de Tronos, Pokémon, Hora de Aventuras, Star Wars...en Internet, concretamente en MyMiniFactory,puedes encontrar cientos de figuras relacionadas. (C.Castellón)
Juegos de Tronos, Pokémon, Hora de Aventuras, Star Wars...en Internet, concretamente en MyMiniFactory,puedes encontrar cientos de figuras relacionadas. (C.Castellón)

Aquí hay varios asuntos. Es muy importante que leas y compruebes bien las instrucciones de quien creó el proyecto. La información del patrón te permitirá saber si es buena idea para tu impresora, algunos ajustes recomendados, tiempo de impresión... Y cuando lo pases a Zetup, comprueba bien la disposición de los objetos. Muchas veces colocan la taza boca arriba, con el asa apoyada en la base y el resto en el aire. Algo que echará a perder una buena cantidad de materia prima y nos dejará sin nuestro deseado objeto.

En internet puedes encontrar objetos para imprimir. Eso sí tienes que cuidar tamaños o escalas para no llevarte una sopresa

Importante es que sepas que todo lo que veas no vas a poder imprimirlo. Por ejemplo, por el tamaño o por complicadas formas para las que el invento de BQ no está preparada. El volumen es ajustado por el sistema si excede los límites. Pero, por ejemplo, si es una lámpara y la reducimos demasiado es probable que nos encontremos que la bombilla con la que teníamos pensado utilizarla no entra por el agujero dispuesto para esto. Con la impresión por piezas de objetos grandes pasa ocurre lo mismo. Si escalamos alguno, debemos vigilar que todos tengan la misma proporción.

El 'hype' sigue siendo 'hype'

Vista del detalle conseguido con la impresora 3D. (C.Castellón)
Vista del detalle conseguido con la impresora 3D. (C.Castellón)

Después de utilizar esta impresora durante varias semanas recuerdo las cámaras lomográficas que hace unos años se pusieron de moda como regalo de cumpleaños o Navidad. Una vez gastabas y revelabas el primer carrete (igual dos ó tres), muchas acababan acumulando polvo y condenadas al ostracismo de la estantería como un puro elemento decorativo. La diferencia es que no costaban 700 euros como es el caso de la BQ Witbox Go!. Es un aparato que nos proporcionará, a los inquietos y curiosos, unas cuantas jornadas de diversión pero gastados varios rollos de filamento corre el riesgo de perder atractivo y acabar como un trasto acumulando polvo.

A la impresión 3D le ocurre lo mismo que la RV. Es muy llamativa, pero en el día a día no tiene espacio

No digo que un diseñador, un arquitecto, un profesor... no lo vean interesante y puedan sacar provecho a esto prolongado en el tiempo y amortizar esa inversión. Pero la mayoría de usuarios se encontrarán en la misma situación que yo. Es algo de lo que adolece la impresión 3D. Es un producto de nicho. Hay magníficos ejemplos de uso en medicina o construcción, pero a día de hoy el 'hype' de que haya una en cada casa no deja de ser 'hype'. Ocurre lo mismo con la realidad virtual o con los 'wearables'. A día de hoy, una impresora doméstica en tu hogar es un capricho que te divertirá, que realmente no necesitarás y que corre el riesgo de terminar apartando en una esquina. Y 700 euros no es un coste, digamos, pequeño.

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