TRES VÍCTIMAS NOS CUENTAN SU EXPERIENCIA

El infierno de la 'sextorsión': "Mi exnovio llenó internet de fotos mías desnuda"

Ellas han sufrido 'sextorsión' y 'porno vengativo', las dos caras de una misma moneda: usar imágenes ajenas de contenido sexual para arruinarle la vida a una persona. Estas son sus historias

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A Susana (nombre modificado*) la pesadilla le llegó de repente, cuando apenas tenía 20 años, a través de un mensaje de WhatsApp de un conocido: "Llevo un rato llamándote, pero comunicas. Acabo de ver un vídeo tuyo en una web de porno, llámame en cuanto puedas, hay que hacer algo". Lo llamó al segundo, temblando, recibió el enlace y lo vio todo: era ella en un vídeo pornográfico grabado desde su propio móvil unos cuatro meses antes por su anterior novio, con quien compartió después el archivo. Era el año 2014 y Susana estudiaba Empresariales en Salamanca.

"Me entró un ataque de ansiedad", recuerda en conversación con este periódico. "No podía gritar, no podía llorar, no podía hacer nada. Tampoco fui capaz de cogerle el teléfono a este chico, que estaba llamándome otra vez. Solo sentía que me ahogaba, que no podía respirar, y encima estaba sola en casa".

El caso de Susana se enmarca dentro de un tipo de delitos que ha crecido de manera exponencial desde la popularización de internet y las redes sociales: a día de hoy, el 6% de los usuarios de internet ha sufrido este tipo de experiencias en todo el mundo. En Facebook, de hecho, se producen más de 54.000 situaciones similares cada mes.

El 30% de los usuarios asegura haber tenido experiencias desagradables en internet relacionadas con el sexo, y en España, aunque no hay cifras oficiales, los casos de este tipo se suceden de manera constante. Sin embargo, esta sigue siendo una realidad oculta: a pesar de que en España hay cerca de 6.000 personas afectadas por estas prácticas ilegales, solo el 30% las denuncia, según la Policía Nacional.

La 'sextorsión' y el 'porno vengativo' afectan al 6% de usuarios de internet.
La 'sextorsión' y el 'porno vengativo' afectan al 6% de usuarios de internet.

La 'venganza' de un exnovio

Tras el mensaje de su amigo alertándola de su vídeo sexual, Susana estuvo un par de horas sin poder reaccionar: "Era incapaz de hacer nada, no podía ni moverme. Hasta que llegó mi compañera de piso, me vio la cara, me insistió y ya se lo conté como pude. Al menos fui capaz de sacarlo, porque no me veía capaz. Me imaginaba a mí misma sin hablar durante, yo qué sé, varios días".

Fue entonces cuando consiguió avanzar: "Ella quería llevarme al hospital, pero yo no quería ni moverme de la cama. Por suerte ella lo veía todo desde fuera y me dijo que teníamos que ir a la policía para denunciar. Una amiga de su familia era abogada y estaba especializada en maltrato, así que la llamó. La abogada llegó a Salamanca a las dos horas y nos llevó a comisaría".

Cuando quiso volver conmigo y le dije que no, empezó a amenazarme

Ya en dependencias policiales, Susana y su abogada presentaron una denuncia general contando lo que pasaba, peor también una querella contra su exnovio: "La abogada me dijo que quizá no había subido él ese vídeo, que podían haberle 'hackeado' o robado el móvil, pero yo estaba segura. Lo habíamos dejado un par de meses antes: al principio estábamos más o menos bien entre nosotros, pero cuando él insistió en volver y yo le dije que no, empezó a amenazarme".

Susana le enseñó a la abogada uno de los últimos mensajes que recibió de su exnovio: "Que te follen, zorra, que a mí no me faltan tías, paso de ti. Si ya todo el mundo sabe lo zorra que eres, y todos los que no lo sepan ya lo sabrán".

Sin condena: las leyes no estaban preparadas

Su exnovio fue llamado a declarar y, tras intentar escabullirse un par de veces, acabó confesando: "No se había limitado al vídeo", relata Susana, "sino que también había subido material a varios foros. Había llenado internet de fotos mías desnuda en las que, además, se me veía la cara, igual que en el vídeo".

El caso, sin embargo, acabó siendo archivado. En aquella época, el artículo 197 del Código Penal español señalaba el delito de descubrimiento y revelación de secretos solo en caso de que las imágenes hubieran sido obtenidas sin autorización de la víctima, y ese no fue el caso de Susana. Como Susana había facilitado el material a su exnovio, de nada sirvió que él lo difundiera sin su permiso: no fue condenado.

Hasta 2005, esta práctica solo era delito si las imágenes se obtenían sin permiso de la víctima

Desde el 1 de julio de 2015, y tras la popularización de sucesos como la difusión del vídeo pornográfico de la concejala Olvido Hormigos, el artículo 197.7 del nuevo Código Penal añade un matiz: aunque el acusado obtenga el vídeo directamente de manos de la víctima, será condenado si lo difunde sin su autorización.

De hecho, si ambas personas han tenido una relación afectiva, la condena será mayor. Una nueva directriz legal que, por desgracia, no llegó a tiempo para condenar al exnovio de Susana.

La profesora amenazada por un exalumno

Sofía (nombre modificado*) tiene 36 años y es profesora de Secundaria en un instituto español. Hace algo más de un año empezó a recibir mensajes de WhatsApp de un desconocido que pretendía flirtear con ella.

"Me decía que quería quedar conmigo", relata a Teknautas, "pero no me decía ni quién era ni nada. Yo tenía clarísimo que no pensaba quedar con un desconocido". Fue entonces cuando él dio el siguiente paso, con una frase tan de película como amenazante: "Sería una pena que tus alumnos vean algunas fotos tuyas que tengo...".

Le dije que iba a denunciar para acojonarle, pero no lo hice: si se supiera, me iría al paro

Sofía entró instantáneamente en pánico: "Pensaba que no sabía que era profesora, pero ahí ya la cosa cambió, me acojoné viva. Si eso llegaba a mis alumnos y a mis jefes, adiós a mi trabajo". Ella dio por hecho que se trataba de alguien que habría recibido esas fotos a través de algún conocido, así que decidió mandarle un último mensaje: "No sé por qué tendrás fotos mías, si es que de verdad las tienes, pero voy de camino a la policía para denunciarte; se os va a caer el pelo a los dos. Más te vale tener suerte y que este móvil no sea tuyo...".

Sin embargo, Sofía estaba mintiendo: "No podía denunciar. Si lo hacía, podían enterarse mis alumnos y mis jefes y me iría al paro inmediatamente. Le solté esa mentira para ver si se asustaba y se echaba atrás. O, al menos, para descubrir quién era".

Una profesora no puede ser despedida por esto. No soy una pervertida, sino una víctima

Lo segundo no lo consiguió, pero lo primero, por el momento, sí: "Al instante me bloqueó en WhatsApp y nunca ha vuelto a escribirme. Estuve meses muerta de miedo mirando todos los foros y todo internet. Cada vez que un alumno se reía o me miraba raro, me acojonaba, pero parece que no ha vuelto a hacer nada". De manera extraoficial, asegura saber que detrás de la amenaza estaba un exalumno suyo.

Lo peor de esta historia viene cuando le preguntamos a Sofía si, al contar su historia aquí, su extorsionador no la identificará: "Ojalá yo fuera la única a la que le ha pasado esto... Conozco a otras tres profesoras a las que les ha pasado algo similar. A lo mejor este tío se cree impune al leer esto, pero estoy harta de tener que callarme. Además, la gente tiene que saber que una profesora no merece ser despedida por algo así. Yo no soy ninguna pervertida, sino una víctima; estas cosas pasan mucho más de lo que la gente cree".

"En mi WhatsApp se mueren por ver tus fotos"

El último caso es uno de los más frecuentes, precisamente por la aparente sutileza que entraña. María (nombre modificado*), una ciudadrealeña de 37 años, tenía una relación informal con uno de los miembros de su grupo de amigos más íntimo: "No éramos pareja, pero tampoco 'colegas con derecho a roce', era mucho más". Ambos, tanto ella como él, solían compartir fotos eróticas el uno con el otro.

En este caso, como decimos, todo fue mucho más 'disimulado': "Un día me dijo que en su grupo de WhatsApp, en el que también había amigos míos, se morirían si viesen mis fotos. Me lo comentó en plan broma, con risitas, pero no me hizo ninguna gracia. Le dije que ni se le ocurriera, y él aseguró que nunca lo haría, pero seguía con las bromas de ese tipo, que cada vez eran más frecuentes".

Le dije que borrase mis fotos, pero me respondió que podía hacer con las imágenes lo que él quisiera

Con el tiempo, la relación se enfrió y se terminó: "Yo había borrado sus fotos y le pedí que borrase las mías. Me dijo que tranquila, que las iba a borrar, pero siguió con las bromitas, en plan 'son fotos muy bonitas', 'estos se volverían locos si las vieran'... Ahí me di cuenta de que eso era un extorsión en toda regla. Entre bromas, pero extorsión".

Fue entonces cuando ella tomó una decisión: "Le mandé un 'email', para que quedase constancia por escrito, diciéndole que borrase inmediatamente mis fotos y recordándole que, aunque las tuviera, legalmente no podía pasárselas ni enseñárselas a nadie. Se puso a la defensiva, tiró de orgullo y me dijo que yo le había pasado las fotos voluntariamente, que ahora eran suyas y que podía hacer lo que quisiera con ellas, que no me pusiera chula".

La última vez que tuve relaciones con él lo hice por miedo a que enseñara mis fotos

Ella no se lo pensó dos veces: "Fui a un abogado, le enseñé el 'email' y me dijo que con eso bastaba para poner una denuncia". Dicho y hecho: hace poco más de un mes, María denunció a su amigo, con quien ha roto todo tipo de contacto. Está a la espera de resultados.

Lo peor, asegura, es echar la vuelta atrás: "Quería romper la relación con él mucho antes, pero no lo hice: estoy segura de que la última vez que tuve relaciones con él lo hice por miedo a que se enfadara y enseñase mis fotos. En su momento no fui consciente, pero ahora estoy segura: me acosté con él por miedo".

'Sextorsión' y porno vengativo

A lo largo de este reportaje nos hemos referido a todas estas historias de manera genérica con el término 'sextorsión', pero en realidad hay otro concepto igualmente condenable: el de 'porno vengativo'.

En sentido estricto, la 'sextorsión' consiste en amenazar a una persona con publicar material íntimo si no paga un dinero, si rechaza relaciones sexuales o si no accede a cualquier otro tipo de chantaje. Estos sucesos suelen darse más por parte de personas pertenecientes al crimen organizado y totalmente desconocidas por parte de la víctima, aunque en algunas casos puede haber una relación sentimental previa.

En el caso del 'porno vengativo', sin embargo, el material efectivamente se publica y/o difunde, al margen de que haya habido o no una 'sextorsión' previa. En este sentido, casi siempre suele haber una conexión directa entre ambas personas, que habrían podido tener algún tipo de relación íntima en el pasado.

Si alguien te deja, publicar sus fotos íntimas no es ninguna 'venganza', es un delito y punto

A este respecto, la perito judicial Selva Orejón, que suele atender a este tipo de víctimas, señala el lado perverso del término 'porno vengativo': "Incluir la palabra 'vengativo' hace pensar que la otra persona te ha hecho algo, pero la mayoría de las veces ocurre cuando una relación se ha terminado. Que una relación se termine siempre provoca dolor en las dos personas, pero es algo natural: si una persona te deja, no significa que te haya 'hecho algo', con lo que publicar su material íntimo no es ningún tipo de venganza. Es un delito y punto", explica a Teknautas.

Además, insiste en la no cupabilización de las víctimas: "Que una persona comparta material íntimo con otra no tiene nada malo. Si tu expareja publica tus fotos o tus vídeos, el único culpable es él. No eres una persona ingenua, eres una víctima. Tú no tienes culpa de nada".

¿Cómo luchar contra la 'sextorsión'?

Si alguien ve que otra persona difunde fotos o vídeos íntimos suyos, poco puede hacer más allá de denunciar. Precisamente por ello, cada vez hay más guías con consejos para que los usuarios que recurran al 'sexting' lo hagan de manera segura y puedan prever posibles problemas, aun cuando traten con personas que consideren de máxima confianza.

La lista es larga: de la Policía Nacional a la Guardia Civil, pasando por el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (Inteco) o la Oficina de Seguridad del Internauta, varias son las instituciones que buscan asesorar a los usuarios y prevenirles ante posibles extorsiones con varios de los siguientes consejos.

1.- Precaución. Cada cual es libre de hacer 'sexting' con quien quiera y nada te asegura que una persona de tu entorno vaya a ser más fiable, pero las probabilidades se disparan con los desconocidos, sobre todo en el caso de hombres que aceptan chatear con una mujer con la que han contactado en internet. En estos casos, los problemas de 'sextorsión' no suelen llevarse a cabo a cambio de favores sexuales o chantajes emocionales, sino mediante la exigencia de un pago económico a cambio de no publicar las imágenes en internet.

2.- Cuidado con la encriptación. Los usuarios que tienen en cuenta su seguridad suelen recurrir a redes sociales cuyo contenido se elimina pasado un tiempo. Sin embargo, no siempre es así, e incluso en plataformas como Snapchat puede robarse material. Si vas a recurrir al 'sexting', asegúrate de hacerlo con herramientas que encripten o eliminen tu material.

Si recibes material de este tipo, ni se te ocurra difundirlo: estarás cometiendo un delito

3.- No des la cara. Si vas a enviar fotos íntimas, te vendrá bien intentar evitar que tu rostro salga en las imágenes. Del mismo modo, intenta evitar mostrar otras partes identificables de tu cuerpo: tatuajes, pendientes, cicatrices, etc.

4.- No participes en un delito. El 'sexting' y la 'sextorsión' no son un juego ni una excusa para echarse unas risas con los amigos. Si recibes material de este tipo, ni se te ocurra difundirlo. No solo por respeto a la víctima, sino, sobre todo, porque estarás cometiendo un delito.

5.- Denuncia. Tanto si has sido víctima de este delito como si has recibido el material, denúncialo para evitar, en la medida de lo posible, que el problema vaya a más. En España puedes denunciar acudiendo a la Brigada de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional (915 822 751) o al Gupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil (900 101 062).

Todas estas medidas tienen un único objetivo final: evitar que un comportamiento totalmente lícito como compartir material íntimo pueda desembocar en un grave delito. Especialmente, si este le acaba arruinando la vida a una víctima inocente.

*Todos los nombres de este reportaje han sido modificados para proteger la identidad de las víctimas.

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