podrían servir para estudiar el autismo

Los topillos también consuelan a sus compañeros afligidos para sentirse mejor

Un estudio publicado hoy en la revista 'Science' asegura que estos pequeños roedores sienten y comparten el estrés de sus familiares gracias a la hormona oxitocina, e intentan aliviar su situación

Foto: (Aubrey Kelly)
(Aubrey Kelly)

Consolar a los seres queridos es una actitud innata del ser humano que suele aparecer durante el segundo año de vida. Pero no es exclusiva. Chimpancés, perros, elefantes y hasta cuervos han mostrado indicios de comportamientos empáticos, lo que hacía sospechar que el consuelo requiere de unas capacidades cognitivas avanzadas. Hasta ahora, porque unos pequeños topillos pretenden cambiar esta imagen: la empatía está más extendida por el reino animal de lo que se pensaba.

El topillo de las praderas (Microtus ochrogaster) es una especie de ratón campestre muy sociable. Son famosos por ser monógamos hasta el extremo: las parejas se mantienen unidas y en contacto permanente durante toda su vida, y si un miembro muere, el otro no busca un nuevo compañero. Un nuevo estudio publicado hoy en la revista Science demuestra que estos roedores consuelan a sus compañeros estresados para aliviarles —y sentirse ellos mismos mejor—. La responsable no es otra que la oxitocina, la famosa hormona del amor implicada en las relaciones sociales y cuya ausencia está relacionada con el autismo.

La empatía sólo existe si hay una sensibilidad hacia el estado emocional de los demás. Probablemente se dé en todos los mamíferos

Para saber si los topillos sienten el dolor de sus compañeros, los investigadores formaron parejas. Algunas tenían algún vínculo social y en otras los roedores no se habían visto jamás. Tras separar a los dos animales, aplicar descargas muy leves a uno de ellos y volver a reunirlos, el compañero intacto lamía al otro... siempre y cuando fueran familia o amigos. "Algo típico de la empatía, hablemos de seres humanos o no, es que sólo funciona entre individuos unidos por alguna relación social", aclara a Teknautas el investigador neerlandés de la Universidad Emory (EEUU) Frans de Waal, eminencia mundial en materia de etología y coautor del estudio.

Para demostrar que los roedores realmente consolaban a sus compañeros los investigadores no se limitaron a observar su comportamiento, sino que determinaron los niveles de hormonas en su sangre. Los análisis determinaron que los topillos observadores tenían el mismo estrés —medido como la concentración de corticosterona— que sus estresados compañeros. "Existe un contagio emocional, que es el conductor de la empatía", añade De Waal. Este comportamiento implica la identificación con el prójimo y la capacidad de compartir sus sentimientos, de ponerse en la piel del otro.

Topillos consolándose. (Zack Johnson)
Topillos consolándose. (Zack Johnson)

Empatía animal

El etólogo remarca que los topillos reaccionan al estrés de los otros estresándose ellos mismos, pero que en lugar de actuar sobre su propio estrés acicalaban a su compañero. "Es una respuesta típica de la empatía, que no puede existir si no hay una sensibilidad hacia el estado emocional de los demás". De Waal explica que nunca antes se había demostrado este comportamiento en roedores. "Probablemente tenga lugar en todos los mamíferos", defiende, ya que el mecanismo que provoca que el observador se estrese ante el estrés del otro es "muy sencillo".

El nivel de corticosterona determinó que los topillos observadores tenían el mismo estrés que sus estresados compañeros

El mecanismo tiene nombre conocido: oxitocina. Esta hormona permite, entre otras cosas, que al mirar a nuestro perro ambos nos sintamos mejor y que el amor no sea un sentimiento exclusivamente humano. Su papel es también fundamental para que los topillos consuelen a sus compañeros: "Al bloquear los receptores de la hormona, desaparecía el comportamiento empático en estos roedores", comenta el etólogo.

Por ese motivo el trabajo publicado en Science abre un nuevo camino para tratar el autismo, además de revelar un poco más sobre las vidas de los topillos. Hasta ahora no existía un modelo adecuado para estudiar la empatía, pues la investigación con primates y humanos resultaría poco ética. "La oxitocina puede mejorar las relaciones sociales en casos de autismo", asegura De Waal. La clave para comprender mejor esta enfermedad podría estar en el cerebro de un diminuto ratón de campo.

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