incluye el objetivo de los 2 grados

La Cumbre del Clima termina con un acuerdo global que "hará historia"

Tras dos semanas de duras negociaciones, los participantes en la Cumbre del Clima de París han anunciado el texto final para luchar contra el calentamiento global

Foto: Uno de los eslóganes que ha mostrado la Torre Eiffel durante la Cumbre del Clima (Reuters)
Uno de los eslóganes que ha mostrado la Torre Eiffel durante la Cumbre del Clima (Reuters)

Parecía que no llegaría, pero llegó: sobre las 19:30 de la tarde, con dos horas y media de retraso sobre la hora prevista, y un día después de lo esperado, comenzaba la última sesión plenaria de la Cumbre del Clima de París, en la que se debía aprobar el texto final negociado durante las últimas dos semanas por las delegaciones de los países participantes.

Han sido dos horas tensas, en las que se ha pasado del optimismo al ver llegar juntos a los representantes de Estados Unidos y China a la tensión cuando los conferenciantes subían y bajaban de la tribuna para reunirse fuera de la vista de los allí presentes y corrían rumores de importantes discrepancias finales. Pero finalmente, Laurent Fabius, ministro de Exteriores Francés y director de las negociaciones subía al escenario y, tras las recomendaciones de los grupos de trabajo de la traducción, declaraba que había consenso y el acuerdo, por fin, se declaraba oficialmente aprobado. 

Aunque los propios conferenciantes han reconocido que no se trata de un texto perfecto, se trata de un importante paso adelante en la lucha contra el cambio climático en el que se apunta a la responsabilidad de todo los estados en la medida de su capacidad y desarrollo para contribuir a la causa. 

Un acuerdo "ambicioso y equilibrado"

Toda la jornada ha transcurrido con retraso, comprensible si tenemos en cuenta el tamaño y la importancia de lo negociado. Con 12 horas de retraso sobre lo previsto, las partes participantes anunciaban a mediodía de este sábado el acuerdo final que han alcanzado entre todas las partes. El anuncio, que debió haber llegado a lo largo del viernes, se ha hecho esperar porque el consenso no ha sido fácil: la división entre dos grupos de países, por un lado el que lideraban Estados Unidos y la Unión Europea y por otro el de China e India, sobre cómo dividir las responsabilidades ha sido un difícil escollo que salvar, algo que se ha logrado sobre la bocina en las últimas horas. 

Laurent Fabius, ministro de Exteriores francés y líder de la cumbre, abría esta última conferencia plenaria dando las gracias a los países que han ayudado a alcanzar ese consenso y en algunos momentos la emoción le llevaba al borde de las lágrimas, lo que da idea de lo intensas que han sido estas semanas de negociaciones. "Estamos casi al final de un camino y sin duda al inicio de otro", decía, para asegurar a continuación que se ha alcanzado un acuerdo "ambicioso y equilibrado que refleja la posición de las partes". 

Vinculación jurídica y 2 grados como objetivo

Un acuerdo que será jurídicamente vinculante para los países, advertía Fabius en su discurso, aunque no lo serán los objetivos concretos de reducción de emisiones (una puntualización necesaria para evitar que Estados Unidos se saliese del acuerdo). Finalmente quedan reflejados en el texto algunos puntos que por momentos parecían imposibles, como el objetivo de mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los 2 grados centígrados, con la intención de reducirlo incluso a 1,5 grados, así como las revisiones de los avances y objetivos cada cinco años. "Si se adopta, este texto será histórico", prometía Fabius.

El texto que produjimos es el mejor equilibrio posible, potente pero delicado. Podemos volver con la cabeza bien alta

Su satisfacción durante la conferencia ha sido evidente, a pesar del cansancio: "El texto que produjimos es el mejor equilibrio posible, potente pero delicado. Podemos volver con la cabeza bien alta", aseguraba. En el aire estaba el recuerdo de la fallida Cumbre de Copenhague, que terminó con una declaración descafeinada. No parece que vaya a ser el caso, pero no todo está ganado aún. El acuerdo tendrá que ser sometido a la aprobación de las partes en una votación final.

"Todo el mundo nos mira"

Ban Ki Moon, secretario general de la ONU, ha tomado también la palabra, para recordar que "todo el mundo nos está mirando" y ha pedido la implicación de todos, incluida la sociedad civil y las empresas, así como la colaboración de unos países con otros. De hecho, en el texto del acuerdo se incluye la obligación de crear una ayuda internacional en la que serán los países desarrollados los que movilicen los fondos. Otros países podrán hacer aportaciones de forma voluntaria.

Además del objetivo de los 2 grados, el acuerdo incluye finalmente otro asunto espinoso: el de la diferenciación de la responsabilidad entre los países, no asociada exclusivamente a su nivel de riqueza, sino también a sus niveles de emisiones, considerando a cada uno de ellos individualmente. Este punto había causado conflictos especialmente con países como China, y estuvo a punto de paralizar las negociaciones hasta que se desbloquearon en el último momento (aquí, una crónica publicada en El Español sobre la última y frenética noche de la cumbre).

Laurent Fabius, director de las negociaciones en la COP21, rodeado por el presidente francés François Holand y el secretario general de la ONU Ban Ki Moon.
Laurent Fabius, director de las negociaciones en la COP21, rodeado por el presidente francés François Holand y el secretario general de la ONU Ban Ki Moon.

Como ha recordado François Hollande en su intervención a los representantes de los 196 países que participan en la cumbre: "Están en el último escalón, pero hay que subir un poco más para estar a la altura del desafío. Es raro tener la oportunidad de cambiar la historia. Ustedes la tienen, aprovéchenla".

¿Qué ocurrirá ahora?

El texto del acuerdo propuesto por las partes se ha hecho publico a primera hora de la tarde (aquí), y después ha sido sometido a la aprobación de todos los países. Una vez cumplidos estos requisitos, cada país tendrá que presentarlo ante su cámara legislativa para que sea ratificado.

A falta de que cada país lo convierta en parte de su legislación, parece que hay motivos para la satisfacción, ya que se han logrado incluir los puntos que pedían los más optimistas. Quedan por ver las medidas concretas que se pondrán en marcha para alcanzarlos.

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