ocupa menos y es más barato de transportar

El plástico de burbujas se renueva con una versión mejorada... que ya no explota

Es difícil resistirse a la urgencia de masacrar este plástico en cuanto cae en nuestras manos. Pero la empresa que lo creó necesita mejorar su negocio, y eso puede suponer dejarnos sin burbujas

Foto: El plástico de burbujas se renueva con una versión mejorada... que ya no explota

Es un curioso análisis de personalidad dejar en manos de alguien un trozo de plástico de burbujas y observar qué hace con él: unos las explotarán de una en una, metódicamente, empezando por una esquina y avanzando de forma ordenada hasta no dejar ninguna; otros, más caóticos, explotarán burbujas aquí y allá dejando huecos desolados y en medio alguna avezada superviviente; los menos, más ansiosos, cogerán el plástico con las dos manos y lo retorcerán reventando ristras de burbujas de una tacada. 

Sea cual sea el estilo de cada uno, nadie puede resistirse al plástico de burbujas. Por eso resulta desolador descubrir que su fabricante original, la empresa Sealed Air Corp que lleva vendiendo el Buble Wrap o film alveolar desde 1960, ha decidido innovar con su icónico producto y empezar a producir uno nuevo, un plástico de embalar que se parece mucho al original pero que presenta una diferencia fundamental: ya no habrá burbujas que exploten al aplastarlas con los dedos. 

Según cuenta The Wall Street Journal, el iBubble Wrap será un nuevo embalaje vendido en capas lisas que el comprado inflará con una bomba especial antes de empaquetar con él sus productos. ¿Qué pasa entonces cuando se aprieta esta nueva versión? Pues que no explota. En el iBubble Wrap no hay pequeñas burbujas individuales, sino cámaras de aire conectadas en filas y columnas. De esta forma, al apretar una el aire pasa a las contiguas y nada explota. Ese satisfactorio “pop” no será más que un recuerdo.

El plástico de burbujas ocupa mucho y es caro de transportar

Aunque el tradicional film alveolar no va a desaparecer de momento, la apuesta por el nuevo tiene sólidos motivos detrás. Sailed Air Corp espera que esta versión resulte más atractiva para comerciantes online con poco espacio de almacenaje, actores que están ganando cada vez más protagonismo en el mercado de la mensajería. Y es que el plástico de burbujas tradicional se vende ya inflado en enormes bobinas que ocupan mucho sitio en camiones de reparto y almacenes de sus compradores, mientras que un rollo del nuevo ocupa aproximadamente una quinta parte, ya que sus burbujas no están infladas todavía. 

En 2012 las ventas representaron el 3,6% del total de la compañía, frente al 5,7% de 2010, y el margen de beneficio se ha reducido respecto a la década anterior

Esto puede servir para relanzar la compañía, que no pasa por su mejor momento. El mercado de la paquetería se ha multiplicado en los últimos años, debido al aumento del comercio electrónico y ya antes gracias a la deslocalización de las empresas de manufactura. Miles de productos se envían cada día de un lado a otro del mundo, y muchos de ellos deben ser protegidos de golpes y desperfectos. 

Pero al mismo tiempo, el producto de Sailed Air Corp vio crecer la competencia. En 2012 las ventas del Bubble Wrap representaron el 3,6% del total de la compañía, frente al 5,7% de 2010, y según la empresa los márgenes de beneficio se han reducido drásticamente respecto a los de la década anterior. 

Además, la empresa no ha sabido aprovechar el crecimiento del ecommerce para aumentar su propio negocio en mercados lejanos, perdiendo la batalla ante los competidores locales: rara vez vende su plástico de burbujas a clientes a más de 200 kilómetros de sus fábricas porque su aparatoso tamaño hace muy caro el envío.

Una empresa con problemas económicos

Inventado en 1975 por los ingenieros Alfred Fielding y Marc Chavannes, fundadores de la compañía, durante años el film alveolar fue el producto estrella de Sailed Air Corp durante décadas. La patente expiró en 1981, haciendo su fabricación accesible para cualquiera, pero la empresa sigue considerando su proceso de fabricación un secreto comercial.

En 2012 se puso al frente un nuevo CEO, Jerome Peribere, que ordenó el cierre de varias fábricas en México y Sudáfrica, y que insinuó que la producción podría detenerse completamente si los márgenes de beneficios no empezaban a remontar. Los costes de envío eran tan altos que el negocio estaba dejando de ser rentable. Fue así como comenzó el proceso de creación del iBubble Wrap. En 2013 cambió el logo de la compañía, haciendo desaparecer los nueve puntos que simbolizaban el entrañable plástico de burbujas. 

El nuevo producto puede venir muy bien a los nuevos actores del comercio online, que tienen problemas de espacio en sus almacenes, pero tiene para ellos otra ventaja más: los servicios de mensajería cobran en muchos casos por el tamaño del paquete que tienen que transportar. Reducir el volumen del envoltorio reducirá a la postre el tamaño del objeto, ayudando a mantener los costes bajo control. 

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