TOMAN SOMNÍFEROS PARA PROBAR SU INEFICACIA

Suicidio homeopático en Madrid

Cientos de ciudadanos se congregan para tomar una dosis mortal de somníferos homeopáticos en plena calle. Su intención es demostrar que no tienen efecto

Foto: Suicidio homeopático en Madrid

Una de las formas recurrentes de suicidio en nuestro país consiste en la ingesta masiva de somníferos. Apenas bastan tres o cuatro comprimidos para que la persona que los ha ingerido muera pasados unos minutos. Por esa regla de tres, si alguien se toma varios somníferos homeopáticos también debería morir, ¿no?

Pues no. Si una persona adulta toma varios somníferos homeopáticos, lo más grave que le puede pasar es que le dejen un regusto azucarado en la boca para el resto del día. Y eso es precisamente lo que pretende demostrar el movimiento #NoSinEvidencia, que este sábado organizó acciones de 'suicidios homeopáticos' en varias ciudades españolas para demostrar la ineficacia de la homeopatía y protestar contra su regularización.

40 somníferos homeopáticos para probar su ineficacia

El proceso del suicidio era bastante sencillo. Si una persona adulta puede morirse con no más de dos o tres somníferos, los asistentes a este acto apostaron el todo por el todo: para ello, cada uno se tomó nada menos que una caja entera (40 comprimidos) de Sedatif PC, un somnífero comercializado por Boiron, uno de los mayores fabricantes de homeopatía del mundo. Tras la ingesta de tan mortal sustancia, como decimos, no pasó absolutamente nada. Un asqueroso regusto azucarado o, si acaso, una pequeña gastroenteritis para los más delicados.

En Madrid la concentración tuvo lugar a las puertas del Ministerio de Sanidad, ya que este ministerio pretende regularizar la homeopatía en España para que sus productos puedan ser vendidos en calidad de medicamentos, una práctica que para los practicantes del suicidio homeopático “tiene un mero afán recaudatorio y desprotege a la salud pública y a los consumidores ante el fraude de la homeopatía”.

Homeopatía: agua y azúcar sin evidencia científica

Y es que, pese a que empresas como Boiron hacen pasar sus productos por medicamentos reales o naturales, lo cierto es que la homeopatía no tiene ningún tipo de evidencia científica que respalde su eficacia. La homeopatía parte de un principio erróneo (“Lo similar cura lo similar”) para asegurar que, para curar una enfermedad, basta con coger una pequeña molécula de la sustancia que provoca esa enfermedad y diluirla en agua cientos de veces. De hecho, cuantas más diluciones haya, más potente y efectivo debería ser el producto. Una práctica que a ojos de cualquier mente lógica no tiene ningún sentido, ya que, además, a partir de un determinado número de diluciones la presencia de esa sustancia original es prácticamente inexistente, y así lo han probado los numerosos estudios científicos que evidencian la ineficacia de esta terapia descubriendo que este tipo de productos se componen, básicamente, de agua y azúcar.

Protesta contra la homeopatía en Madrid (EFE)
Protesta contra la homeopatía en Madrid (EFE)

Sin embargo, cuando la evidencia científica brilla por su ausencia, los defensores de la homeopatía se agarran a un concepto aún más estrafalario: la llamada memoria del agua, una teoría que asegura que, pese a la dilución, el agua posee una especie de memoria que le hace recordar las sustancias con las que ha estado en contacto. Por ello, el agua de un producto homeopático conservaría la esencia del principio activo con el que ha estado en contacto y, por tanto, tendría propiedades curativas.

Sanidad pretende que puedan venderse como medicamentos

Pese a que es evidente que la homeopatía ni cura ni funciona (o, al menos, no más allá del efecto placebo), el Ministerio de Sanidad pretende regularizar su venta como medicamentos. De hecho, según el Proyecto de Orden que regularizaría su comercialización, los productos homeopáticos que no lleven aparejada una indicación terapéutica se verán beneficiados por un cambio en la ley que permitirá que “las agencias de medicamentos autoricen su puesta en el mercado eximiéndoles de la demostración de eficacia o actividad farmacológica”.

Pese a la frontal oposición de varios colectivos profesionales relacionados con la sanidad, la propuesta del Ministerio sigue adelante. No en vano, ya lo recomendó la ministra Ana Mato en su momento: en ocasiones, los ciudadanos podrían sustituir algunos medicamentos por “algún producto natural”.

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