EL CASO DE ÉXITO DE LA EMPRESA 'KNITTING POINT'

La financiera que dejó el banco para lanzar un boyante negocio de hacer punto

Isabel Prieto era analista financiera, pero dejó su banco por la lana. Hoy dirige un exitoso negocio 'online' basado en la venta de 'kits' para hacer punto

Foto: Los Prieto gestionan 'Knitting Point' como buenos hermanos
Los Prieto gestionan 'Knitting Point' como buenos hermanos

Sí, el punto ha vuelto, aunque quizás jamás llegó a desaparecer, como suele ocurrir en cuestiones de moda, donde todo regresa. Durante años, al estilo amanuense, los obsoletos cursos por correspondencia mantuvieron vivo el conocimiento de las generaciones pasadas, que a lo largo de décadas se han encargado de trasladar las técnicas de este antiguo oficio de padres a hijos, de abuelos a nietos, para conservar el arte de tejer. Además, hacer punto también ha sido durante mucho tiempo un contenido recurrente en los talleres organizados por los ayuntamientos. Ahora, internet ha entrado en escena para redimensionar una actividad que se ha convertido en tendencia global.

En Hollywood, estrellas como Katherine Zeta-Jones, Julia Roberts o Sarah Jessica Parker hacen punto. Tejer es cool y por eso es también un buen negocio. En España, la madrileña Isabel Prieto lo ha demostrado. Durante doce años ejerció la profesión para la que se había formado, pero hace cuatro decidió dejarlo todo para emprender un negocio basado en hacer punto. "Estudié empresariales. Trabajaba como analista financiera para un banco, pero no me llenaba. Hacer punto me permitía dar rienda suelta a mi creatividad", explica a Teknautas la fundadora de Knitting Point.

Estudié empresariales. Trabajaba como analista financiera para un banco, pero no me llenaba. Hacer punto me permitía dar rienda suelta a mi creatividadLa emprendedora tiene tres hijos y se aficionó a hacer punto durante su segundo embarazo. Se enganchó. La casualidad quiso que en el madrileño bulevar de la Moraleja, su barrio, se pusiese a la venta una antigua mercería. Fue su marido el que la animó a coger el traspaso. "'Inténtalo. Y si no fuciona siempre puedes volver, es tu oportunidad', me dijo. Entonces abandoné el mundo financiero para dedicarme a la lana y la aguja. Al principio, cuando le dices a alguien que vas a dejar un empleo estable, reconocido, con prestigio, para dedicarte, digamos, a ser mercera, suena raro, pero fue un paso inconsciente", apunta. De momento, ya ha alcanzado el mismo nivel de ingresos que en su anterior trabajo.

La llegada de los hermanos

Lo que comenzó siendo un taller para enseñar a la gente a tejer -hoy tiene una lista de espera de noventa personas- ha terminado por transformarse en un original negocio de internet, basado en el comercio eléctronico, a través de un portal donde se comercializan kits para tejer hasta setenta modelos diferentes de prendas de vestir. "Hacemos dos colecciones anuales, la de primavera-verano y la de otoño-invierno. Y todos los diseños son míos", apunta Isabel Prieto.

Además, no se ha olvidado del mundo físico. Sumándose al taller madrileño, Knitting Point ha abierto su primera tienda en Oviedo y ya se ha iniciado el proceso para lanzar una cadena de franquicias en España. Su objetivo es abrir dos establecimientos al año: si todo marcha bien, los primeros se ubicarán en La Coruña y Bilbao, en 2015.

Para entender la fulminante proyección de su negocio, es necesario hacer flash back hasta el momento preciso de la historia en que Isabel arrastró a sus dos hermanos al mundo de la lana. Junto a ella, Jaime y Carlos, procedentes de profesiones también ajenas al arte de tejer, la economía y la teconlogía, respectivamente, formaron el equipo perfecto para impulsar la empresa. Aunque ellos trabajan en el negocio a tiempo parcial.

Además de la venta directa de 'kits' y ovillos de lana y algodón, a través de una serie de tutoriales gratuitos en vídeo cualquier persona puede aprender a tejer y hacer punto 'online' "Estábamos cenando los tres, hablando de tonterías, y pensamos en emprender algo como hermanos porque apenas nos veíamos y, en principio, con el ánimo de divertirnos. Le dimos muchas vueltas", recuerda Carlos Prieto.

Clientes hasta en el Polo Norte

Finalmente, su apuesta, que no requirió una inversión desmesurada, consistió en el lanzamiento de un portal híbrido, a medio camino entre el ecommerce y el elearning. Además de la venta directa de kits y ovillos de lana y algodón, a través de una serie de tutoriales gratuitos en vídeo cualquier persona puede aprender a tejer y hacer punto online.

Una de las tiendas físicas
Una de las tiendas físicas
Acaban de cerrar su primer año con más de 4.000 pedidos sólo en España, con una media de 2.24 kits por cada encargo. Mientras avanzan en el mercado nacional, donde su principal competencia es We are knitters, se proponen asaltar el mercado europeo, aunque ya cuentan con clientes en el exterior, hasta en el mismo Polo Norte, donde una geóloga se ha convertido en usuaria habitual del portal. 

Sin embargo, el dato que más les enorgullece tiene que ver con que los clientes repiten. "Casi un 60% vuelven a comprar, y lo hacen de forma recurrente. Tenemos un alto porcentaje de gente que este año ha comprado más de diez veces. La lectura que hacemos es que el producto es bueno, el precio justo y la forma de presentárselo al cliente correcta", señala Carlos Prieto. 

Su hermana, encargada de la parte creativa del negocio, no entiende de cifras, pero sí sabe que el knitting engancha, y mucho. "Gusta porque te permite tener la mente en blanco. En una sociedad donde existe tanto estrés, si una persona teje durante diez minutos seguro que se acostará de otra manera".

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