la educación es fundamental para protegerles

Menores e internet: qué, cómo y dónde está el peligro

Internet es una herramienta sujeta a malos usos. Existe desconocimiento de los riesgos que conlleva, y muchos padres no saben cómo proteger a sus hijos

Foto: Campaña de concienciación de la organización Innocence in Danger
Campaña de concienciación de la organización Innocence in Danger

Internet es una herramienta sujeta a malos usos. Hay mucho desconocimiento de los riesgos que conlleva, y muchos padres están despistados sobre cómo proteger a sus hijos. 

Los depredadores sexuales ya no necesitan apostarse a la puerta de un colegio con una bolsa de caramelos. Basta con que se sienten cómodamente delante del ordenador o usen un teléfono móvil inteligente en cualquier sitio. Internet es una ventana al mundo, para lo bueno y para lo malo. Los menores están en una posición muy vulnerable, donde muchos padres parecen estar en Babia. Todavía hay mucho desconocimiento.

“Es necesaria mucha información, al objeto de que niños, padres y educadores tengan muy en cuenta que en las redes sociales hay delincuentes sexuales que se hacen pasar por menores”, comenta el abogado Carlos Sánchez Almeida, del Bufet Almeida. 

Durante los cinco primeros meses de este año, la Policía Nacional ha detenido a 105 personas en el marco de 53 investigaciones, vinculadas con el ciberacoso sexual de menores y la distribución y producción de pornografía infantil

La situación es un poco crítica. Muchos padres no están preparados para educar y aconsejar a sus hijos. Es necesario “saltar la brecha tecnológica, que los padres sepan los riesgos que tienen los chavales. Aunque, aparentemente, dentro de casa están seguros, que sepan que dentro del ordenador hay un montón de peligros”, explica Óscar de la Cruz, Comandante responsable del Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil. 

Durante los primeros cinco meses de este año, la Policía Nacional ha detenido a 105 personas en el marco de 53 investigaciones vinculadas con el ciberacoso sexual de menores y la distribución y producción de pornografía infantil; durante 2012, los policías completaron 103 investigaciones, con 261 detenidos relacionadas con esos delitos.

Ciberacoso sexual a menores

En los últimos meses, la Guardia Civil ha intervenido en varios casos de acoso sexual de menores por internet, como las operaciones Molling, Susolokito y Deejay. El modus operandi es similar: un adulto se gana la confianza del adolescente en una red social o un chat, a menudo haciéndose pasar por otro niño. Consigue que le envíe una foto provocativa o que se desnude ante la cámara web del ordenador. A partir de esa primera imagen comprometida, el ciberacosador somete a chantaje al menor para que siga proporcionando nuevo material o bien concertar un encuentro físico, so pena de distribuir la primera imagen a los amigos o familiares del niño. 

La presión psicológica que sufren estas víctimas tan vulnerables es brutal. En ocasiones llegan a plantearse el suicidio con tal de no dar más imágenes. Y un solo agresor puede estar acosando a múltiples víctimas simultáneamente. Por ejemplo, durante la operación Molling, la Guardia Civil pudo identificar a 60 víctimas con edades entre 10 y 16 años en 17 provincias españolas. Los agentes han analizado de 60.000 mensajes de chat con cerca de 1.000 menores. 

Un reciente informe elaborado por la Europol que analiza la explotación sexual comercial de niños en internet revela el aumento de las tácticas de agresión y amenazas contra menores para solicitar favores sexuales. El nivel de coerción empleado crece a la vez que disminuye el tiempo que invierten los depredadores en cazar a sus víctimas. La inmediatez de internet los hace más eficientes, resultando en casos que involucran a centenares de víctimas infantiles y adolescentes. 

No todo el material que circula por la red es fruto de chantajes y amenazas. También hay material autogenerado voluntariamente. El menor se hace una foto o un vídeo subido de todo y se lo envía a un amigo o a un novio

No todo el material que circula por la red es fruto de chantajes y amenazas. También hay material autogenerado voluntariamente. El menor se hace una foto o un vídeo subido de tono y se lo envía a un amigo o a un novio. Puede ser a través de servicios de mensajería instantánea directamente desde el móvil.

El problema surge cuando el destinatario lo difunde sin consentimiento, y se produce una distribución en cadena. De hecho, el informe de la Europol alerta sobre un aumento de estos comportamientos de producir contenidos de índole sexual por parte de los jóvenes para enviarlos por internet, porque existe un riesgo real de que esos materiales acaben circulando en las redes comerciales.

La situación requiere combinar medidas legales y educativas. Es misión de los padres encargarse de enseñar a sus hijos los riesgos de internet. “Igual que en la vida clásica les hemos dicho, oye, si viene un extraño, no le abras la puerta. Si te van a ofrecer caramelos al colegio, no los cojas. Lo mismo hacerlo para este mundo digital”, señala el Comandante de la Guardia Civil Óscar de la Cruz.

De consumidor a agresor

La aparición de internet ha incidido en la explotación sexual de menores en varias vertientes. Facilita la distribución de material pornográfico infantil. Eso afecta al consumo, porque “llega un momento donde el pedófilo ya no tiene suficiente y va subiendo escalones. De ser pedófilo, consumidor de pornografía infantil, salta a pederasta, a llegar a abusar”, explica el Comandante de la Cruz. Otro efecto bastante notable son las comunidades de pedófilos de internet donde pueden socializarse “y ya no se sienten tan solos como antes”, comenta de la Cruz, que añade que “al final es un refuerzo de su conducta que les incita un poco más a realizarla”.

Una tendencia creciente que destapa el informe de la Europol son los servicios de vídeo en directo ('live streaming') de abusos sexuales de menores por internet que son de pago. El informe relata el caso de un europeo que encargaba abusos sexuales de niños por internet a un país del sudeste asiático

Una tendencia creciente que destapa el informe de la Europol son los servicios de vídeo en directo (live streaming, en inglés) de abusos sexuales de menores por internet que son de pago. El informe relata el caso de un europeo que encargaba abusos sexuales de niños por internet a un país del sudeste asiático, utilizando el chat y la webcam para instruir a las mujeres del pueblo sobre el tipo de actos que deseaba ver.

Para el abogado Carlos Sánchez Almeida, el live streaming es “espectáculo pornográfico y también pornografía infantil”. El consumidor que lo visiona “comete el delito en su modalidad de tenencia” porque “para emitir el streaming se crea un fichero informático, que queda almacenado en los archivos temporales del internet del receptor”, apunta Almeida. Si además se realiza un encargo de concreto, habría que añadir la inducción a delitos de agresión sexual. La próxima reforma legal penalizará el simple acceso.

En 2011 se aprobaba una directiva europea sobre el abuso y la explotación sexuales de niños y la pornografía infantil. La transposición todavía está pendiente en nuestro país, aunque el plazo concluye en diciembre de este año. El Gobierno español está preparando una reforma del Código Penal que elevará la edad de consentimiento sexual desde los trece a los dieciséis años, modificará la definición de pornografía infantil y establecerá nuevos tipos penales. Ahora bien, las medidas legales y represivas son sólo una parte para frenar la explotación sexual de niños y jóvenes en internet. La labor de los padres es fundamental para proteger a los hijos y educarles sobre los peligros de la red y los móviles.

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