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El 'hacker' millonario que volvió a su garaje para diseñar un sistema operativo
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crea un sistema operativo prometedor

El 'hacker' millonario que volvió a su garaje para diseñar un sistema operativo

¿Qué tienen los garajes en Silicon Valley? Será un mito pero lo cierto es que ahora un 'hacker' rico ha decidido volver a los orígenes y crear un nuevo SO

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¿Qué tienen los garajes en Silicon Valley? Parte de mito, parte realidad, lo cierto es que estos lugares han sido protagonistas de sonoros inicios de empresas que, como Apple, cotizan ahora a niveles estratosféricos en el Nasdaq.

El proceso lógico es el siguiente: nace una idea y hay que echarla a andar con lo primero que se tiene y con lo que se carece, que por lo general suele ser dinero. El vil metal es habitualmente el principal obstáculo para esta generación de jóvenes emprendedores que arrancan con lo puesto. Menos mal que las casas en Estados Unidos suelen ser como en las películas, con una gran plaza de garaje en el que uno puede fácilmente montar unas mesas y que aquello sea la mecha de un comienzo prometedor.

Algo así le sucedió a Alex Polvi, un joven estudiante de informática de Oregón que en una noche de cervezas decidió crear un proyecto con un par de amigos. Hasta aquí, una historia muy similar a la vivida por Mark Zuckerberg. El proyecto del joven y sus amigos pronto recibió el visto bueno de Y Incubator, un programa de inversiones de capital riesgo para las ideas más prometedoras, y a partir de ese punto todo fue rápido, demasiado rápido.

Un cheque por valor de 30 millones de dólares

Había nacido Cloudkick, una herramienta que monitorizaba la actividad de diferentes servicios alojados en servidores remotos y que resultó ser irresistiblemente atractiva para Rackspace. Esta firma californiana decidió que aquella idea tenía que ser suya y extendió un cheque por valor de 30 millones de dólares.

De la noche a la mañana, Polvi, que se define a sí mismo como hacker, se había convertido en otro más en el conocido valle, y tan solocon 25 años. La aventura universitaria que nació en Oregón le había resuelto la vida casi sin darse cuenta. Con más dinero del que podría gastar y con la sensación de haberlo conseguido casi sin esfuerzo, nuestro protagonista se plantó en San Francisco, la cuna de las startups y disfrutó de un breve periodo de vida contemplativa sin una ocupación que le llenara la agenda.

Pero una buena mañana, volvió a tener otra idea feliz, aunque en esta ocasión mucho más ambiciosa: crear un sistema operativo para servidores basado en Linux que sería bautizado como CoreOS. Y para hacerlo, volvió a reunir a su grupo de amigos.“Sentí que tenía que reunir a la banda de nuevo”, reconoció.

Vuelta a comenzar de cero

Con el lomo bien cubierto y la cuenta corriente rebosante de ceros, era muy tentador alquilar una oficina de grandes dimensiones y empezar a lo grande. Además, con el bagaje de Cloudkick no resultaría nada difícil obtener financiación para arrancar su nueva aventura en unas condiciones ventajosas si lo comparamos con el resto de emprendedores que inician sus proyectos.

Pero no, Polvi quiso asegurarse de que CoreOS viviera el impulso de los que arrancan de ceroy en lugar de instalarse en un parque tecnológico, alquiló un garaje en Palo Alto. Y ahí, con la puerta abierta de par en par y los portátiles en los regazos, ha comenzado a fraguarse un sistema operativo que algunos vaticinan que puede llegar a poner patas arriba el sector.

CoreOS cuenta, al menos, con dos atributos ganadores: es gratuito y basado en Linux, y por otro, y este es el punto más interesante, permite a las grandes empresas (su cliente natural) ejecutar más aplicaciones reduciendo el número de ordenadores necesarios para ello. Las perspectivas, sobre el papel, son prometedoras, y este pequeño grupo no parece conocer la palabra miedo.

Y lo tienen todo pensado: no hay venta de licencias al ser todo gratuito, pero su modelo de negocio reside en la venta de soporte y asesoramiento a las grandes empresas, que con lo que se van a ahorrar en hardware y simplificación de sistemas, no tendrán inconveniente en recibir el amparo de este grupo de valientes. No hay fechas para la presentación, pero cuentan con un potentísimo apoyo de grandes inversores que no han titubeado a la hora de rubricar la financiación.

¿Qué tienen los garajes en Silicon Valley? Parte de mito, parte realidad, lo cierto es que estos lugares han sido protagonistas de sonoros inicios de empresas que, como Apple, cotizan ahora a niveles estratosféricos en el Nasdaq.

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