LA NUEVA ‘ENFERMEDAD’ TECNOLÓGICA

Los portátiles ‘queman’ la piel

Desde hace tiempo, los fabricantes de ordenadores portátiles incluyen en sus manuales una advertencia: esas máquinas no deben utilizarse colocadas sobre las rodillas ni en contacto

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Los portátiles ‘queman’ la piel
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Desde hace tiempo, los fabricantes de ordenadores portátiles incluyen en sus manuales una advertencia: esas máquinas no deben utilizarse colocadas sobre las rodillas ni en contacto directo con la piel. El aviso pretende evitar demandas por daños pero, por desgracia, la mayoría de los usuarios de ordenadores portátiles nunca leen el manual.

Lo más habitual es que las personas coloquen el portátil sobre su regazo, lo que está provocando el resurgimiento de una vieja enfermedad, casi extinta. Los medios de comunicación la han bautizado como "síndrome de la piel tostada". Expertos como el doctor Juan Ferrando Barberá, medico consultor del servicio de dermatología del Hospital Clínico de Barcelona, prefieren el nombre científico. "Se llama eritema ab igne, aunque también se le puede denominar termodermatitis. Eso de la piel tostada es un invento reciente, muy gráfico, para que la gente sea consciente del peligro".

Dos investigadores suizos, Andreas Arnold y Peter Itin, han publicado recientemente un informe que analiza diez casos de esta enfermedad ligada a las nuevas tecnologías. Todos los pacientes habían trabajado con el ordenador sobre las rodillas varias horas al día durante meses, e incluso años. Como consecuencia, acabaron con una extraña coloración de la piel.

"El eritema ab igne clásico se produce por la cercanía continuada a una fuente de calor, no de luz, durante muchas horas a diario durante meses. Esto produce una vasodilatación más profunda de los vasos de la piel, una inflamación un poco profunda y pigmentación en forma de malla”, explica el doctor Ferrando. El síndrome en sí no causa problemas funcionales ya que las piernas de los afectados no sufren ninguna disminución en su capacidad motora. Se trata en realidad de un problema estético. "Deja un problema de coloración cutánea que no se va. Salvo que se detecte en sus comienzos no se quita. Queda una pigmentación residual púrpura, o incluso suavemente marrón”, detalla.

Lo curioso es que una enfermedad que históricamente estaba ligada a grupos de población de mediana edad y avanzada, afecte en la actualidad a pacientes más jóvenes. El caso más precoz es el de un niño de 12 años que acudió a su médico de cabecera porque experimentaba una fuerte decoración en la parte superior de los muslos. Tras una larga investigación, el doctor llegó a la conclusión de que se debía a que el muchacho pasaba entre cuatro y cinco horas diarias jugando con el ordenador portátil colocado sobre las rodillas.

"Antes lo veíamos mucho en gente mayor, que se ponía cerca del brasero para calentarse durante muchas horas diarias, a veces durante meses. En los últimos tiempos, empezaba a escasear en muchas consultas, porque los braseros están desapareciendo y el calor en las casas es más difuso. Por lo visto, ahora los portátiles están provocando lo que antes hacían los braseros", apostilla Ferrando.

Daños para el equipo

Aunque la termodermatitis sea principalmente un problema estético, lo cierto es que no es bueno para la salud trabajar con el ordenador portátil colocado sobre las rodillas. Cuando los fabricantes empezaron a incluir la advertencia en los manuales, las máquinas no eran tan potentes como las que se venden hoy, y no generaban tanto calor. En algunos casos, la temperatura que producen algunos ordenadores portátiles durante su funcionamiento puede llegar a ser, como mínimo, incómoda. Además, se produce un efecto de realimentación. Al trabajar con la máquina colocada sobre los muslos, en muchos modelos quedan bloqueadas las rejillas de ventilación, lo que provoca que la temperatura aumente todavía más. No sólo es la piel del usuario la que sufre, sino también la electrónica del equipo.

Para evitar males mayores, los expertos recomiendan no trabajar con el portátil en el regazo, y si esto no se puede evitar, por falta de espacio o de instalaciones, "hay que poner entre el ordenador y la pierna una lámina aislante. Hay que evitar el contacto directo, una toalla, una goma, o incluso la propia funda del aparato”, recomienda el experto en dermatología del Hospital Clínico de Barcelona.

De aplicarse una solución como las recomendadas, hay que evitar que la barrera interpuesta bloquee las rejillas de ventilación del aparato, porque el problema de calor se multiplicaría. Quizás lo mejor sea recurrir a una base ventilada que se encuentra en las tiendas de informática, y que se conectan al ordenador a través del puerto USB. Lo mantienen frío, aunque a costa de reducir muchísimo la autonomía de las baterías. Algunos fabricantes han diseñado fundas blandas específicas de goma o neopreno que en caso de necesidad se pueden poner entre el portátil y las rodillas. De todos modos, aunque se utilice una funda, conviene colocar algún objeto debajo de la parte posterior de la máquina para lograr una pequeña elevación que favorezca la circulación del aire.
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