Los niños saharauis de las familias de acogida españolas quieren ir a la guerra
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Vacaciones de Paz en España

Los niños saharauis de las familias de acogida españolas quieren ir a la guerra

La reactivación del conflicto en el Sáhara Occidental ha desatado una oleada de fervor militar entre los jóvenes saharauis. Muchos de ellos son aquellos niños que vinieron a España de acogida

Foto: Soldados saharauis en Rabuni, "zona liberada". (EFE)
Soldados saharauis en Rabuni, "zona liberada". (EFE)

"No pensamos en la muerte, porque ya es nuestra hora", le dice por teléfono Abeid* a Antonia Morera, vecina de Casares, un pueblo de Málaga. Abeid, saharaui de Tifariti de apenas 21 años, se ha ofrecido voluntario para tomar las armas "porque ha llegado el momento de luchar". Al otro lado del teléfono está su 'madre' de acogida, con la que pasó varios veranos en España y lo conoce desde que apenas era un crío de ocho años.

El pasado sábado 14 de noviembre, el Frente Polisario saharaui declaró el "estado de guerra con Marruecos", después de que este desplazara sus tropas hasta el paso de Guerguerat, en lo que los saharauis consideraron una ruptura del acuerdo de alto el fuego en vigor desde hacía más de treinta años. Los tambores de guerra suenan de nuevo en el Sáhara Occidental, y cientos de saharauis se han ofrecido en masa como voluntarios para participar en la lucha. Muchos de ellos son, precisamente, aquellos niños que participaron en las primeras 'Vacaciones de la Paz' en familias de acogida en España. Ahora, son jóvenes adultos que han decidido tomar las armas para "luchar por el pueblo saharaui". En España, sus familias de acogida, que los han visto crecer cada verano, se debaten entre el miedo, la tristeza e, incluso, el orgullo.

Foto: Soldados saharauis patrullan las "zonas liberadas" próximas al muro de separación con Marruecos. (EFE)

Los enfrentamientos en el Sáhara Occidental, los más graves registrados en la zona desde que en 1991 se declaró el alto el fuego, transcurren en completo silencio por parte de Marruecos, que sigue una estrategia de "minimizar" el conflicto y en público mantiene "su compromiso con el alto el fuego" que desde hace casi 30 años mantenía la disputa militar congelada. El Polisario, sin embargo, asegura que se están produciendo continuos ataques a las posiciones militares enemigas en el muro de separación. Tanto las informaciones de Marruecos como del Polisario y la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) no pueden ser ni confirmadas ni desmentidas por fuentes independientes, ya que no hay acceso a la zona.

La única información que llega a las familias en España es a través de esa difícil cobertura de teléfono con sus 'hijos' de acogida. "Los pueblos están quedando desiertos, todos los hombres y los jóvenes están yéndose", dice orgullosa Faimatou* desde el campamento de Smara, una joven en la veintena, a Paqui Delgado, de Córdoba. Faimatou está ya casada, y en el momento de la llamada su marido, otro joven saharaui, también estaba preparándose para partir.

Foto de archivo de un joven voluntario de las fuerzas del Polisario en 2016. (Reuters)
Foto de archivo de un joven voluntario de las fuerzas del Polisario en 2016. (Reuters)

También es el caso de Ahmed*, uno de los tres —entonces— niños que acogió de 2001 a 2008 María Luisa. Junto a varios de sus hermanos, ya se ha presentado voluntario al centro de reclutamiento. Ya están en el centro de adiestramiento, pendientes de ser llamados. Según detalla Ahmed, las fuerzas saharauis están reclutando jóvenes voluntarios a partir de los 17 años, por lo que el menor de los hermanos, Abdalahi*, de 16, no va a poder presentarse, "a pesar de que él quiere", según le ha contado a María Luisa.

"La moral está muy alta entre la juventud", sostiene María Luisa, que habla prácticamente todos los días —por teléfono o por 'messenger'— con los campamentos, pese a las dificultades de cobertura o conexión. "Prefieren morir, dicho por ellos, por su tierra defendiéndola para ver un Sáhara libre antes de seguir en las circunstancias que están viviendo, teniendo que depender de la ayuda internacional y sin ver salida ni oportunidades". "Victoria o muerte, esas han sido sus palabras". "Están todos muy entusiasmados, con ganas", cuenta por su parte Antonia, sobre "sus" dos niños, ambos alistados. Coincide con ellas Lola Claramunt, de Valencia, cuyo 'niño de acogida', ahora de 24 años y que vive en El Aaiún​​​, también se quiere alistar: "La reacción de los jóvenes es más eufórica, quizá menos realista [sobre el conflicto]".

Jóvenes sin oportunidades

La mayor parte del Sáhara Occidental está en zona controlada por Marruecos, pero cientos de miles viven en zonas controladas por el Polisario o en campamentos de refugiados en la vecina Argelia. En los campamentos o 'wilayas', en medio del árido desierto, estos jóvenes han crecido bajo la sombra de un conflicto enquistado, con una solución política que nunca llega y un referéndum de autodeterminación cada vez más aparcado desde que, en 2007, Marruecos presentara su propuesta de 'autonomía' bajo control de Rabat para el Sáhara Occidental.

Uno de los niños saharauis de acogida en los Veranos de la Paz. (Cedida)
Uno de los niños saharauis de acogida en los Veranos de la Paz. (Cedida)

En los campamentos, la vida es difícil para los jóvenes saharauis, y muchas familias dependen de la ayuda internacional. "Estaba desesperado por la situación que tienen los jóvenes allí. No tienen salidas, no tienen oportunidades de nada. Un joven de esa edad en esa situación... Es prácticamente una bomba de relojería", lamenta Paqui hablando sobre Hamdi*, a quien acogió en España los veranos de 2008 a 2014 y que vive en el campamento de Smara, con su madre viuda y sus seis hermanos. Toda una generación que está sintiendo que "han esperado demasiado" y que toda su paciencia no está teniendo recompensa.

En este contexto, no es de extrañar el poder de convocatoria que ha desatado la reactivación del conflicto entre los jóvenes saharauis. En imágenes distribuidas en redes sociales (por fuentes saharauis) se puede observar largas colas frente a los centros de reclutamiento. No todos vienen de los campamentos, sino también de las zonas controladas por Marruecos, como Dajla o El Aaiún. La mayoría parten en todoterreno, o furgonetas abiertas tipo "pick-up", en dirección a las llamadas "zonas liberadas", una amplia región próxima al muro de separación que el Polisario arrebató a Mauritania y Marruecos durante los años que duró la guerra. Entre ellas en Rabuni, donde está recibiendo instrucción Abeid, que se ofreció voluntario hace apenas unos días. "El ambiente de los jóvenes de los últimos años [en los campamentos] es que necesitaban hacer algo. Y están viendo el conflicto como una salida a esta situación [congelada]", relata por su parte Antonia, que ha acogido a tres chicos de 2008 a 2013 y que ha visitado los campamentos en varias ocasiones.

También la diáspora saharaui en España o los cientos de jóvenes que están estudiando en Argelia, como el hermano pequeño de Ahmed, Abdalahi, que está estudiando en Argel gracias a una beca y ha pedido ya volver a su casa para alistarse.

Preocupación y orgullo

Desde España las familias lo están viviendo con una mezcla de preocupación y orgullo, pegados continuamente a 'WhatsApp' o a Facebook, donde consumen cada noticia nueva que ven sobre los últimos desarrollos. Son las familias de 'Vacaciones en Paz', un programa que lleva prácticamente desde los años 80 trayendo niños saharauis a España cada verano. "Llevamos casi 30 años trayendo niños, que han tratado como a sus propios hijos, y que ahora son ya adultos que se están apuntando al frente", afirma Isabel González, presidenta de la Asociación Malagueña de Amistad con el Pueblo Saharaui.

(Cedida)
(Cedida)

"Por un lado lo entiendo [que se presenten voluntarios], pero por otro lado, como madre de acogida yo lo siento como si fueran de mi familia, y me provoca mucha pena y preocupación. Lo he tenido mucho tiempo y hemos mantenido el contacto, su recuerdo y su cariño están ahí", cuenta Paqui. Lola también dice tener el "alma en un puño": "Cuando una persona tan cercana, a la que quieres tanto, y que pueda ponerse en una situación tan de riesgo...".

Sin embargo, ese miedo también se mezcla con el orgullo, al menos para Antonia. Cuando lo conoció, Abeid* era un niño "muy pacifista". Ahora, "lo tiene muy claro, que es el momento para luchar por su tierra". "Yo lo escucho lo convencido que está, y eso me llena de orgullo. Nos emocionamos cada vez que hablamos con ellos". "Pienso en su madre, y en todas las madres, que vieron como sus padres lucharon en una guerra y ahora tienen que despedir a sus hijos para que vayan a defender su tierra, ocupada ilegalmente por Marruecos desde hace 45 años y la comunidad internacional no hace nada", defiende María Luisa.

*Todos los nombres de los protagonistas han sido cambiados para proteger su identidad.

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