2021 también va a ser un año largo

Tenemos que hablar de las vacunas del covid ('spoiler': no hagas planes para 2021)

El 'hype' sobre la vacuna del coronavirus no solo está generando expectativas exageradas sobre su llegada, sino también sobre el complejo panorama que se abrirá tras la vacunación

Foto: Putin, dando el parte vírico.
Putin, dando el parte vírico.

Se abre el telón y aparece un explorador a punto de encontrar un valioso fetiche de oro en el Amazonas, pero una serpiente venenosa le muerde y cae redondo. Le quedan cinco minutos de vida. Cuatro minutos y 58 segundos después, una soldado se descuelga de un helicóptero blandiendo una inyección. Justo a tiempo. Tras recibir el antídoto, nuestro héroe se levanta de golpe, se sacude el polvo y besa a la soldado; hacen planes juntos para los siguientes treinta años. Final feliz.

Usted ha visto muchas veces esa película y usted está angustiado buscando la luz al final del túnel del coronavirus. Usted sería blanco fácil, por tanto, del exceso de expectativas con la vacuna del covid, que no solo estaría a la vuelta de la esquina, sino que en cuanto nos la inyecten, nos sacudiremos el polvo del miedo y la paranoia y volveremos a nuestra añorada vida los siguientes treinta años.

Lamentamos comunicarles que la vuelta a la normalidad posvacuna va a ser un poco más compleja…

Ya está aquí

El pasado 18 de marzo, cuando España solo llevaba cuatro días en estado de alarma, se propagó un teletipo de agencia que aseguraba que la vacuna china estaba al caer. “China desarrolla con éxito una vacuna contra el coronavirus". “La vacuna ha sido aprobada por su seguridad, eficacia y calidad por parte de terceros y ha completado su preparación preliminar para la producción en masa”. Desde entonces hemos leído la misma noticia innumerables veces.

Si los medios no han ayudado a enfriar el asunto, la geopolítica tampoco: con Putin presumiendo de vacuna galáctica (Sputnik) y Trump jugando a tener una vacuna que le ayude a ganar las elecciones en noviembre (en efecto, Trump y Putin han visto muchas películas sobre exploradores mordidos por serpientes).

Un avance insólito (pero queremos más)

Estamos ante un problema de expectativas exageradas y de desajuste de velocidades. Primero: hasta 2020, la humanidad nunca había desarrollado una vacuna completamente efectiva contra un coronavirus. Segundo: las vacunas suelen tardar 10 años o más en desarrollarse. Ahora mismo y según el registro de la Organización Mundial de la Salud ya hay 179 vacunas experimentales contra el coronavirus y 34 de ellas ya se están probando en humanos.

La carrera por la vacuna es el proyecto científico más importante de nuestra era; con una cadencia ensayo/error que seguirá su marcha incluso cuando las vacunas estén listas. Pero también es un espectáculo retransmitido minuto a minuto... a gritos. Es como retransmitir una carrera de caracoles con el tono histérico de un thriller deportivo en sus últimos segundos, pero los caracoles solo avanzan un metro al día, eso cuando no van marcha atrás, y la meta está todavía a medio kilómetro.

En efecto, no estamos aún esprintando, sino en plena carrera de fondo por un monte desconocido, por lo que las predicciones más optimistas sobre la vacuna del covid hay que ponerlas en cuarentena. O a la hiperventilación, los nervios y el ansia habrá que sumarle la desconfianza de buena parte de los ciudadanos.

El doctor Anthony Fauci. (Reuters)
El doctor Anthony Fauci. (Reuters)

Solo así se entiende que hasta un 40,3% de los españoles no estén dispuestos a vacunarse inmediatamente (frente a un 44,4% que sí), según los últimos datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Quizá la palabra clave de la pregunta del CIS sea "inmediatamente": muchos preferirían esperar un poco antes de ponerse la primera inyección que salga al mercado, que según algunos líderes políticos podría ser en noviembre o diciembre.

En medio del ruido, se escuchan las voces amortiguadas de expertos alertando de plazos más realistas. El doctor Anthony Fauci, asesor de la Casa Blanca, dijo en la MSNBC que lo más parecido a una normalidad no llegará hasta “mediados o finales de 2021”. Robert Redfield, director del Centro de Control y Prevención de las Enfermedades (CDC) de Estados Unidos (y aliado de Trump), reconoció en una comparecencia reciente en el Senado que habrá que esperar "hasta el tercer trimestre o finales del segundo trimestre del 2021" para la vacunación masiva.

¿2021? 2022, 2023, 2024...

Otros expertos consultados por El Confidencial abundan en esta teoría: tener una vacuna lista y efectiva a final de año sería un logro histórico y una señal positiva, pero aún quedaría un largo camino por recorrer para volver a la vieja normalidad: "Como ha recalcado el CEO del Instituto Serum de la India, incluso aunque aceleremos el proceso, puede que hasta 2024 no tengamos vacunas disponibles en una cantidad necesaria para todo el planeta", explica Marc Lipsitch, epidemiólogo de Harvard, a este periódico.

"Espero que la combinación de mejores tratamientos, las primeras vacunas y un mejor entendimiento de los mecanismos de transmisión consigan que 2021 sea mejor que 2020. Pero me asombraría mucho si gran parte del planeta consiguiera dejar atrás el distanciamiento social y las restricciones para viajar a mediados del año que viene", asegura este investigador en enfermedades infecciosas y autor de varios estudios sobre el futuro de la pandemia.

Al fin y al cabo, la producción y distribución a escala mundial de una vacuna efectiva llevará su tiempo. Y más del que creemos. "Hay 7.800.000.000 de personas en la tierra y, en el mejor escenario, a finales de 2021 tendremos solo un billón”, señala Ezekiel J. Emanuel, codirector del programa Iniciativas Globales en la Universidad de Pennsylvania y presidente del Departamento de Ética Médica y Política de Salud, a este periódico.

Emanuel coincide con Fauci: aunque tengamos vacuna, nuestra vieja normalidad tardará en volver. Pero, ¿cuándo? "Para noviembre de 2021 espero que empecemos a alcanzar una cierta normalidad: colegios, restaurantes y tiendas abiertas. Pero el nivel de normalidad de 2019 no lo alcanzaremos hasta, por lo menos, 2022".

El nivel de normalidad de 2019 no lo alcanzaremos hasta, por lo menos, 2022

Sigamos con las posibles malas noticias: aunque solventemos el problema de la distribución, podremos darnos de bruces con el resultado. La vacuna puede que no sea la panacea inmediata que nos esperamos.

“Los estadounidenses están sobrestimando lo que podría hacer una vacuna”, escribió Aaron E. Carroll, profesor del Indiana University School of Medicine, en ‘The New York Times’. Aunque Carroll cree “probable" que se apruebe "una vacuna eficaz este otoño”, también sostiene que “es muy poco probable que esta vacuna cambie las reglas del juego”.

¿Por qué?

Especular sobre la fecha de llegada la vacuna no sería el único distorsionador de expectativas, también creer que la vacunación liquidará el covid. Más bien saltaremos a otro escenario (esperemos que mejor) con nuevas incertidumbres. ¿Funcionará la vacuna? ¿Inmunizará a mucha o a poca gente? Carroll lo explica así: “No todas las vacunas son iguales. Algunas, como las del sarampión y las paperas, brindan beneficios fuertes y casi de por vida tras unas pocas dosis. Otras, como la de la gripe, beneficios limitados por una temporada. Aún no sabemos de qué lado caerá la del covid, aunque parece probable que sea parecida a la de la gripe. No sabemos cuánto tiempo durará la inmunidad que proporciona. No sabemos sus beneficios sobre los diferentes tipos de poblaciones”.

La aprobación de una vacuna puede ser el comienzo de una respuesta real al coronavirus; pero ciertamente no será el final

A causa de esas incógnitas, aún después de ‘inmunizarnos’, “tendremos que seguir siendo extremadamente cuidadosos”. Es decir, las mascarillas y el distanciamiento social continuarán, y habrá un nuevo enemigo invisible: la relajación del ‘inmunizado’. “Demasiados creerán que la vacuna los ha salvado y volverán a sus actividades más normales. Eso podría provocar grandes brotes, justo cuando el invierno golpea con más fuerza”, opina Carroll.

“La aprobación de una vacuna puede ser el comienzo de una respuesta real al coronavirus; pero ciertamente no será el final. Es mucho más probable que la vida en 2021, especialmente en la primera mitad del año, se parezca mucho a la actual. Aquellos que piensan que solo tenemos unos pocos meses más de dolor que soportar deberán ajustar sus expectativas. Aquellos que piensan que volveremos a la normalidad el próximo año, y sobre todo el próximo semestre, pueden tener un rudo despertar”, zanja Carroll.

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