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¿Funciona Qatar mejor que España? Sí, a nivel económico pero no a nivel humano

El exjugador del FC Barcelona Xavi Hernández ha asegurado que el sistema catarí es "mejor" que el español. ¿Cuánto de cierto tiene esta afirmación?

Foto: El estadio internacional Khalifa en Doha (Reuters)
El estadio internacional Khalifa en Doha (Reuters)
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"No vivo en un país democrático, pero creo que el sistema de aquí funciona mejor que el de allí": con estas palabras defendía el exjugador del FC Barcelona Xavi Hernández su postura con respecto a la celebración de un referéndum en Cataluña. Lo cierto es que, en función de la métrica que se utilice, sí se puede decir que la situación de Qatar es mejor que la de España, sobre todo en cuanto a los índices de seguridad o de libertad económica, pero a costa de muchos otros aspectos importantes, como la defensa de los derechos humanos o la libertad de expresión. Con los datos en la mano, en muchos índices Qatar está al nivel de España o incluso por encima, pero es importante ver en conjunto la situación del país para valorar si, efectivamente, se puede decir que tiene un sistema mejor que el español.

Eso sí, si se cogen únicamente las palabras de Xavi Hernández —"Yo me he mojado a favor del derecho a decidir"— no hay argumentos que sostengan esta afirmación: en el Índice de Democracia que elabora cada año la Economist Intelligence Unit (EIU) y que evalúa el estado de la democracia en 167 países (se miden cerca de 60 indicadores de pluralidad, libertades civiles y cultura política), Qatar no se encuentra, ni de lejos, en el nivel de España. Pintada de rojo en el mapa del estudio sobre sistemas de gobierno del mundo, esta monarquía absoluta gobernada por la misma familia desde el siglo XIX vio hace apenas dos años cómo todos los países de su entorno rompían relaciones diplomáticas con el estado, al que acusaban de apoyar el terrorismo en la región.

De la calidad de vida a la libertad

Qatar es el país más rico del mundo, pero por el contrario se encuentra entre los que más contaminan. Cada país se puede medir en función de muchas y muy diferentes variables, y su posición en los 'rankings' elaborados gracias a estas evaluaciones varía, como es lógico, en función de las mismas; por eso es imposible afirmar con rotundidad que un país es mejor que otro si no se matiza la variable sobre la que se está comparando. ¿Es el sistema catarí mejor que el español? En algunos aspectos —y según determinados índices— sí, especialmente a nivel económico; aunque no a nivel de libertades políticas o derechos humanos, y ni siquiera en desarrollo humano.

El último índice de calidad de vida elaborado por Numbeo (a mediados de 2019) sitúa a Qatar en una más que cómoda posición 21 (de 77), solo seis puestos por detrás de España: este índice se elabora teniendo en cuenta diferentes métricas, que van desde el índice de poder adquisitivo o el nivel de contaminación al precio de la vivienda, pasando por el índice de tiempo medio de viaje para llegar al puesto de trabajo o el índice de seguridad.

Precisamente con respecto a este último aspecto, se podría afirmar que Qatar es el país más seguro del mundo (en función de los datos de Numbeo): los niveles de delincuencia son muy bajos y la población considera que caminar a cualquier hora de la noche por cualquier punto es relativamente seguro. Los datos de SafeAround también apoyan esta tesis: el riesgo de sufrir robos, atracos o asaltos con fines sexuales es relativamente bajo; el nivel de accidentes de tráfico también, y lo mismo con el riesgo de que tengan lugar accidentes naturales —más allá de las altas temperaturas o las más que habituales tormentas de arena—, siendo éste uno de los países más seguros a este respecto.

En cuanto a su economía, el Índice de Libertad Económica de 2019 lo sitúa entre los 30 países más libres del mundo en una lista que lidera Hong Kong. En este caso, es importante entender el concepto de libertad económica que maneja la Fundación Heritage, que es la que está detrás de este 'ranking': el derecho de todos los ciudadanos de controlar su trabajo y sus propiedades; es decir, se trata de un concepto conservador de liberalismo económico, basado en el sistema estadounidense.

Museo de Arte Islámico de Doha en 2017 (Reuters)
Museo de Arte Islámico de Doha en 2017 (Reuters)

Ahora, los estudios sobre democracia y libertad de prensa son devastadores para el país árabe: el primero, elaborado por la EIU, clasifica los 167 países analizados en 'democracias completas', 'democracias defectuosas', 'regímenes híbridos' y 'regímenes autoritarios', y a Qatar lo incluye en esta última categoría, junto a otros más de 50 países que van desde Corea del Norte (el peor) a Jordania (en la frontera entre autoritario y régimen híbrido). Su puesto, muy bajo: se encuentra en la posición 133 de los 167 evaluados, frente a una España que, clasificada como democracia plena en el puesto número 19, se encuentra a solo dos puestos de la primera 'democracia defectuosa' (Corea del Sur).

Por su parte, el barómetro de la Libertad de Prensa que publica cada año Reporteros Sin Fronteras estudia el grado de libertad del que gozan los periodistas en cada país, basándose por un lado en las respuestas de muchos de estos periodistas sobre pluralismo, independencia o censura, a las que se suma un análisis cuantitativo de la situación, contabilizando los actos violentos cometidos contra periodistas mientras realizan su trabajo. Clasificados (además de en un 'ranking') por colores, España se sitúa en la zona amarilla (puesto 29), que si bien no es la mejor es relativamente buena, mientras que Qatar (puest 128) se encuentra en plena zona roja, lo que implica una situación complicada para el país: en 2017, 'Al Jazeera' vivieron de lleno la crisis del Golfo con el cierre de sus oficinas en Riad y Amán; y el año pasado el editor de la versión local de 'The New York Times' tuvo que censurar más de una decena de textos en los que se abordaba el tema de los derechos de la comunidad LGTBi.

De mujeres, otras libertades y religión

En general, pocos índices pintan de verde al país árabe: el de Freedom House, por ejemplo, da a Qatar 25 puntos de los 100 posibles y recuerda que si bien los cataríes se encuentran en uno de los países más ricos del mundo, la gran mayoría de la población está compuesta por no ciudadanos sin derechos políticos, con escasas libertades civiles y un acceso limitado a oportunidades económicas. ¿No ciudadanos? Sí, exacto: un 90% de la población no tiene la ciudadanía, ya que muchos son trabajadores y expatriados. La ciudadanía en Qatar se hereda únicamente siendo hijo de padre catarí, y para acceder a ella los residentes tienen que tener un mínimo de 25 años de residencia en el país, lo que no implica que ésta se otorgue con facilidad incluso cumpliendo estos requisitos.

Una mujer en un supermercado de Doha (Reuters)
Una mujer en un supermercado de Doha (Reuters)

Aunque la Constitución prohíbe la discriminación por género, las mujeres no tienen el mismo tratamiento a muchos niveles: por ejemplo, sus testimonios tienen menos valor en casos judicializados que los de los hombres. Y como ya se ha citado anteriormente, la ciudadanía se obtiene de padre catarí, pero no de madre catarí —aunque ya se ha aprobado una ley que permite otorgar la residencia permanente, aunque no la ciudadanía, a hijos de mujeres cataríes casadas con hombres extranjeros—. Las mujeres no pueden casarse sin permiso de un tutor, ni solicitar el divorcio sin haber pasado antes por un tribunal, y "es responsable de cuidar la casa y obedecer a su esposo", tal y como indica en su análisis global la organización Human Rights Watch (HRW). No existe ninguna ley que penalice el maltrato físico o psicológico a las mujeres dentro del matrimonio ni tampoco está contemplada la violencia física o la violación conyugal en el código penal.

Las organizaciones en defensa de los Derechos Humanos no se quedan solo en la situación de las mujeres, sino también en la de los trabajadores, que forman la mayor parte de la población (sin ciudadanía) del país. Los numerosos informes que critican las paupérrimas condiciones laborales de los trabajadores de la construcción, concretamente en el marco de la celebración del Mundial de 2022 han hecho que muchos organismos, como HRW, lleguen a considerar esta situación como trabajo forzado e incluso como esclavitud moderna.

'Sharia' y pena de muerte

Aunque la pena de muerte está abolida legalmente en Qatar y Amnistía Internacional no ha podido confirmar ninguna ejecución desde el año 2000, varias fuentes —recogidas por la organización Death Penalty Worldwide— sostienen que un tribunal confirmó la ejecución de un hombre por fusilamiento en 2003, por un asesinato cometido dos años antes. 

La principal fuente de legislación en el país, según su propia constitución, es la 'sharia' o ley islámica. Se aplica a numerosos delitos, como el adulterio, el robo o el asesinato y existen castigos físicos, como la flagelación para determinados delitos: 

Adulterio: en el año 2006 una mujer filipina fue condenada a cien latigazos por esta razón. 

Consumo de alcohol: en 2013, un expatriado musulmán, sin ciudadanía catarí, fue condenado a 40 latigazos por consumir alcohol. Lo mismo ocurrió con otro en 2014.  

Apostasía, robo o difamación son otros delitos por los que la legislación catarí puede condenar con castigos físicos. 

Según el exministro de Justicia de Qatar, Nayib al Nuaimi, en el país coexisten dos tipos de legislación, y la 'sharia' solo se aplica a los musulmanes; para el resto se aplica la ley secular. 

 

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