el Consejo Nacional de Resistencia de Irán

Aznar, Zapatero... Los otros políticos que cobraron de los iraníes de Vox

La oposición de Teherán que financió la campaña de Vox también tuvo como invitados en París a políticos de PSOE y PP. Al acto anual en París acudieron dos expresidentes españoles

Foto: El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, entre los asistentes al acto del CNRI a las afueras de París, el 27 de junio de 2014. (Reuters)
El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, entre los asistentes al acto del CNRI a las afueras de París, el 27 de junio de 2014. (Reuters)

No hay muchos asuntos que podrían unir a Vox, al conservador Alejo Vidal-Quadras, a dos expresidentes, el popular José María Aznar y el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, y a la exvicepresidenta y presidenta del Consejo de Estado, María Teresa Fernández de la Vega. La oposición iraní es uno de ellos. O al menos cierto sector de esa oposición: el del llamado Consejo Nacional de Resistencia de Irán (CNRI), bajo los focos por haber financiado la campaña de Vox en las elecciones europeas de 2014. Esta secta iraní, cuyos miembros viven confinados en un campamento en Albania, también contó con la participción de otros antiguos altos cargos españoles en sus conferencias.

Todos los políticos mencionados asistieron a un evento de la organización llamado 'Free Iran', que se celebra cada verano en París. Una persona que ha acudido una vez recuerda bajo la condición del anonimato cómo son esos eventos anuales del CNRI a las afueras de la capital francesa. "Aquello era un mitin enorme en un pabellón, más grande que una convención del PP o del PSOE. Los 'speakers' se sucedían". Entre esos conferenciantes, estuvieron Aznar, Zapatero y María Teresa Fernández de la Vega.

Independientemente de las razones ideológicas o políticas que puedan animar a los conferenciantes, el CNRI es célebre en el mundo del 'lobby' por los generosos emolumentos que ofrece a sus invitados. Una persona que ha colaborado en la organización explica que para los iraníes los oradores españoles eran algo secundario, que la organización buscaba pesos pesados de EEUU. “Rudolph Giuliani, exalcalde de Nueva York, igual cobraba 150.000 euros o 200.000 más gastos. Bill Richardson, exgobernador de Nuevo México, entre 75.000 y 100.000 euros”. El caché de los políticos españoles es menor, quizá unos 50.000 euros o menos, según fuentes del sector, para un expresidente.

Para la disidencia iraní era una forma de hacer contactos a alto nivel. Cuentan que no supervisaban el discurso y sí pedían una reunión previa en Madrid para explicar sus planes y su movimiento. Los expolíticos reconvertidos en conferenciantes aceptaban sin preguntarse mucho por el origen de los fondos, que, según cree la mayoría de los especialistas, proceden en gran medida de Arabia Saudí, además de las donaciones de sus seguidores y de otras fuentes de apoyo.

Aquello era un mitin enorme en un pabellón, más grande que una convención del PP o del PSOE. Los 'speakers' se sucedían

Aznar acudió a un acto de este grupo el 26 de junio de 2010, abriendo el camino para otros políticos españoles. Probablemente el expresidente —quien nunca ha ocultado su oposición al régimen teocrático de Teherán y su apoyo a la adopción de medidas firmes en su contra— se sintió respaldado por la presencia del estadounidense John Bolton, exembajador de EEUU ante la ONU y hoy asesor de Seguridad Nacional del presidente Donald Trump, pese a que su país seguía considerando oficialmente unos terroristas a los MeK.

El popular jamás ha tenido empacho en admitir su participación en este evento, y fuentes de FAES aseguran que lo hizo por razones políticas, en línea con su postura respecto a Irán. Algunos de sus comentarios en esa ocasión, de hecho, están colgados en la propia web de Aznar: "Apoyo vuestra lucha por la libertad y por la democracia. El pueblo iraní ha sufrido demasiado. Pide y merece un Gobierno mejor, que respete la dignidad de las personas y asegure sus derechos fundamentales", reza el texto seleccionado, junto a un comentario lamentando el fracaso del Movimiento Verde, la ola de protestas que sacudió Irán en 2009.

El expresidente del Gobierno José María Aznar. (EFE)
El expresidente del Gobierno José María Aznar. (EFE)

En la transcripción completa de su discurso, Aznar es mucho más contundente: “Para mí, frenar la escalada nuclear en Irán es esencial, pero no suficiente. Debemos traer un cambio de régimen a Irán. Los iraníes han demostrado que a pesar de la represión eso es lo que quieren, y en mi opinión las democracias liberales tienen una obligación de apoyar la libertad en esos lugares donde no la hay y la gente la busca”.

Una organización controvertida

El CNRI se presenta como una plataforma amplia de varios grupos disidentes iraníes, pero en la práctica es el brazo político de una controvertida organización armada, los Mojahedin-e Khalq ("luchadores del pueblo" o MeK). Ambos colectivos están liderados por la misma persona, Maryam Rajavi, y la página web de cada uno contiene enlaces a la del otro. Según la mayoría de los especialistas, el grupo es en gran medida un culto férreamente dirigido por esta activista y, anteriormente, por su marido, Massoud Rajavi. Sus miembros viven en un recinto militar cedido por las autoridades albanesas, y para algunos países son una especie de inversión a medio plazo, con la vista puesta en un futuro cambio de régimen en Irán en el que podrían jugar un papel destacado.

Debido a su campaña de bombas contra instituciones iraníes en países occidentales, especialmente durante los años noventa, los MeK estuvieron en las listas de terrorismo de EEUU y la Unión Europea durante mucho tiempo. En 2009, gracias al esfuerzo de Vidal-Quadras y otros europarlamentarios, fueron eliminados de la lista europea, pero no de la estadounidense, en la que permanecieron hasta 2012.

Aznar, Zapatero... Los otros políticos que cobraron de los iraníes de Vox

En 2014, esta organización financió la inmensa mayoría de la campaña de Vox para las europeas que lideraba Vidal-Quadras. El exeurodiputado del PP no obtuvo escaño y aunque la formación de ultraderecha que dirige Santiago Abascal ha afirmado que fue auditada por el Tribunal de Cuentas, este lo ha negado. Entre otras cosas, al no tener representación parlamentaria, no estaba obligado a someterse a esta auditoría.

El PSOE y el PP han criticado a Vox por usar esta financiación extranjera —la ley electoral prohíbe la injerencia de otros países en las contiendas electorales—. Los populares han amagado incluso con llevar el caso a la comisión de investigación del Senado que investiga a Podemos por recibir dinero de Venezuela. Vox ha sido muy crítico con esta financiación del partido de Pablo Iglesias, pero alega que la suya es transparente y fue un apoyo casi puntual a Vidal-Quadras.

Pero hay políticos de los grandes partidos que también han tenido relación con este grupo iraní. Cuatro años después que Aznar, y ya como expresidente, fue el socialista Rodríguez Zapatero el que acudió a París. "El mundo entero espera un Irán completamente democrático, un Irán no nuclear, un Irán comprometido con la paz en Oriente Medio", espetó Zapatero en inglés entre aplausos. Los asistentes iban mayoritariamente vestidos con chalecos amarillos y aplaudían con unas manos artificiales de plástico del mismo color, según se ve en el vídeo que el CNRI subió a YouTube.

Durante sus ocho años en Moncloa, Zapatero rehuyó el inglés y no hay más que palabras sueltas suyas, pero ya como conferenciante internacional se soltó. "Ningún partido y ninguna religión pueden justificar la discriminación hacia las mujeres". "Queridos amigos, os quiero desear buena suerte. Y os animo a trabajar juntos por la paz, una paz para hombres y mujeres que respetan todas las creencias y no quieren imponerse. Este es mi deseo para Irán y Oriente Medio", cerró su discurso, de menos de nueve minutos. En la autodenominada "reunión anual de la resistencia iraní", Zapatero compartió mesa con la exministra conservadora francesa Michèlle Alliot-Marie. El socialista volvió a asistir al año siguiente.

Fernández de la Vega, entre los asistentes al evento en 2015, en la segunda fila a la derecha de Maryam Rajavi. (CNRI)
Fernández de la Vega, entre los asistentes al evento en 2015, en la segunda fila a la derecha de Maryam Rajavi. (CNRI)

En 2015, quien acudió fue Fernández de la Vega, y según la web del consejo iraní declaró: "Enhorabuena por vuestra lucha. Estáis defendiendo a vuestra gente y a toda la humanidad, y esta es una batalla que debéis ganar. Una de las principales alegrías que tengo hoy es ver a una mujer poderosa liderando el CNRI. Veo con mis ojos que la igualdad está en la primera línea de acción de esta organización. Os apoyamos, y a vuestro movimiento". Para la exvicepresidenta, que dirige la fundación Mujeres por África y que hoy es presidenta del Consejo de Estado, la cuestión de la emancipación femenina en Irán parece ser una preocupación genuina: hace apenas dos años, ante la imposibilidad de asistir a un acto sobre 'Mujeres iraníes contra el fundamentalismo islámico', organizado por el CNRI en la capital albanesa, envió un vídeo con un mensaje de apoyo a la causa en francés.

La oficina de comunicación de Mujeres por África, en todo caso, niega tajantemente que la ex vicepresidenta hubiese recibido dinero alguno por esta asistencia, y afirma con rotundidad que la cooperación de Fernández de la Vega en ambos eventos se produjo exclusivamente en el marco del apoyo a la lucha por los derechos de las mujeres de Irán.

En declaraciones a El Confidencial este lunes, Alejo Vidal-Quadras insistía en la legitimidad del CNRI, subrayada por la asistencia de estas figuras de alto perfil internacional. Conscientes de ello, los responsables del grupo continúan pagando sumas astronómicas a los participantes en sus actos, ante la constatación de que la larga lista de personajes ilustres que ha pasado por ellos actúa a su vez como un potente cebo para atraer a nuevos políticos y poder seguir, así, alimentando el ciclo.

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