está de gira presentando su autobiografía

Michelle Obama se confiesa: "Aún sufro el síndrome de ser una impostora"

La exprimera dama reconoce que le cuesta hablar y dar consejos en público por la responsabilidad que eso representa

Foto: Michelle Obama, durante su intervención en el colegio Elizabeth Garrett Anderson (Reuters/Toby Melville)
Michelle Obama, durante su intervención en el colegio Elizabeth Garrett Anderson (Reuters/Toby Melville)

Michelle Obama regresó al colegio Elizabeth Garrett Anderson de Londres, la misma escuela que visitó en 2009 cuando apenas llevaba unos meses como primera dama. La visita se enmarca dentro de la gira que la exprimera dama está realizando para promocionar su autobiografía. El libro se llama ‘Mi historia’, aunque en versión original se ha titulado ‘Becoming’, y promete ser un superventas.

Una de las alumnas quiso saber cómo se sentía Michelle Obama al ser vista como un ‘símbolo de esperanza’, pero la respuesta no fue la que esperaba: “Todavía sufro un poco el síndrome de ser una impostora, nunca se va. De hecho, estáis aquí escuchándome y tengo que decirme a mí misma que si estoy dando esperanza a las personas es una gran responsabilidad y, por tanto, tengo que estar segura de que soy responsable”.

Michelle Obama recordó también su primer encuentro con la reina Isabel y cómo le entró el pánico justo antes de visitar el Castillo de Windsor: “Estaba intentando recordar todo el protocolo y, de repente, Isabel II me dijo: ‘olvídate de toda esa basura. Simplemente entra’”.

“No son tan inteligentes”

La exprimera dama de los Estados Unidos mueve miles de personas en cada charla que da. El ejemplo está en la conferencia que dio en la capital británica junto a la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, para la que más de 40.000 personas intentaron conseguir una entrada.

Parte de ese mérito lo tienen algunas frases como las que Obama lanzó a las estudiantes de colegio londinense: “Mi consejo para las jóvenes es que debéis comenzar por sacaros algunos demonios de la cabeza. Las preguntas que me hago a mí misma son: '¿Soy lo suficientemente buena?' Eso nos persigue, porque los mensajes que nos envían desde que somos pequeños son: tal vez no lo seas, no llegues demasiado alto, no hables demasiado alto…”

Michelle saluda al final del acto en el Elizabeth Garrett Anderson School de Londres (Reuters/Toby Melville)
Michelle saluda al final del acto en el Elizabeth Garrett Anderson School de Londres (Reuters/Toby Melville)

Para Michelle, esto funciona con las mujeres, las personas de clase trabajadora y, especialmente, con las mujeres de color: “El secreto está en hacerte creer que no perteneces a esa clase de gente. Pero yo he estado sentada en las mesas más poderosas, trabajé en ONGs, estuve en fundaciones, trabajé en corporaciones, formé parte de juntas de dirección, estuve en las cumbres del G20 y me senté en la ONU: creedme, no son tan inteligentes”.

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