24 horas desde el 26 de octubre

La iglesia que lleva un mes celebrando misa para que no deporten a unos refugiados

Los Tamrayzan llegaron en 2009 a Holanda huyendo de las amenazas de muerte que recibía el padre de la familia. El país les dio asilo... hasta ahora. Su única opción, refugiarse en una iglesia evangélica

Foto: Iglesia evangélica de Bethel Axel Wicke.
Iglesia evangélica de Bethel Axel Wicke.

La iglesia evangélica de Bethel, situada en la localidad holandesa de La Haya, lleva desde el pasado 26 de octubre celebrando misa de forma ininterrumpida ante decenas de feligreses que no paran de entrar y salir para no dejarla vacía. No se trata de batir ningún récord, sino de evitar la deportación de una familia de refugiados armenios, sobre la que pesa una orden de detención y expulsión del país.

Según la ley holandesa, ni la policía ni el ejército pueden entrar en lugares de culto mientras se celebra un servicio religioso. Por ello, pastores y feligreses llevan más de un mes llenando cada día esta iglesia durante 24 horas, durante las no se deja de celebrar misa ni un solo minuto. Para conseguirlo, se han establecido relevos y un estricto calendario que se cumple a rajatabla para que las autoridades policiales no aprovechen un hueco sin misa para detener a la familia Tamrazyan.

Los Tamrayzan huyeron de Armenia en 2009 tras la amenazas de muerte al padre de la familia, activista político. Se les concedió asilo, pero fue revocado

Los Tamrayzan llegaron en 2009 a Holanda huyendo de las amenazas de muerte que recibía el padre de la familia, Sasun, por su papel como activista político opositor en Armenia. Según informa 'Quartz!', la Justicia holandesa decidió concedecerles a todos asilo político tras varios años de proceso judicial. Eligieron la región de Katwijk, donde llevan viviendo nueve años. Sin embargo, un juez revocó hace varias semanas esta decisión y en septiembre se les envió una orden de deportación extensible a toda la familia, incluidos los niños, que se han adaptado perfectamente al colegio y a las costumbres.

De nada sirvió apelar al único mecanismo legal que podía revertir esta decisión, ya que la orden de expulsión no tenía marcha atrás. A través de las redes sociales, una de las hijas de los Tamrayzan pidió ayuda a políticos y activistas de derechos humanos sin tener apenas respuesta. La única opción viable fue refugiarse en una iglesia, de donde no salen desde el pasado 26 de octubre.

El padre de la familia puede ser asesinado. Los niños han estado viviendo en los Países Bajos durante nueve años y están arraigados aquí

"El padre de la familia tiene una gran posibilidad de ser asesinado en Armenia. Y los niños han estado viviendo en los Países Bajos durante nueve años y están arraigados aquí", relata a Euronews un portavoz de la iglesia evangélica de Bethel, que espera que la situación se solucione cuanto antes y la familia obtenga un permiso definitivo para permenecer en los Países Bajos.

El artífice de esta inciativa es el pastor evangélico Theo Hettema, que fue no solo el que tuvo la idea sino el que comenzó con la primera misa. Aquel día, hace ya un mes, sus palabras fueron un mensaje directo al Gobierno tras varias horas de debate interno en el seno eclesiástico: "Ninguna iglesia debería tener que escoger entre el respeto al Gobierno y el respeto a la dignidad humana". Desde la Consejería de Trabajo, Seguridad Social y Migraciones, aún no han movido ficha.

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