la Oficina antifraude investiga nuevos casos

Coches, champán, empleos ficticios... los gastos fraudulentos en el Europarlamento

Los casos de corrupción y malversación de fondos en el Parlamento Europeo son ya un clásico en Bruselas. Tras un trabajo periodístico, su presidente pide "más control"

Foto: Vista general de la Eurocámara. (EFE)
Vista general de la Eurocámara. (EFE)

Un coche bonito. Una casa más grande. Y champán para brindar a la salud de los presentes. Estos son solo una parte de los lujos en los que algunos eurodiputados han invertido fondos europeos que les son asignados para hacer su trabajo. Otros no han dudado en destinarlos, también de manera fraudulenta, a financiar sus partidos o contratar a falsos asistentes parlamentarios que, en realidad, se dedican a otros menesteres. La falta de control sobre una parte del dinero que reciben los diputados europeos y la opacidad sobre esos gastos ha dado pie a una serie de escándalos. Algunos han sido perseguidos y han salido a la luz.

Este jueves, el presidente de la Eurocámara desde enero pasado, Antonio Tajani, se mostraba a favor de “cambiar la situación” de opacidad de la dieta, 4.342 euros al mes, que recibe cada eurodiputado para gastos de sus oficinas nacionales. Como viene mostrando estos días una investigación llevada a cabo por periodistas de los 28 países miembros de la Unión Europea, esa asignación no auditada se ha convertido en una especie de sobresueldo encubierto para algunos europarlamentarios o una suerte de recurso para financiar actividades de los partidos. Tajani se comprometió públicamente ayer a crear un grupo de trabajo para “tener más control” sobre esas dietas.

Precisamente, la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude denunciaba el pasado miércoles el incremento de los casos investigados que afectan a los eurodiputados. Se lee en su último informe: “Estos casos están relacionados con empleos ficticios, el mal uso o declaración fraudulenta de dietas, la malversación de fondos para financiar con dinero del Parlamento Europeo actividades de los partidos nacionales, así como también están vinculados con situaciones de conflicto de interés y supuesta corrupción”.

Casos escandalosos

Se refieren a continuación varios casos llamativos de uso fraudulento de fondos públicos por parte de los eurodiputados:

  • 8.500 euros en vino y champán. Eso es lo que se gastó en caldos de lujo Jean-Marie Le Pen, fundador del Frente Nacional. Al fundador del partido euroescéptico francés no le tembló el pulso a la hora de pagar esta suma a un bodeguero de París. Lo hizo con fondos europeos, según reveló Mediapart. Un total de 129 botellas de vino y champán fueron enviadas en diciembre pasado a Montretout, la villa donde reside buena parte del clan Le Pen a las afueras de París. La factura se envió al Parlamento como “gastos de secretaría o de actividades políticas y de información”.
  • De tal palo, tal astilla. Marine Le Pen ha seguido los pasos de su padre no solo en la política nacional sino también en la europea. Incluso a la hora de emprender dudosas prácticas. La Eurocámara le reclama 300.000 euros. El motivo: en 2015, contrató como asistentes parlamentarios a su guardaespaldas, Thierry Légier, y a su secretaria y jefa de Gabinete en París, Catherine Griset. Le Pen se negó a devolver el dinero, por lo que a día de hoy se le descuenta la mitad de su sueldo hasta que reembolse por esa vía los 300.000 euros defraudados.
  • Los propulsores del Brexit. La otra cara más visible del euroescepticismo en Bruselas, el británico Nigel Farage, también ha sido investigado después de que se les acusara a él y a otros siete eurodiputados de su partido, el UKIP, de hacerse con más de medio millón de libras a partir del verano de 2014, según informó 'The Guardian'. Las normas de la Eurocámara prohíben financiar los partidos nacionales y sus actividades con fondos europeos.

  • Más Francia. No lleva un mes en el cargo y Emmanuel Macron ya ha visto a su Gobierno salpicado por un escándalo. Su ministra de Asuntos Europeos, Marielle de Sarnez, está siendo investigada junto a otros 18 eurodiputados franceses después de haber sido denunciados por haber empleado presuntos asistentes parlamentarios de forma irregular. El caso es similar al que afecta al Frente Nacional, que ha sido precisamente el encargado de presentar la acusación.
  • Fraude masivo. En 2006, el auditor comunitario Robert Galvin escribió un informe en el que desveló que hasta 140 millones de euros eran anualmente utilizados con fines fraudulentos por los eurodiputados. El dinero acababa en negocios familiares, cuentas bancarias 'offshore' y compañías fantasma. El 'Informe Galvin' fue guardado en un cajón, hasta que en 2008 el eurodiputado británico Chris Davies reveló su existencia. “Estas alegaciones deberían llevar al encarcelamiento de varios eurodiputados”, dijo entonces Davis, según el 'Financial Times'.
  • Dos años de cárcel por embolsarse 45.000 euros o 39.000 libras para gastos personales. Esta es la pena a la que tiene que hacer frente Tom Wise, otro político euroescéptico, también miembro del UKIP. De 2004 a 2009, Wise pedía al Parlamento Europeo 3.000 libras al mes para pagar a su asistente personal, que tan solo cobraba 500 euros mensuales. Wise no dudó en utilizar la diferencia para comprar un coche y pagar las deudas que acumulaba con sus tarjetas de crédito personales, según las autoridades británicas.
  • Pagar deudas personales con dinero público europeo. La eurodiputada conservadora austríaca Hella Ranner se vio obligada a dimitir en 2011 al descubrirse que había tratado de pagar deudas personales de siete millones de euros con fondos europeos, según publicó el diario 'Kurier'. Fue condenada a 26 meses de prisión en su país.
  • Los viernes al sol: fichar y volar. La eurodiputada británica Nikki Sinclaire decidió en 2011 dejar en evidencia a varios de sus colegas. Junto al diario 'News of the World', destapó a unos diputados que tenían por costumbre fichar temprano los viernes acompañados de sus maletas para dirigirse unos minutos más tarde al aeropuerto. Sin trabajar, por supuesto, pero cobrando la dieta diaria de 304 euros. Entre los 'cazados' figuraban la socialista española Eider Gardiazábal Rubial, el conservador británico Robert Sturdy, el laborista Peter Skinner o la diputada polaca Danuta Jazlowiecka.
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