obama había anunciado represalias

EEUU expulsa a 35 espías rusos en respuesta a la interferencia en las elecciones

El presidente saliente anuncia varias medidas contra intereses rusos en el país, antes de la toma de posesión de Donald Trump. Tanto la CIA como el FBI están de acuerdo en la intervención del Kremlin

Foto: Barack Obama durante una rueda de prensa, el 16 de diciembre de 2016 (EFE)
Barack Obama durante una rueda de prensa, el 16 de diciembre de 2016 (EFE)

La Administración Obama ha ordenado la expulsión de 35 espías rusos -erróneamente identificados como diplomáticos en un primer momento- como respuesta a las presuntas acciones de Rusia durante las elecciones del pasado noviembre. "He dado una orden ejecutiva que proporciona autoridad adicional para responder a cierta ciberactividad que busque interferir o minar nuestros procesos e instituciones electorales, o los de nuestros aliados y compañeros", ha dicho el presidente saliente. "Usando esta nueva autoridad, he sancionado a nueve entidades e individuos: el GRU y el FSB, dos servicios de inteligencia rusos; cuatro oficiales individuales del GRU; y tres compañías que han proporcionado apoyo material para las ciberoperaciones del GRU. Además, la secretaría del Tesoro señala a dos individuos rusos por usar medios cibernéticos para lograr la apropiación indebida de fondos e información personal identificativa".

Según informa Reuters, la confusión se ha producido porque en un primer momento el Departamento de Estado había informado de que los 35 individuos a expulsar eran diplomáticos. Ahora, estas personas -en realidad, según la Casa Blanca, operativos de inteligencia- tienen 72 horas para abandonar el país. La orden ejecutiva de Obama detalla las actividades a castigar, y una lista del Tesoro reseña aquellos individuos y entidades que serán objeto de sanciones.

Las autoridades estadounidenses también estudian la posibilidad de cerrar dos complejos en Maryland y Nueva York que, según la investigación, son utilizados por Rusia para reunir información de inteligencia, según afirma la BBC. "Estas acciones no son toda nuestra respuesta a las actividades agresivas de Rusia. Seguiremos tomando una variedad de acciones en el tiempo y el lugar de nuestra elección, algunas de las cuales no recibirán publicidad", ha añadido Obama.

Tanto la CIA como el FBI han llegado a la conclusión de que el Kremlin intervino de varias formas -por ejemplo, hackeando los correos del jefe de campaña de Hillary Clinton, John Podesta, y los servidores del Comité Nacional Demócrata, y filtrando la información a Wikileaks- con el propósito de favorecer al candidato republicano y posterior vencedor, Donald Trump. Obama había anunciado una "respuesta proporcional" para esta misma semana. Trump, en cambio, ha tratado de restar importancia a las afirmaciones de los servicios de seguridad estadounidenses, pidiendo al Partido Demócrata que acepte la derrota. "Perdisteis. Superadlo", dijo la semana pasada el presidente Vladímir Putin durante su conferencia anual con la prensa, una idea que fue inmediatamente recogida por Trump. Hoy mismo, el presidente electo ha afirmado que "todos tenemos que seguir con nuestras vidas".

Matrioskas de Donald Trump, entre otros políticos, a la venta en Moscú (Reuters)
Matrioskas de Donald Trump, entre otros políticos, a la venta en Moscú (Reuters)

​"La evidencia no es suficiente"

Se especulaba con que la respuesta de la Casa Blanca tomaría una forma diplomática o, más probablemente, económica. Los expertos legales habían advertido de que no se podría utilizar la orden ejecutiva aprobada por el propio Obama en 2015 para responder a ciberataques desde el extranjero, puesto que ésta solo cubre los daños a infraestructuras críticas o el robo de información económica de compañías estadounidenses. Además, se temía que responder en forma de ciberataque podría provocar una escalada no deseada. Una manera de obviar esta dificultad habría sido declarar los sistemas electorales "infraestructuras críticas", pero aún así eso no evitaría el carácter retroactivo de la agresión. La opción de Obama ha sido, finalmente, emitir una nueva orden ejecutiva que complete la anterior.

Otro de los problemas es que una parte del público sigue sin estar convencido de la culpabilidad del Kremlin en el hackeo, una idea alimentada por el propio Trump, que ha declarado: "Por lo que sabemos, podría haberlo hecho cualquier tipo en su sofá". Entre los críticos prominentes están los responsables de la influyente publicación "The Intercept", creada, entre otros, por el abogado Glenn Greenwald (el que hizo famoso a Edward Snowden). Hace dos semanas, este medio digital abría con una historia titulada: "Aquí está la evidencia pública de que Rusia hackeó el CND. No es suficiente". Sin embargo, expertos como Steven L. Hall, antiguo oficial de la CIA, han explicado que es improbable que las agencias de seguridad quieran revelar cómo han obtenido la información, puesto que eso supondría exponer sus métodos de recogida de inteligencia e incluso a fuentes humanas, que perderían toda utilidad de cara al futuro. La única opción, pues, es creer (o no) lo que dicen la CIA y el FBI. Para acallar algunas dudas, esta última institución ha emitido un informe junto al Departamento de Seguridad Nacional explicando cómo se produjo el presunto hackeo.

Ayer, un grupo de senadores encabezado por John McCain pidió el establecimiento de nuevas sanciones contra Rusia, similares a las que ya aplica EEUU desde 2014 por la invasión de Crimea. Pero la Administración Obama ha optado por ir varios pasos más allá. Y es improbable que las cosas vayan a quedarse así: el miércoles, la portavoz del Kremlin, Maria Zakharova prometió represalias por parte de Rusia si se implementaban estas medidas. Moscú, por cierto, sigue negando toda implicación en estos incidentes.

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