¿A quién dar primero la vacuna del covid-19? Así va la carrera para fabricarla y distribuirla
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Estos son los principales candidatos

¿A quién dar primero la vacuna del covid-19? Así va la carrera para fabricarla y distribuirla

De las más de 100 vacunas en desarrollo en todo el mundo, al menos ocho han comenzado a probarse en seres humanos, incluidas las candidatas de Moderna y Pfizer

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A medida que se perfilan los primeros favoritos para descubrir una vacuna contra el coronavirus, los gobiernos y los fabricantes de medicamentos estudian el modo de distribuirla, incluida la posibilidad de reservar los primeros lotes para los trabajadores sanitarios.

De las más de 100 vacunas en desarrollo en todo el mundo, al menos ocho han comenzado a probarse en seres humanos, incluidas las candidatas de Moderna y Pfizer. Al mismo tiempo, gigantes farmacéuticos como Johnson & Johnson, AstraZeneca y Sanofi están desarrollando la capacidad para fabricar cientos de millones de dosis de sus propias vacunas o de las de sus socios.

Estos esfuerzos forman parte de una campaña, en la que se encuentra involucrada incluso la Casa Blanca, por conseguir fondos para acelerar los test clínicos y ampliar la capacidad de fabricación. Todo ello, con el objetivo de que las dosis estén disponibles en los Estados Unidos a partir de este otoño.

[Estos son los países que ya están probando en humanos la vacuna del covid]

Una vacuna segura y eficaz es la mejor manera de prevenir el covid-19, la enfermedad respiratoria causada por el nuevo coronavirus, y de frenar su transmisión, según explican funcionarios del departamento de sanidad pública. Los fabricantes de medicamentos afirman que el trabajo sobre posibles vacunas contra el coronavirus se está desarrollando a velocidades sorprendentemente rápidas.

Pero aún no hay garantías de que ninguna de estas vacunas que se encuentran en estadios más avanzados de desarrollo sea capaz de estar operativa de forma segura en un plazo tan corto. Algunas, como las vacunas de Pfizer y Moderna, se basan en tecnologías relativamente nuevas que aún no han sido autorizadas.

Una vez que las pruebas clínicas demuestren que una vacuna funciona de manera segura, los fabricantes de medicamentos esperan que la Agencia de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos —la institución encargada de aprobar los medicamentos en el país norteamericano, conocida como FDA— se apresure a permitir su uso, incluso si no dispone de todas las evidencias que normalmente recoge antes de conceder la aprobación.

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El pasado 1 de mayo, la FDA ya autorizó el uso de emergencia del medicamento Remdesivir, de Gilead Sciences, para tratar a los pacientes hospitalizados con covid-19, días después de que un estudio mostrara que acortaba las estancias en el hospital.

La agencia "hará uso de todas las autoridades regulatorias apropiadas y proporcionará asesoramiento rápido para acelerar el desarrollo y la disponibilidad de una vacuna segura y eficaz contra el covid-19", afirma un portavoz de la FDA.

Varios fabricantes de medicamentos que han estado desarrollando sus capacidades para fabricar vacunas contra el coronavirus se han comprometido a entregar millones de dosis este año. Pero el suministro completo, necesario para vacunar a la población en general, podría no estar disponible hasta bien entrado el año 2021, según las proyecciones de las compañías y las estimaciones de los expertos en vacunas.

"Lo ideal sería disponer de siete u ocho mil millones de dosis, pero lo más probable es que no tengamos suficientes ni para vacunar a EEUU"

Funcionarios de salud pública y expertos en vacunación esperan que más de una vacuna cruce la línea de meta, lo que permitiría aumentar el número total de dosis disponibles.

"Lo ideal sería disponer de siete u ocho mil millones de dosis al día siguiente de la licencia, para poder vacunar a todo el mundo", apunta Walter Orenstein, director asociado del centro de vacunas de la Universidad Emory, en Atlanta. "Pero lo más probable es que no tengamos suficientes ni para vacunar a toda la población de EEUU" cuando la vacuna esté disponible, señala.

La perspectiva de que los primeros suministros serán limitados ha desencadenado maniobras para estar bien posicionado en función de qué países sean los primeros en obtenerla. Fuentes de la industria dan por hecho que las empresas que reciben subvenciones de EEUU, entre las que se encuentran J&J, Moderna y Sanofi, reservarán dosis para los estadounidenses.

Foto: Un médico recoge muestras de coronavirus en Polonia. (EFE)

La organización sin ánimo de lucro Coalition for Epidemic Preparedness Innovations, que promueve el reparto equitativo de vacunas en todo el mundo, acordó recientemente donar más de 380 millones de dólares a Novavax Inc, de Gaithersburg, Maryland, para ayudar a desarrollar una vacuna. Esta se fabricaría en varios países y se distribuiría en todo el mundo.

En los Estados Unidos, la agencia gubernamental Centers for Disease Control and Prevention sería la que probablemente decidiría dónde se deberían repartir las vacunas recientemente autorizadas y qué grupos deberían ser inmunizados primero, según afirman los expertos en salud pública.

A escala de cada estado en EEUU, los responsables de salud pública están discutiendo si, para vacunar contra el coronavirus, deberían movilizar una red ya existente de agencias regionales que gestionan programas de vacunación infantil en hospitales públicos y a través de proveedores privados de atención médica bajo la supervisión del CDC, afirma Claire Hannan, directora ejecutiva de la Asociación de Gestores de Vacunación, que representa a los funcionarios estatales de vacunación.

Laboratorio de Pfizer. (Reuters)
Laboratorio de Pfizer. (Reuters)

Los grupos que probablemente tengan acceso prioritario serán los trabajadores sanitarios y los de atención primaria, además de trabajadores esenciales como los empleados de supermercados, farmacias, proveedores de alimentos y de medios de transporte público, asegura Paul Offit, director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital Infantil de Filadelfia, que forma parte de un comité con funcionarios federales y de la industria farmacéutica que está tratando de acelerar el desarrollo de la vacuna contra el coronavirus.

Johnson & Johnson espera tener listos algunos lotes de su vacuna a principios de 2021, lo cual, según el director científico, Paul Stoffels, debería ser suficiente para vacunar a los trabajadores sanitarios a nivel mundial. La compañía espera hacer eventualmente más de 1.000 millones de dosis.

Moderna está ampliando su capacidad de producción de vacunas, incluida una alianza con el fabricante suizo bajo demanda Lonza, para fabricar decenas de millones de dosis mensuales para finales de este año, y eventualmente hasta 1.000 millones de dosis al año, declara el director ejecutivo, Stéphane Bancel.

Los fabricantes de medicamentos probablemente no tratarán de modificar o mejorar las vacunas que entren en distribución, porque eso requeriría otra aprobación regulatoria, apunta Florian Krammer, profesor de Vaccinología de la Escuela de Medicina Icahn en los Hospitales de Mount Sinai, en Nueva York.

Foto: Martin Bachmann, jefe del departamento de Inmunología del Inselspital Universitaetsspital en Berna, Suiza, y uno de los cientos de investigadores que persiguen una vacuna contra el coronavirus. (Reuters)

Pero las pruebas clínicas de las primeras vacunas podrían mostrar el camino para otras que pudiesen llegar en el futuro, al ofrecer a los investigadores una mejor idea del nivel de respuesta inmune necesario para proporcionar protección contra el virus, explica el Dr. Orenstein, de la Universidad de Emory.

Una pregunta pendiente de respuesta es si los ancianos se beneficiarán de la vacuna contra el coronavirus. Los sistemas inmunológicos se deterioran con la edad, lo que puede reducir la eficacia de las vacunas en los adultos de más edad.

Parte de la incertidumbre radica en el diseño de algunos ensayos de vacunas tempranas contra el coronavirus, que reclutaron a voluntarios sanos de 18 a 55 o 60 años de edad para obtener una lectura rápida sobre el impacto en la salud en personas con más probabilidades de sufrir efectos secundarios.

Foto: Un mosquito "Anopheles gambiae", que transmite el parásito que causa malaria. Foto: EFE/Stephen Morrison

"Los adultos de más edad tienden a tener respuestas inmunológicas menos robustas a las vacunas, por lo que no podemos extrapolar necesariamente lo que sucede en los adultos más jóvenes a lo que podría suceder en los adultos de edad más avanzada", apunta la Dra. Lisa Jackson, investigadora principal en el Instituto de Investigación Kaiser Permanente, uno de los centros de investigación de la vacuna asociados con la farmacéutica Moderna.

Sin embargo, el Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas ha ampliado los criterios para la inscripción en los ensayos clínicos continuados de la vacuna que ha codiseñado con Moderna para incluir a adultos mayores de 55 años.

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