Las cartas de 2011 al descubierto: el BCE pedía reformas; Zapatero, compras de deuda. Noticias de Inversión
Crisis periférica

Las cartas de 2011 al descubierto: el BCE pedía reformas; Zapatero, compras de deuda

Ocurrió en 2011. El BCE estaba preocupado por España. Y envió una carta en la que exigía reformas. El Gobierno español le respondió. Así fue aquella relación epistolar

Foto: Zapatero y Trichet (a la derecha), en un acto del Foro de Davos en 2010
Zapatero y Trichet (a la derecha), en un acto del Foro de Davos en 2010

Ya se conocía su contenido. Pero no por ello dejan de ser importantes. Se trata del contenido de las cartas que se intercambiaron el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, y el presidente española, José Luis Rodríguez Zapatero, a comienzos de agosto de 2011. Es decir, cuando la deuda española estaba en el centro de la diana de la crisis periférica. Ese contenido ha sido difundido hoy por el BCE. 

El primer paso lo dio la institución monetaria. En una misiva remitida el viernes 5 de agosto, Trichet -y el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que también la firmaba- reconocía que la preocupante situación española había merecido una discusión en el seno de la reunión del Consejo de Gobierno del BCE. A raíz de esa conversación, la entidad enviaba esa carta, en la que exigía "significativas medidas para mejorar el comportamiento del mercado laboral", "sólidas iniciativas para asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas" y otras reformas estructurales en sectores como el energético, el inmobiliario o el de servicios. 

La respuesta del Gobierno español no se demoró. Llegó al día siguiente. En su réplica, Zapatero precisaba que estaban en marcha más iniciativas para reducir el déficit público y recordaba que ya se habían acometido medidas en el terreno laboral para dotarlo de una mayor flexibilidad. Sin embargo, reconocía que necesitaba tiempo. "Es imposible que tales reformas estén plenamente operativas en el corto plazo para corregir las disfunciones que se están produciendo en este momento en los mercados financieros", recogía la carta. Y añadía en forma de petición: "El Gobierno de España considera que el Banco Central Europeo puede jugar un papel crucial en la reducción de las tensiones a través de la compra de deuda pública española en volumen suficiente para estabilidad los mercados". 

¿Qué ocurrió? Para que no se rompiera la cadena de acontecimientos, el 7 de agosto, a última hora, el BCE atendió la demanda del Ejecutivo español: decidió que había llegado el momento de comprar deuda pública española. Y empezó a hacerlo el lunes 8 de agosto, jornada en la que la mano visible del BCE permitió que la rentabilidad de los bonos españoles a 10 años descendiera del 6,04 al 5,15% -en la deuda, la rentabilidad se mueve de forma inversa al precio; con las compras caen los rendimientos, con las ventas suben-. 

¿Hubo alguna contraprestación por parte de España? Sí. A finales de agosto, el Gobierno propuso una reforma para blindar la estabilidad presupuestaria con la sustitución íntegra del artículo 135 en la Constitución. Un mes después, el Boletín Oficial del Estado recogía el cambio

 

 

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