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No sólo los ricos: los bancos también tendrán que 'comerse' las pérdidas de Madoff en fondos garantizados
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EL SANTANDER, DE NUEVO EL MÁS SEÑALADO

No sólo los ricos: los bancos también tendrán que 'comerse' las pérdidas de Madoff en fondos garantizados

El impacto de la gigantesca estafa de 50.000 millones de dólares protagonizada por Bernard Madoff no se limita a las grandes fortunas españolas, muchas de las

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No sólo los ricos: los bancos también tendrán que 'comerse' las pérdidas de Madoff en fondos garantizados

El impacto de la gigantesca estafa de 50.000 millones de dólares protagonizada por Bernard Madoff no se limita a las grandes fortunas españolas, muchas de las cuales tienen importantes sumas invertidas en fondos que gestionaba este gurú norteamericano. Al contrario, la banca española no va a salir indemne de ésta, sino que tendrá que asumir importantes pérdidas provocadas por los productos garantizados que han comercializado para invertir indirectamente en los fondos de Madoff. Como con todo este escándalo, es difícil dar cifras, pero se habla de una cantidad superior en todo caso a los 1.000 millones y que podría superar los 2.500 que se estiman de forma preliminar como impacto de la inversión directa.

Los fondos de Madoff tenían una volatilidad tan baja que ofrecer una garantía del capital era muy fácil: este gestor había ganado en el 90% de los meses durante los últimos 15 años, y en los que había perdido las caídas eran irrisorias. Eso daba una seguridad enorme a los bancos a la hora de garantizar la inversión de sus clientes o de apalancarla (prestarle dinero para que el cliente invierta por una cantidad muy superior a su capital), explica una fuente de unas de las principales firmas de hedge funds. Hay que tener presente que el  gran éxito de Madoff se basaba en una rentabilidad casi constante de entre el 6% y el 11% al año sin ejercicios malos, que tenía detrás un fraude piramidal como ahora se ha descubierto.

Al igual que ocurre con la inversión directa, el nombre que más suena es el del Santander: El Santander tiene un doble impacto: por un lado, su fondo de Optimal gestionado por Madoff, que ha colocado entre sus clientes VIP, sobre todo a través de sus oficinas en Ginebra y Miami; por otro, los productos garantizados sobre este fondo u otros de Madoff que ha vendido a clientes de banca privada en España, explica una fuente conocedora de la situación.

El fondo Optimal Strategic US Equity tenía 3.091 millones de dólares (2.300 millones de euros) de patrimonio al cierre de noviembre. Anoche, el banco emitió una nota de prensa en la que reconoce que sus clientes institucionales y de banca privada internacional (que pueden ser españoles) tienen una exposición directa a este fondo de 2.010 millones y que ha comercializado estructurados referenciados a este fondo -muchos de ellos garantizados- por otros 320 millones entre inversores cualificados clientes de banca privada en España, así como una pequeña posición propia de 17 millones.

Esta mañana BBVA ha reconocido tener una exposición de 300 millones de euros en garantizados referenciados a fondos gestionados por Madoff (de Fairfield, Kingate y Pioneer), importe que tendría que asumir como pérdida si estos fondos valieran cero. Asimismo, ha publicado otros 30 millones de clientes de banca privada internacional (que pueden ser españoles), aunque el banco niega haber comercializado productos de Madoff a clientes dentro de nuestro país.

El responsable de productos estructurados de BBVA durante 12 años, Santiago Bareño, ocupa ahora el mismo puesto en Fairfield Greenwich, la entidad que dirige Andrés Piedrahita y que es el otro gran comercializador de fondos gestionados por Madoff en España junto a Optimal: su fondo Fairfield Sentry gestionaba 7.300 millones de dólares (5.500 millones de euros) en todo el mundo. Otras entidades españolas de banca privada han colocado productos garantizados diseñados por la entidad francesa Natixis, según las fuentes consultadas.

Peor que la quiebra de Lehman para los bancos

Al contrario de lo sucedido con los estructurados de Lehman Brothers, aquí no ha quebrado el emisor del bono que sostiene a estos garantizados, sino que se ha hundido el subyacente: los garantizados consisten en un bono y una opción que se compra con los intereses, referenciada al comportamiento de un subyacente, en este caso los fondos de Madoff. Por lo tanto, los bancos no tienen manera de escaquearse para no cumplir esa garantía, que en el caso del Santander estaba respaldada con bonos de la propia entidad. Dicho de otro modo, tienen que comerse las pérdidas.

Como se recordará, en el caso de Lehman, Emilio Botín decidió sustituir el bono de Lehman por otro de Abbey por la mala imagen que había dado su banco privado Banif, con lo que devolvía a estos productos a la situación anterior a la quiebra del banco norteamericano a cambio de varios compromisos de permanencia y patrimonio por parte de los clientes. Una decisión muy controvertida y criticada por algunos competidores que no han llegado tan lejos en la solución de este escándalo. Precisamente, un fondo de hedge funds de Banif (llamado Impala) estaba gestionado por Fairfield y tenía una exposición al famoso fondo Sentry que gestionaba Madoff sin cuantificar.

En todo caso, la dimensión del escándalo Madoff en España, de la que alertó en primicia El Confidencial el pasado viernes por la mañana, es superior a la del asunto Lehman y puede llegar a serlo mucho más si la realidad desborda las primeras estimaciones. En la quiebra de Lehman se calcula que las pérdidas están entre 1.300 y 2.600 millones de euros. El Banco de España y la CNMV ya han movilizado equipos para tratar de cuantificar la dimensión exacta del impacto de la estafa de Madoff en España.

Una larga lista de estafados

A lo largo del fin de semana los principales medios económicos del mundo han publicado los nombres de las principales entidades que habían comercializado fondos gestionados por Madoff. Entre ellas destacan el banco japonés Nomura, el francés BNP Paribas, los bancos privados suizos Neue Privat Bank y Banque Benedict Hentsch, el inglés Bramdean Alternatives, y los hedge funds Tremont Capital y Maxam Capital, además del citado Fairfield Greenwich. Entre los inversores privados afectados más conocidos, el Wall Street Journal cita al presidente de GMAC (la financiera de General Motors), J. Ezra Merkin, Fred Wilpon, dueño del equipo de béisbol New York Mets, y Norman Braman, ex propietario del equipo de fútbol americano Philadephia Eagles.

La CNBC cita también como afectados a varios fondos y fundaciones que financian proyectos del lobby judío: Robert I. Lappin Charitable Foundation, North Shore-Long Island Jewish Health System o Julian J. Levitt Foundation. El pueblo que da nombre a Fairfield en Connecticut también ha registrado pérdidas en el fondo de pensiones de sus empleados.

El impacto de la gigantesca estafa de 50.000 millones de dólares protagonizada por Bernard Madoff no se limita a las grandes fortunas españolas, muchas de las cuales tienen importantes sumas invertidas en fondos que gestionaba este gurú norteamericano. Al contrario, la banca española no va a salir indemne de ésta, sino que tendrá que asumir importantes pérdidas provocadas por los productos garantizados que han comercializado para invertir indirectamente en los fondos de Madoff. Como con todo este escándalo, es difícil dar cifras, pero se habla de una cantidad superior en todo caso a los 1.000 millones y que podría superar los 2.500 que se estiman de forma preliminar como impacto de la inversión directa.

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