"Procuro huir de mensajes como 'salvar el planeta', el planeta se salva por sí mismo"
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ENTREVISTA A CARLOS FRESNEDA

"Procuro huir de mensajes como 'salvar el planeta', el planeta se salva por sí mismo"

El periodista publica 'Ecohéroes', una recopilación de 100 perfiles a los que merece la pena seguir de cerca para entender el activismo medioambiental de nuestro tiempo

placeholder Foto: El periodista ambiental y autor del libro. (Miguel Fresneda)
El periodista ambiental y autor del libro. (Miguel Fresneda)

En la década en la que el periodista Carlos Fresneda lleva escribiendo desde Londres, el Brexit es lo que le ha dado de comer y el planeta lo que desde siempre le ha quitado el sueño. Este corresponsal del diario 'El Mundo' a tiempo parcial (el resto del tiempo es periodista ambiental) ha publicado recientemente 'Ecohéroes: 100 voces por la salud del planeta' (RBA, 2020), donde perfila a un centenar de personajes, algunos célebres y otros desconocidos, que han volcado su existencia en proteger el medio ambiente.

A todos ellos los ha conocido y con alguno que otro ha llegado a desarrollar una amistad surgida en torno a una obsesión común, que se manifiesta de formas muy diferentes. A una le dio por llenar de cultivos las azoteas de Manhattan, a otro por convertir una mina de caolín en un invernadero y a otro por compaginar el taekwondo con la micología, aprendiendo sobre los hongos al tiempo que los postulaba como candidatos para tratar el cáncer o el VIH.

PREGUNTA. El hecho de que cuidar el planeta necesite de héroes, ¿no es ya una pésima noticia?

RESPUESTA. El título alternativo era 'Todo cambia', como en la canción de Mercedes Sosa, y esa es verdaderamente la noticia. Si alguna lección podemos extraer de lo que ha pasado en el 2020, es que no podemos aplazar más el cambio que se estaba gestando en las 10 áreas de las que hablo en el libro: de las ciudades a la alimentación, pasando por la energía, la economía, la educación... De todo esto se puede hablar de un modo impersonal, pero creo que la mejor manera de llegar a la gente es contando historias personales. 'Ecohéroes' es ante todo un libro de acción, de gente haciendo cosas que nos pueden inspirar. El título del blog original me vino a la cabeza primero en inglés, y esa es otra de las ventajas: no hay que traducir el concepto. En la cultura anglo es mucho más común la palabra 'hero', y hay un homenaje implícito al 'Heroes' de Bowie, una de mis canciones favoritas. Podemos ser héroes por un día, sí, pero también procuro huir de mensajes como 'salvar el planeta'. Como dice James Lovelock en el libro, "el planeta se salva por sí mismo". Llegado el caso, librándose de nosotros si le seguimos agrediendo de esta manera.

P. En el libro hay rostros muy conocidos y otros que ni siquiera nos suenan a los que hemos cubierto información medioambiental durante un tiempo. De las caras célebres con las que habla, ¿cuáles le han cautivado especialmente? ¿Hay alguna con la que haya dicho "jamás pensé que esta persona iba a ser así" para sí mismo?

R. Jane Goodall, que fue la última que entrevisté durante el confinamiento, en su casa de Bournemouth. Ya la había entrevistado antes, pero durante poco tiempo. Quedamos en la que la mandara cinco preguntas, le mandé 10 y me respondió con seis folios que parecían realmente escritos a mano, más una serie de fotos muy íntimas mirando a la ventana y recordando, a sus 86 años, que "no tener esperanza es como rendirse".

placeholder La portada del libro de Fresneda. (RBA)
La portada del libro de Fresneda. (RBA)

Y tal vez James Hansen, cuando se quitó la careta de científico y se puso a hablar con ternura de sus nietos asomándose también a la ventana del futuro, esta vez en el Alto Manhattan. O Edward Wilson, el mayor experto mundial en el mundo de las hormigas, cuando me enseñó la colección de mariposas de Nabokov en Harvard. Y, por supuesto, el chef José Andrés, cuando asistí a su bautizo como activista tras el terremoto de Haití, en compañía de nuestro común amigo Manolo Vílchez.

P. ¿Y de los anónimos? ¿Alguno le ha hecho preguntarse por qué esa persona no es ya mundialmente conocida?

R. Gordon Hempton, el ecologista acústico, que dio la vuelta al mundo buscando el silencio natural y ahora ha lanzado la iniciativa Parques del Silencio, aprovechando la nueva sensibilidad ante la contaminación acústica por el confinamiento. Y, entre nosotros, Monty Pons, el boticario de Llucmayor en Mallorca, que ha creado él solito el mayor 'figueretum' del mundo en Son Mut Nou, con más de 1.000 variedades de higueras. Eso es lo que llamo un auténtico ecohéroe local.

P. Tras tantos años cubriendo asuntos medioambientales, ¿cómo percibe que ahora tantas empresas lleven a gala la lucha contra el cambio climático? Hay un cambio, ¿no? De ser algo 'underground' llevado a cabo por muchos personajes como los que describe en el libro a algo 'mainstream', un lavado de imagen en muchos casos que puede acabar agotando al público o restándole importancia al tema de fondo.

R. Es importante que las empresas se suban al carro y tiren realmente de él, entre otras cosas porque detrás irán los políticos. Pero es preocupante también que compañías que han causado y siguen causando graves daños ambientales se pongan ahora la etiqueta de "sostenible" para hacer 'greenwashing' y vender más.

Es preocupante que compañías que siguen causando graves daños ambientales se pongan la etiqueta de "sostenible" para hacer 'greenwashing'

Por un lado se apropian de la terminología, como ha ocurrido hasta cierto punto con la economía circular, y en el fondo desvirtúan el concepto, y luego causan fatiga o acaban poniendo en guardia a la gente. La labor de los medios debería ser la de desenmascarar a estas compañías, que por desgracia son muchas veces las mismas que esponsorizan las cumbres climáticas.

P. En el libro entrevista a varios científicos: James Lovelock, James Hansen, Edward Wilson, Jared Diamond. Esto es muy interesante porque muchos de ellos han tomado un perfil más activista, hartos de que sus resultados o investigaciones no llegaran al público, pero del mismo modo este activismo ambiental hace que mucha gente observe su ciencia con más recelo. ¿En qué medio está la virtud? ¿Cómo ve esta tensión entre ciencia y activismo?

R. Muchos científicos, y también periodistas como Bill McKibben o George Monbiot, se han cansado de predicar en el desierto y han decidido pasar a la acción. En inglés, la palabra 'activismo' está también mejor vista que en nuestra tierra. Ahora es muy fácil criticarlos con un interés casi siempre político, pero ahí tenemos a Félix Rodríguez de la Fuente, el mayor activista que hemos tenido nunca en España, en pleno tardofranquismo y alumbrando, además, a varias generaciones de activistas que aún perduran.

La palabra 'activista' está mal vista, pero ahí tenemos a Félix Rodríguez de la Fuente, el mayor que hemos tenido en España

En la parte final del libro hay un homenaje muy personal a Félix, a través de su hija Odile. Su voz resuena al cabo de más de 40 años de una manera muy especial. Él sí que supo resolver esa tensión entre ciencia, comunicación y activismo. Al igual que David Attenborough, la segunda persona más venerada en el Reino Unido después de la Reina y a quien tuve ocasión de entrevistar en dos ocasiones.

P. En el libro hay pequeños 'ecohéroes' que han buscado influir solo en su entorno y han logrado muchas cosas, por ejemplo Santi M. Barajas y la renaturalización de ríos como el Manzanares, y, en el otro lado, personajes con una ambición planetaria como Greta Thunberg. Reconocida en casi todos los países, inspiradora para muchos movimientos locales... ¿pero ha tenido un efecto tangible para la salud del planeta o ha sido una alucinación que se ha difuminado con la pandemia?

R. Santi Martín Barajas pertenece a la generación Félix y con él tuve la suerte de explorar el río Jarama desde su nacimiento cuando empecé en esta profesión. Nuestro reencuentro en ese Manzanares selvático gracias al proyecto de renaturalización fue como cerrar un ciclo, el ciclo del agua, su gran especialidad. Para mí es un emblema del ecologista persuasivo que acaba convenciendo a cualquiera sin necesidad de levantar la voz. Greta Thunberg no solo ha levantado la voz, sino que ha apuntado con el dedo, y eso duele.

Ahora que ha cumplido los 18, Greta Thunberg tendrá que adaptar su mensaje

Se ha convertido en víctima fácil de los negacionistas, que han practicado la misma estrategia que en su día con Al Gore: si no puedes matar el mensaje, mata al mensajero, y más fácil aún si es mensajera, autista y menor de edad. Ahora que ha cumplido los 18 tendrá que adaptar el mensaje y adaptarlo a los tiempos. Pero la crisis climática no habría saltado a los titulares en el 2019 si no hubiera sido por ella, por no hablar del efecto que ha tenido de una nueva y cada vez más joven generación de activistas.

P. Como periodista, ¿no percibe un agotamiento en los lectores con el tema del cambio climático? Aún faltan muchas décadas por delante, pero la saturación es bastante alta. ¿Qué tendríamos que hacer para seguir interesando al público sin parecer vendedores de biblias o conformarnos con los cuatro lectores ya evangelizados de siempre?

Creo que ha llegado el momento de cambiar de narrativa y centrarnos en las soluciones, como dice nuestro colega Antonio Cerrillo, que predica con el ejemplo en 'La Vanguardia'. Creo es también necesario hacerlo más personal, con historias de cambio que inspiren, y ese es el fondo, la idea de este libro. Vamos a tener que seguir publicando informes sesudos, y recordar que el año 2020 fue junto con 2016 el más caluroso en los registros, aunque la gente tuerza el gesto cuando lee algo así en plena nevada por la tormenta Filomena.

Los grandes medios tienen que apostar por el medioambiente, no funcionar por modas o a golpe de patrocinadores que quieran lavar su imagen

Nos toca hacer también mucha labor didáctica para que la gente haga la conexión con los episodios extremos cada vez más frecuentes. Y hay que intentar llegar, por supuesto, más allá de los lectores ya convencidos. Pero los grandes medios tienen finalmente que apostar por el tema, como ha hecho 'The Guardian' o como hace la BBC, y no funcionar por modas o a golpe de patrocinadores que quieren lavar su imagen. Lo llamamos medioambiente, pero es en realidad la vida misma: el aire que respiramos, el alimento que comemos, el agua que bebemos...

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