Estos son los puntos de no-retorno (positivos) en la crisis climática
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Estos son los puntos de no-retorno (positivos) en la crisis climática

El cambio de ritmo para hacer frente a la crisis climática y cuidar del medio ambiente ha empezado. Las formas en que nos movemos, nos alimentamos o hacemos uso del agua y la energía están variando, y no hay vuelta atrás

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Un oso polar sobre el hielo del Polo Norte. Foto: Annie Spratt

No cabe la menor duda de que la mayor parte de la información relacionada con el medio ambiente es muy inquietante. Y no es de extrañar, dado que la ciencia ha probado que el aumento gradual, pero constante, de las temperaturas medias en todo el planeta va a provocar cambios importantes en nuestra forma de vida.

Toda esa información hace mención a límites que no podemos atravesar o en caso contrario no habrá vuelta atrás. Dicho de otro modo, es posible que si persistimos en mantener nuestro insostenible modelo de desarrollo, su impacto sobre el clima supere unos puntos de inflexión irreversibles que alterarían el estado de conservación de los ecosistemas de la tierra poniendo en peligro nuestra propia existencia.

"El sector energético necesita reducir sus emisiones a un ritmo cuatro veces superior al actual"

El más conocido de esos puntos de inflexión es el que hace referencia a los famosos dos grados centígrados de aumento de las temperaturas medias que se establecieron como límite en la Cumbre de París (COP21) celebrada en 2015 y que dio lugar al Acuerdo de París. Esos dos grados acordados marcan el punto de no retorno: si los alcanzamos o los llegamos a superar, será imposible evitar los peores escenarios de los que nos alertan los científicos.

Pero, por suerte, los puntos de inflexión climáticos no hacen siempre referencia a aspectos negativos, también existen algunos que invitan a la esperanza. Así lo explican el profesor Tim Lenton, de la Universidad de Exeter, y el investigador Simon Sharpe, director adjunto del Gabinete Británico de la Cumbre de Glasgow (COP26), que tendrá lugar entre el 1 y el 12 de noviembre de este año en la ciudad escocesa.

En un estudio publicado en la revista científica ‘Climate Policy’, ambos expertos explican cómo algunos de los cambios que hemos realizado los seres humanos han alterado de forma abrupta la relación que solíamos tener con el medio ambiente, provocando impactos que en algunos casos pueden tener un efecto irreversible. Pero también añaden que a su vez se están produciendo otros cambios que no están resultando negativos sino todo lo contrario.

En su trabajo, los investigadores analizan dos sectores fundamentales y su evolución en los últimos años: el de los transportes ligeros por carretera y el de la generación de energía eléctrica. Ambos tienen una repercusión mayúscula en el medio ambiente y su evolución es decisiva para alterar el efecto que tiene el ser humano en la alteración de las condiciones climáticas con el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Cambios irreversibles en la movilidad

Actualmente, "tan solo un 3% de los coches que se venden cada año en el mundo son eléctricos. Pero en Noruega, esta cifra supera ya el 50%", explican los investigadores. Las cifras españolas son incluso más modestas: de 1.258.260 matriculaciones que tuvieron lugar en 2019, según datos de la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones, solo 10.050 eran de coches eléctricos. Pero los asombrosos datos de Noruega, explican los autores del estudio, se deben a las políticas existentes en ese país, que permiten que los precios de los vehículos eléctricos sean tan competitivos como los de los vehículos carburación convencionales.

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Foto: Unsplash/@chuttersnap.

El punto de inflexión definitivo llegará cuando el precio de manufactura de los coches eléctricos sea el mismo (o menor) que el de los de gasolina. “China, la Unión Europea y California acaparan el 50% de las ventas de automóviles a nivel mundial. Al mismo tiempo, todas esas potencias económicas han declarado su firme compromiso de ‘descarbonizar sus economías hacia 2050 (China, un poco más allá). Si el resto de países actuase en consonancia, se podría alterar el rumbo de las inversiones que tienen lugar en la industria del automóvil, aumentando la producción de vehículos eléctricos y reduciendo sus costes, lo que marcaría un punto de inflexión definitivo”, explican los investigadores.

Energía

El estudio, debido a la procedencia de sus autores, está centrado en cómo el Reino Unido ha reducido sobremanera su dependencia del carbón. La idea es que los impuestos a las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero han situado este tipo de centrales (altamente contaminantes) en una situación de futuro más que incierta, dado que han dejado de ser rentables. Esta es una de las causas que están generando la desaparición de muchas de las plantas eléctricas de carbón. Pero en este campo, los españoles destacamos todavía más. Según datos de Red Eléctrica de España, en el año 2000, el 36% de la energía generada en nuestro país procedía las centrales hidroeléctricas, seguida del carbón, que era la fuente del 26%. El resto de la lista la completaban el fuel/gas, con un 19%, y por último la nuclear, con un 18%.

placeholder El carbón es, y debe seguir siendo, cosa del pasado. (Foto: Unsplash/@dominik_photography)
El carbón es, y debe seguir siendo, cosa del pasado. (Foto: Unsplash/@dominik_photography)

En cambio, los datos de 2019 (también de Red Eléctrica de España) son radicalmente distintos: un 36,8% de la generación proviene ya de fuentes renovables (siendo la mayor fuente la eólica, con un 20%). Las otras fuentes de energía también están viéndose afectadas: las centrales nucleares suponen el 21,2% de la generación de energía, el fuel y el gas suponen el 2,2% y el carbón, un 5%. Estas cifras excluyen las centrales de ciclo combinado y cogeneración, basadas también en combustibles fósiles. Entre todas, suman un 33% de la energía generada en España. De ese modo, el cambio de patrón o punto de inflexión que explicaban los investigadores también se ha producido en España, promovido en este caso tanto por las nuevas políticas de la UE como por la transición energética impulsada por nuestro Gobierno en estos últimos años.

Sin embargo aunque estos dos ejemplos inviten a la esperanza, no nos debemos llevar a engaño: el trabajo no está hecho, ni muchísimo menos. Como explica el profesor Lenton: “Hemos tardado mucho en reaccionar al cambio climático. Limitar el calentamiento global a 2 °C requiere ahora cambios muchos más trascendentales, y también una aceleración sustancial de los procesos que permitan concluirlos”. Y continúa: "Por ejemplo, el sector energético necesita reducir sus emisiones a un ritmo cuatro veces superior al actual y la renovación del parque automovilístico necesita como mínimo duplicarse". Pero sus conclusiones son finalmente optimistas: "Mucha gente se pregunta si estos cambios van a ser en verdad posibles, pero nuestras esperanzas están en que determinados puntos de inflexión (que se están alcanzando en muchos otros ámbitos) puedan actuar como una ‘chispa’ que desencadene un cambio global a todos los niveles".

Cop21
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